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Campaña electoral en Brasil polarizada por un hombre detrás de las rejas y otro desde un hospital /Reuters
Campaña electoral en Brasil polarizada por un hombre detrás de las rejas y otro desde un hospital /Reuters

Campaña electoral en Brasil polarizada por un hombre desde la cárcel y otro desde un hospital

El país más grande de Sudamérica, con 206 millones de habitantes según el Banco Mundial (2006), va este domingo a un proceso electoral que según los analistas irá a una segunda vuelta.

Desde el inicio de su campaña el 16 de agosto, los brasileños y el mundo entero han sido testigos de un hecho inédito: los principales aspirantes, Fernando Haddad, “delfín” del exmandatario Luiz Inácio Lula Da Silva, y el ultraderechista Jair Bolsonaro, han buscado movilizar a un país desde la cárcel y un hospital.

El discípulo de Lula

Desde que el Partido de los Trabajadores desafió a la Justicia y registró oficialmente la candidatura de Lula, preso desde el pasado 7 de abril por corrupción, la pregunta era en qué momento saldría oficialmente Haddad a la contienda. Se daba por descartado que la intención del PT era aprovechar lo más posible el liderazgo de Lula, quien siempre se mantuvo al frente en los estudios de opinión.

Aunque el equipo de abogados del expresidente presentó distintos recursos legales, al final la decisión de la corte federal brasileña fue la esperada anulación de su candidatura. Estaba condenado en segunda instancia a 12 años por corrupción pasiva y lavado de dinero. Y no tenía ningún tipo de posibilidades de ser el abanderado del PT.

El 16 de agosto, 13 candidatos iniciaron campaña para escoger al sustituto del presidente Michel Temer. Lula lo hacía desde la cárcel de Curitiba con Haddad, exministro y exalcalde de Sao Paulo, como su compañero de fórmula.

El expresidente entre los años 2003 y 2010 capitalizó la atención de los medios en las primeras de cambio. Pero desde prisión debió entregar el testigo a su delfín, aunque luego guió cada uno de sus pasos. Intentó que dejara atrás su perfil de académico para impulsar su papel de militante de izquierda. Lo llevó a recorrer el cinturón industrial de Sao Paulo, al igual que él lo hizo hace 40 años. La idea era conquistar la simpatía de la clase obrera.

En su campaña, Haddad atacó con fuerza a su principal contrincante Bolsonaro, quien ha defendido la dictadura militar. El último día de publicidad televisiva comparó al excapitán del ejército con Adolf Hitler.

Pese a todas estas acciones y al esfuerzo de Lula de hacer declaraciones públicas, Haddad llega este domingo a las urnas detrás de Bolsonaro.

Ventaja de 13 puntos

Según una encuesta de Datafolha publicada el jueves, Bolsonaro tiene un apoyo del 35 por ciento de los consultados, un salto de 3 puntos porcentuales desde el martes, aunque todavía no cuenta con el apoyo para evitar una segunda vuelta. El candidato del PT se mantiene con un 22 por ciento de la intención de voto.

En una simulación de la segunda vuelta, Datafolha dijo que Bolsonaro y Haddad están prácticamente empatados.

El sondeo mostró que Bolsonaro tendría el 39 por ciento de los sufragios válidos, 11 puntos menos que la mayoría necesaria para una victoria en primera vuelta. Algunos observadores, sin embargo, dicen que incluso podría ganar la presidencia en primera ronda por la división del voto de izquierda entre Haddad y un puñado de otros candidatos.

Un hombre polémico

Frases como “no te violo porque no te lo mereces”, “las mujeres deben ganar menos porque se quedan embarazadas” o “mis hijos nunca serán gays y no tendrán novias negras, porque los he educado muy bien” son algunas de las que han llevado a Jair Bolsonaro, líder del minúsculo Partido Social Liberal,  a ocupar las primeras páginas de los medios de comunicación.

Fue capitán del Ejército y diputado. También defensor de la pena de muerte y de la dictadura militar (1964-1985). Mientras realizaba su campaña el 6 de septiembre, el hombre de 63 años recibió una puñalada en el abdomen con un cuchillo de cocina, en momentos en que era cargado en hombros. Todo ocurrió en la ciudad de Juiz de Fora, estado de Minas Gerais. El atentado lo dejó postrado en la cama del hospital Santa Casa de Misericordia por más de tres semanas.

Desde allí siguió su campaña y mantuvo sus ácidas críticas contra los 13 años de gestión del PT, responsable según él, del incremento de la corrupción en el país y por ende de la crisis económica. Sus proclamas misóginas, homofóbicas y de admiración del régimen militar lo han convertido en un hombre muy polémico y el candidato con mayor rechazo.

Según la encuesta de Ibope de mediados de esta semana, Bolsonaro sigue siendo el candidato con la mayor tasa de rechazo, con un 42 por ciento.

Las redes sociales

A diferencia de las campañas electorales del pasado en esta ocasión los candidatos vieron reducir sus presupuestos. Por primera vez la campaña para la Presidencia no contó con el financiamiento de las empresas, prohibida en 2015 por el Tribunal Supremo de Brasil tras el escándalo de Lava Jato, una operación iniciada en marzo de 2014 que destapó un gigantesco esquema de corrupción masiva que incluyó a ejecutivos de empresas, intermediarios y políticos.

Asimismo, el arma central de las campañas de los últimos procesos fueron los anuncios del llamado “tiempo de televisión”, que se distribuían en función del tamaño de los partidos y las coaliciones. El PT de Lula y el Partido de la Social Democracia Brasileña, presidido por Geraldo Alckim y fundado por el exmandatario Fernando Henrique Cardoso, concentraban los recursos. De hecho, cuatro de las últimas elecciones presidenciales las ganó el candidato con mayor tiempo de propaganda.

Sin embargo, el panorama cambió para esta campaña. Las redes sociales, que tienen en Brasil un mercado de más de 100 millones de usuarios, rompieron la hegemonía de la pantalla chica, y fue precisamente Bolsonaro, primero desde un hospital y luego desde la convalecencia en su casa, quien mayor provecho le sacó a Facebook, Whataaap, Twitter e Instagram.

“Si nos perdemos esto (las redes sociales), todo se acabó”, expresó desde su casa en una transmisión de Facebook.

Su cuenta en Twitter supera el 1,6 millones de seguidores.

Más de 12 millones de seguidores

El dirigente de la ultraderecha dijo que “si no tuviéramos esto puedes estar seguro de que el partido se estaría jugando entre el PT (izquierda) y el PSDB (centroderecha)”, que han dominado las batallas electorales del último cuarto de siglo, informó AFP.

“Las redes sociales tuvieron mucho más influencia en la campaña presidencial que los programas electorales (de televisión)”, explicó Caio Túlio Costa, cofundador de Torabit, una plataforma de monitoreo digital.

Dijo que “Bolsonaro es el que tiene mejor desempeño en las redes. Un pequeño ejemplo: un pico de 1,2 millones de ‘me gusta’ en Facebook al 1 de octubre”, explica Costa.

Según una encuesta de Datafolha divulgada el martes, sus electores tienen el índice más alto de usuarios de alguna red social (81%, contra el 59% de Haddad).

Y también son los que más usan Whatsapp y Facebook para leer y compartir noticias. Entre Facebook, Twitter e Instagram, Bolsonaro tiene más de 12 millones de seguidores.

En esta polarización hay un hecho muy claro: Si Haddad o Bolsonaro no alcanzan este domingo más del 50 por ciento de respaldo, los dos más votados disputarán un balotaje el 28 de octubre.

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