LauraRestrepoLAURA RESTREPO. Y ahora dime cómo sucedió aquello, viejo Miguel, ¿nos adivinaste allá desde tu celda, a nosotros, los quinientos millones que a este lado y el otro del océano encontramos nuestra alma en tus personajes? ¿Trazaste a Sancho, a Quijote, porque supiste cómo seríamos, cómo habíamos sido, o somos como somos por ir tras su huella? ¿Qué clarividencia cayó sobre ti allá en la humedad de ese encierro? ¿Cómo fue ese rayo que traspasó siglos y alumbró a todo un pueblo, pasado y venidero? ¿Acaso sospechaste que las derrotas de tu Caballero serían nuestra mejor victoria?

Miguel de Cervantes Saavedra. No hay grandes victorias si antes no hay derrotas. Lo importante es sobrevivir a éstas. Y bastante tenía con conservar la vida y la dignidad en aquel momento infausto. Si yo fuera clarividente, habría sabido de mi futura libertad y no habría sufrido tanto. Pero por muy claro que hubiera visto el futuro, nada hubiera conseguido sin voluntad y esfuerzo. Sólo tenía la certeza de cada amanecer, que suponía que había vivido un día más y que me alentaba a vivir el siguiente. Mientras eso ocurría, mis padecimientos me llevaron a dudar de la condición humana. Se convertían en torrente de imágenes que se transformaban en palabras que no hallaban papel donde ser escritas. Que querían sobrevivir a mi sufrimiento. Palabras. Ideas. Y la lengua que aprendí de mis padres se trocó no sólo en escritura, sino en una forma de pensamiento. La lengua no es sólo verbo o escritura. Es una forma de pensar. Y la pluma es la lengua del alma.

No fue caso de adivinanza. Ni de querer alumbrar nada que no fuera mi propia oscuridad. Un hombre es un universo. Yo escribí del mío sin olvidarme de la época en la que vivía. A veces algo pequeño se convierte en grande. En universal. Pero eso no lo decide quien escribe: sería vanidad y de ella nunca nacieron grandes obras. El mérito de que un texto transcienda es de quien lo lee, no del que lo escribe.

Peruvian writer Roncagliolo poses during an award ceremony in MadridSANTIAGO RONCAGLIOLO. Señor Cervantes, meses antes de la aparición del segundo volumen de ‘El Quijote’ un impostor publicó, bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, su propio segundo volumen del Caballero de la Triste Figura, robándole a usted parte del crédito y el único éxito comercial de su vida. En el verdadero segundo libro usted deja claro por boca del protagonista que detesta al impostor. ¿Quién cree usted que era en realidad Avellaneda?

MCS. Un seudónimo de alguien que quería poseer una gloria que no le correspondía. Desgraciadamente, España es una tierra donde la copia suele confundirse con el original hasta ser más valorada que éste. Algo propio de un lugar donde la conspiración es más valorada que la creación, donde la falsedad tiene alas y vuela y la verdad sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño, ya es demasiado tarde.

Por lo demás, muchos creen saber quién fue Avellaneda.

No seré yo quien dé el nombre de quien creo que estaba detrás de esta triquiñuela, pues no puede haber gracia donde no hay discreción. Se dice que fue escrita a varias manos. Por muchas que fueran, me bastó una sola mano para triunfar en el tiempo sobre quien quiso apropiarse de mi obra.

Pasado el tiempo, he llegado a la conclusión de que no es ira sino gratitud lo que la obra de Avellaneda me inspira, pues logró que mereciera la pena escribir la segunda parte de El Quijote. Disfruté mucho burlándome de su obra. Metalenguaje lo llaman algunos expertos. Venganza lo llamo yo.

Y, que se me perdone la vanidad, la venganza es en ocasiones el alma del arte.

Patricia_A_Llaneza_4ROSA MONTERO. En tu vida militar, tanto en Lepanto como en las expediciones navales posteriores, ¿mataste? Es decir, ¿fuiste consciente de haber matado a alguien, o a más de uno? ¿Viste sus ojos, su expresión? Si es así, compasivo como eres, ¿cómo llevaste ese recuerdo, ese peso en la memoria?

