El último partido de Kobe Bryant y la emotiva carta de Pau Gasol

Por Cambio16 | Agencias
ACTUALIZADO 14/04/2016

Después de toda una temporada frustrante, la peor en la historia de Los Ángeles Lakers, pero dedicada por completo a su despedida, el escolta Kobe Bryant jugó esta noche su último partido de la brillante carrera de 20 años con la misma franquicia.

Se despidió por todo lo alto anotando 60 puntos en la victoria de los Lakers sobre los Utah Jazz.

Bryant, de 37 años, muy castigado por las lesiones, se ha retirado como tercer máximo encestador en la historia de la NBA, algo que le permite por derecho propio ser considerado como uno de los más grandes de la historia, y además como el único jugador hasta ahora que ha permanecido 20 años con el mismo equipo.

Bryant y Gasol

Su amigo y excompañero, Pau Gasol, le escribió una emotiva carta de despedida que ha sido publicada en Sports Illustrated. Dice así:

En mi primer día con los Lakers, me encontré con el equipo en el Ritz en Washington y a las 1:30 de la mañana alguien llamó a mi puerta. Así es como descubrí que Kobe no duerme mucho. Me senté en la cama y él se sentó en la mesa al lado de la televisión. Me dio la bienvenida al equipo y me dijo que había llegado la hora. Era el momento de ganar. Él sentía que yo podría llevarle otra vez a lo más alto y quería asegurarse que yo lo supiera. “Esta es nuestra oportunidad”, dijo. Fue poderoso y significativo.

Encajamos a la perfección desde el principio.

Gran parte del triángulo ofensivo se basa en la lectura del juego  en el trabajo con los demás, en entendernos los unos a los otros. Yo entendí el juego. Era muy meticuloso con eso y creo que él apreciaba eso de mi. Creo que pensaba que era algo refrescante. Nuestra relación funcionó desde el principio. Sabíamos que nos necesitábamos el uno al otro para triunfar.

Hay muchos partidos en la NBA, esto provoca que sea fácil dejarse llevar. Él nos mantenía a todos a raya. En los entrenamientos retaba a la gente. Hablaba mal a los demás. Esto no lo aguanta todo el mundo. Muchos jugadores no pueden con eso, pero a mi no me importaba. Era su forma de motivarte y de forzarte para que dieras más. Es muy fácil caer en la comodidad y él se aseguraba de que nadie estuviera cómodo y relajado.

Después de que perdiéramos el sexto partido ante los Celtics en las finales de 2008 no hablamos mucho sobre el tema. Era el momento de digerir lo que había pasado y del porqué nos habíamos quedado cortos y dejar que ese fuego nos empezara a quemar por dentro. Llegamos a la siguiente temporada con una actitud diferente, con un enfoque más fuerte y más agresivo, y más determinados. Creo que fue el motivo por el que ganamos los dos siguientes anillos.

Si tu juegas con él ves cada día una prueba viviente de por qué los grandes son grandes. No es un accidente. Es una obsesión por alcanzar ese nivel y mantenerse en él. La dedicación, el compromiso, es algo único en ellos. No lo encuentras fácilmente. Él me inspiro para ser mejor, para ver el juego con más detalle.

Ganamos a los Magic en las finales de 2008 y todo el mundo estaba feliz, pero fue diferente para él. Tenía un significado especial. El baloncesto era su vida y la victoria su devoción. No estoy diciendo que su familia no lo fuera, ya que lo significan todo para él, pero el baloncesto lo llevaba dentro.

Cuando se produjo el traspaso de Chris Paul, en el que yo iba a formar parte pero fue vetado en diciembre del 2011, Kobe actuó como un hermano mayor, dando la cara por mí. En un momento dado le dijo a los Lakers, “si vais a traspasarlo, haced lo que tengáis que hacer y traspasarlo. Si no lo traspasáis, dejadle jugar tranquilo.”

Nosotros no quedábamos mucho fuera de las canchas, pero en la época final tuvimos bastantes encuentros para comer y recordar muchas cosas. Cuando yo estaba decidiendo si salir o no de los Lakers en 2014, vino a mi casa en Redondo Beach. Me dijo que quería que me quedara en Los Ángeles y que peleara con él y terminásemos nuestras carreras juntos.Esas fueron sus palabras. Le dije que estaba en un momento en el que necesitaba un cambio en mi corazón. Necesitaba un cambio de aires. Decirle “He decido no jugar contigo” fue una de las cosas más duras que he hecho en mi vida.

Firmé con los Bulls porque quería tener opciones de ganar otro título. Pero eso no ha sido posible. Le echo de menos. Echo de menos su presencia. Echo de menos su actitud. No muchos jugadores la tienen.

El “Cisne Blanco”, el “Cisne Negro”, todas esas cosas no me molestaban. No me frustraron. Me demostró que yo le importaba. Fue un amor duro. Él me retaba porque esperaba más de mí. Cuando alguien te desafía quiere decir que se preocupa por ti. Cuando te ignoran es que no les importas. Ahí es cuando te tienes que preocupar.

Quizá soy un mimado porque sé lo que es sentir la victoria y me encanta esa sensación. Me cambia el humor. Me afecta. Creo que ganando extenderé mi carrera y me motivará a hacer más. Haber estado junto a Kobe ha tenido un impacto en mi vida. Voy a ser agente libre este verano y ahora pienso sobre ello. Quiero aprovechar los años que me quedan. Quiero formar parte de algo especial de nuevo.

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