ARCO, el arte tiene un precio

Por CAMBIO16

Un año más, la capital madrileña se transforma en el punto de mira del arte contemporáneo. Artistas, galerías y amantes de esta disciplina se reúnen hasta el domingo 28 de febrero en los pabellones del recinto de Ifema. Se trata de la 34º edición de ARCO y parece que, en esta ocasión, trae buenas noticias.

Después de tocar fondo, afectada durante varios años por la crisis en el sector, el optimismo ha vuelto a los coleccionistas y responsables de fundaciones, quienes apuntan con el dedo a la “gran calidad y la potencia” de las obras que hoy se exponen entre las blancas paredes del recinto. “Mira que es difícil pero Carlos Urroz -director del evento- ha conseguido sacar la feria del hoyo”, comenta la veterana Helga de Alvear a la agencia Efe, quien ha afirmado la recuperación de ARCO pero no de la crisis, la que se mantendrá “mientras continúe el 21% de IVA cultural”.

Latinoamérica tiene una fuerte presencia en esta edición, con un 52% más de participación de galerías del continente y con Colombia como invitado de honor. Se ha conseguido crear el puente que tanto se anhelaba entre ambos continentes.

¿Cuáles son los puntos fuertes de la feria… y su precio?

La pintura se alza como la reina, seguida de la fotografía. Como otros años, el surrealismo y la controversia forman parte de ARCO. El artista salmantino Enrique Marty ha organizado una instalación formada por hombres y mujeres desnudos, con cuerpos tatuados y portando grandes machetes. Mientras, la obra de Pilar Albarracín consiste en un gran mandala formado por bragas rojas regaladas por sus amigas, galeristas o artistas. Con un precio de 38.000 euros, Albarracín busca hablar de la conexión entre el microcosmos y el mundo exterior.

La galería Juana de Aizpuru expone una serie formada por doce obras bajo el nombre El traje del emperador, de la artista peruana Sandra Gamarra. En la serie se puede ver noticias de diarios de gran tirada en cuyas fotografías aparecen desnudos el presidente del Gobierno Mariano Rajoy o el ministro de Hacienda Cristóbal Montoro. El precio de la serie completa es de 28.000 euros.

El artista Jean Michel Basquiat está llamado a convertirse en uno de los más cotizados. Su obra de 1985 titulada Quij se vende en Elvira González por 2,5 millones de euros.

En este mismo espacio se puede contemplar la escultura Locmariaquer de Eduardo Chillida, fechada en 1989, a un precio de 1,7 millones de euros, o grandes obras de Miquel Barceló en torno a los 350.000 euros.

La 34º edición de ARCO reúne 189 galerías de 29 países, alrededor de 1.o00 artistas y 2.000 piezas de diferentes lenguajes artísticos. Entre las galerías españolas que no faltan a la cita destacan nombres como ADN de Barcelona, con obras de Eugenio Merino o Adrían Melis; Álvaro Alcazar, con algunos de sus artistas como Eduardo Arroyo, Anthony Caro o Rafael Canogar; y Fernández Braso, con Broto, Carmen Calvo o Soledad Sevilla. Otras habituales como la francesa Lelong, que rendirá en su espacio un homenaje al artista belga Pierre Alechinsky; Casa Triángulo, de Sao Paulo; Filomena Soares, de Lisboa, o Esther Schipper, de Berlín, traerán la obra de sus más destacados creadores.

 

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