MCS. Las armas requieren tanto espíritu como las letras: no le quepa duda, señora. Siempre he tenido la certeza de que no huye quien se retira cuando el peligro es mayor que la esperanza. Pero en un barco manda el capitán y nunca el marinero. Y el mar es mal destino donde escapar. Es entonces cuando el miedo se convierte en desesperación y ésta en valor… pero nunca deja de ser miedo. Y el miedo está en la mirada del que mata y del que muere, os lo aseguro. Y quien sobrevive a la batalla no lo olvida nunca. Ni despierto ni dormido. La vida es un bálsamo que calma el dolor, pero no lo cura del todo nunca. Y el que escribe ha de saber que ese dolor (como otros tantos) es fábrica de verdad y de sentimientos. Y tiene la obligación de contarlos a través del recuerdo, de la emoción. Quien no lo hace, ni está vivo ni es escritor.

jcfunderJEAN CLAUDE FONDER. Ilustre Don Miguel ¿por qué tardó usted tanto en publicar la segunda parte del ‘Ingenioso Caballero Don Quijote de la Mancha’ después del enorme éxito que tuvo la primera? ¿No se sentía preparado?

MCS. Os agradezco la pregunta, pero os ruego cortésmente que me llaméis Miguel, a secas. En cuanto a la tardanza son varias las causas. Como persona y como escritor, si es que se pueden diferenciar ambas patrias.

No obtuve el beneficio que hubiera deseado por mi obra, pero el poco que había debía organizarlo antes de mi marcha. Cuando uno siente que las fuerzas le fallan piensa en todas aquellas cosas que no ha hecho bien. Y debe corregirlas por el bien de su familia sin esperar al juicio de Dios, que antes el hombre debe tener el suyo.

Como escritor, os seré sincero: tenía más inquietud por escribir nuevas obras que por continuar con lo ya hecho. Mucho me quejé para mis adentros de que otros tuvieran más éxito y fortuna que yo. Pero con la perspectiva que dan los siglos, creo que el principal culpable fui yo. Y contento estoy de ello. Porque si bien el reconocimiento del público dictamina el valor de tu obra, no es sólo ésa la medida de un creador. Un creador debe ir más allá de eso. No masticar demasiado el mismo bocado. Y Los trabajos de Persiles y Segismunda era un trabajo muy querido por mí, por encima de repetir un camino que ya había andado. Por no hablar del teatro, ese vino que, una vez probado, se desea beber siempre.

LorenzoSilvaMdSLORENZO SILVA. ¿Usted cree que dejará algún día España de ser el patio de Monipodio?

MCS. Ladrones que lo son. Mendigos que no lo son o han convertido la mendicidad en su oficio. Falsos mutilados. Estudiantes que no estudian y ocupan el lugar de quienes quieren hacerlo. Compra y venta de cuerpos y espíritus, que es peor esta segunda prostitución que la primera. Quise simbolizar aquí los rasgos de mi patria, un imperio sostenido en la miseria de sus ciudadanos. Un paisaje en el que se valora más al pícaro que al sabio. Escribí lo que sentía de mi tiempo. Y no soy quién para hablar del tiempo de los demás. Pero si España sigue siendo en vuestra opinión tan singular patio, es que no ha cambiado mucho, a fe mía.

Si así fuera, que no tengo por qué no creeros, deciros que el valor del mentiroso no está en su talento tanto como en la estupidez de quien le escucha. Y no son pocas las veces que los que mandan fomentan la ignorancia y la estupidez para su propio beneficio y para disgusto de los demás.

Si así fuera, amigo Lorenzo, para que nuestra patria deje de ser el Patio de Monipodio, no sólo debemos quejarnos de quienes se benefician de ellos, sino de quienes no luchan porque deje de serlo. Y, en eso, los ciudadanos también tenemos nuestra culpa en esta desdicha, pues con un plato diario de acelgas o de sopa recalentada nos damos por satisfechos.

Creo que bien lo sabéis, pero no está de más reseñar que quienes escribimos tenemos la obligación de mostrar esa realidad al mundo. Y que el dinero y la vanidad no deben estar por encima de ello. No debemos escribir tanto para el que paga como para nuestra conciencia. Ella y nuestros lectores son nuestros verdaderos clientes. No los intermediarios, pues conozco pocos que no estén al servicio de quien no deberían. ¿Quién vigila al que nos vigila? La pregunta de Juvenal debe ser respondida. Y los que escribimos, más que nadie.

DragoFERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ. ¿Son Lope de Vega y Quevedo mejores escritores que usted?

MCS. Del primero no negaré sus virtudes. Del segundo no discutiré su talento. Las obras de cada uno deben ser juzgadas por quienes las leen, no por los propios escritores. O por la crítica, esa disciplina necesaria, aunque a veces se vendan por un mendrugo o quieran ser los autores que nunca fueron. Sería un desatino contar las faltas ajenas, teniendo tanto que decir de las mías.

Pero ya que recabáis mi opinión, os diré respecto a Lope, quien fue una vez mi amigo y luego un dolor de muelas, que más vale una palabra a tiempo que cien a destiempo. De él he leído versos maravillosos. Y otros que podían haberlo sido si no hubieran estado escondidos tras una verborrea rayana en el exceso. Hubiera hecho bien en buscar inspiración en su interior más que en los aplausos que recibía en calles y teatros. Su obra sería aún mejor. William el inglés así lo hizo. Sus monólogos mostraban el alma de sus personajes, no buscaban la explicación reiterada para un espectador no muy atento.

En cuanto a Quevedo, comparto gran parte de su visión del poder y la sociedad. Pero es más cómodo hacerlo cuando vienes de familia pudiente que cuando tienes que morder la vida para que se te reconozca.

isaac rosaISAAC ROSA. Si viviera en nuestro siglo y se propusiera escribir un Quijote, ¿cuáles serían hoy los libros de caballería? ¿Qué ficciones son hoy las que “turban los ingenios de los discretos y bien nacidos hidalgos”, qué ficciones (literarias, televisivas, cine…) “dan ocasión que el vulgo ignorante venga a creer y tener por verdaderas tantas necedades como contienen”?

MCS. Libros de caballería los hubo y los hay. Buenos y malos. Poco generoso sería si no reconociera al Amadís o al gran Tirant El Blanco del valenciano Martorell. Los hay que muestran la grandeza y la miseria del hombre y los hay que quieren evadirnos de una realidad en la que Sísifo sería una persona normal dadas las vicisitudes de muchos ciudadanos. La evasión por sistema es el peligro pues nos hace creer que vivimos en un mundo que no existe amparándonos en las heroicidades de los demás cuando los héroes cotidianos debemos ser nosotros. O mejor aún, personas normales que luchan sin necesidad de héroes que jamás vendrán a salvarnos. Desconfiad de los héroes: nadie viene a ayudarte si no quiere nada a cambio.

Muchos han visto en mi obra de El Quijote el origen de la novela negra. O del gran Sherlock con su Sancho apellidado Watson. Si así fuera, es un honor. Me han hablado de actitudes quijotescas en una ficción en imágenes (qué envidia no tener de ella en mis tiempos) llamada The Wire. He oído que está llena de antihéroes que acaban siéndolo. Si es así, es otro gran honor. Porque por lo que me dicen, habla de injusticias y de los claroscuros de la condición humana.

El problema es cuando se escribe para engañar al que lee, al que ve, haciéndole soñar con un mundo fatuo y feliz. La felicidad no existe sin la desdicha. Y viceversa. Consolar al vulgo con ese tipo de obras es alimentar la ignorancia de la vida, alejarlo de las cosas ciertas. Y éstas, muchas veces duelen. Evitar describir esa certeza es asumir que todo es pan y circo.

kirmen4KIRMEN URIBE. ¿Tiene Facebook?

MCS. ¿Caralibro decís? Me han hablado de ello, pero por donde estoy la cobertura no es la mejor. Si es cierto lo que me cuentan de este invento, hay dos cosas que no entiendo.

Una, la obsesión por los gatos que hay en vuestra época.

Dos, que creo que siempre es bueno poder hablar con los demás. Pero no comparto la necesidad que tiene tanta gente de pensar que su opinión sobre cualquier cosa merece ser sabida por todo el mundo. Porque cuando cuentas todo a los demás, deja de ser tuyo. Te quedas sin nada. Y si no tienes nada, jamás tendrás nada que ofrecer cuando llegue el momento en que lo necesites. El verdadero artista oculta más que enseña. Sólo enseña en pequeñas dosis para que los que te siguen siempre quieran ganas de más.

javier sierraJAVIER SIERRA. ¿En verdad es suyo, don Miguel, el retrato que hoy preside el salón de actos de la Real Academia de la Lengua y que fue encontrado hace poco más de un siglo en un taller orfebre de Sevilla? ¿Le pintó de verdad el tal Jáuregui, cuando vos era pobre de solemnidad, al poco de vuestro regreso de Lepanto? La duda me corroe…

MCS. Todos esos retratos se pintaron con un modelo. Pero no lo fui yo en carne y hueso sino las palabras que yo escribí de mí mismo en 1613. Concretamente en el prólogo de mis Novelas ejemplares. Ya sabéis: “Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabellos castaño…”.

Y sí, Jáuregui me pintó. Pero no tengo la más remota idea de dónde se encuentra ese retrato. Así que seguid buscando. Aunque un servidor preferiría que, antes que buscar dicho cuadro o mis huesos, la gente leyera más mis libros.

andres trapielloANDRÉS TRAPIELLO. ¿Qué piensa de que, de haber vivido hoy, el primer premio Cervantes se lo hubieran dado a Lope?

MCS. Antes de responderos, querido Andrés, quiero agradeceros la labor que habéis hecho con mi obra para que llegue al público de vuestros días. Los tiempos pasan y las palabras cambian, y es muy difícil haber trasladado mi texto a un nuevo lenguaje sin que deje de ser mío. La eternidad necesita traductores para que llegue a serlo. Y vos lo habéis sido con humildad y con lealtad.

Respecto a la cuestión que me proponéis, deciros que en principio tal vez me habría desagradado. Ahora ya no. Pienso en que a Lope aún le habría dolido más que el gran premio de las Letras Españolas se hubiera llamado Premio Lope de Vega y me lo hubieran dado a mí.

Pero los hechos son los que son. Y como la ingratitud es hija de la soberbia, soberbio sería si no agradeciera que dicho premio se llame como yo. Cada vez que se lo dan a alguien, siento como que yo soy también el premiado. Me hubiera gustado ser tan reconocido en mi tiempo como lo soy ahora, bien es cierto. Pero no hay mal que cientos de años dure.

matilde asensiMATILDE ASENSI. ¿Hubieras sido escritor si te hubieran dado la licencia que pediste para emigrar a las colonias del Nuevo Mundo?

MCS. Veo que conocéis bien mi vida. En efecto, quise abrir nuevas puertas. Huir de la miseria como tantos hicieron en un nuevo mundo donde ser más libre. Donde el trabajo fuera tu beneficio y no el de otros. Como a tantos otros descendientes de judíos, me fue negada la licencia. Otros tuvieron más medios para borrar sus orígenes. Yo, como en tantas otras cosas, no tuve esa suerte.

Ahora paso a responder vuestra pregunta: un escritor que se precie, lo es siempre. Aún cuando las palabras no se posen en un papel, caminan libres por las mentes de quien las imagina. Así que sí, lo hubiera sido.

MariaDuenasMARÍA DUEÑAS. ¿Cree usted, don Miguel, que su Quijote habría sido diferente de haberlo podido escribir con un ordenador del siglo XXI?

MCS. No lo creo, querida María. Aunque con una sola mano me habría costado más en comparación a otros, pues una pluma sólo necesita de una mano y un teclado anhela las dos. Lo importante de escribir es tener algo que contar y oficio para hacerlo, bien lo sabéis. Los nuevos inventos sólo son nuevos medios con qué hacerlo. Pero todo surge de una sola fuente: tu alma. Y ésta es la suma de tus pensamientos, tus experiencias, tus deseos cumplidos (los pocos) y los que jamás conseguiste (los más).

Quien crea que los medios están por encima de las ideas y los conceptos, yerra. Porque por muchos inventos que se creen, por mucho que (eso me dicen) el hombre haya pisado la Luna y que cruce a las Indias en avión en apenas siete horas, la vaca de cuya leche nos alimentamos y nos alimentaremos siempre andará despacio.

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