'Regresión' es exactamente aquello que pretende ser: un 'thriller' entretenido

Por Tomas Fernández Valentí, Coordinador de ‘Dirigido por…’

Regresión me ha parecido una nueva constatación de que el cine de Alejandro Amenábar es, en el fondo, el cine de un admirador del cine, pero no en el sentido posmoderno de Jean-Luc Godard o Quentin Tarantino, sino más bien en el de un entusiasta que sueña con emular (y, a ratos, lo consigue) ese tipo de cine con el que creció durante su infancia y adolescencia, y que fomentó su amor por el medio: el cine de género.

En este sentido, debo decir que, sin parecerme ni mucho menos una gran película, Regresión me ha parecido un film honesto y más bien escaso de pretensiones. No me parecen de recibo las abundantes malas críticas que está recibiendo, cuando esta película de Amenábar no es sino exactamente aquello que pretende ser: un thriller entretenido, e insisto, hecho con honestidad: cualquier espectador mínimamente avezado puede darse cuenta de que, tal y como Amenábar planifica el relato, lo que está viendo no es exactamente “real”, sino algo que brota de la mente de los personajes. Ahí no hay engaño alguno.

No creo que Regresión remonte la carrera de Amenábar, pero tampoco creo, ni mucho menos, que vaya a hundirla. Comparto aquí la opinión de un colega, Héctor G. Barnés, vertida en un reciente estudio sobre Amenábar que acaba de publicar la revista que coordino, Dirigido por… (y perdonen si parezco prosélito), en el sentido de que este realizador debe buena parte de su fama, si no toda, al hecho de haber surgido en un momento de la historia del cine español (mediados de los noventa) en los que se echaba en falta un cineasta capaz de hacer un cine de género decente dentro del contexto industrial de nuestra cinematografía.

Ahora bien, el ser un cineasta coyuntural tampoco es un mérito escaso, aunque probablemente no sea suficiente para considerarle ese maestro del cine que creo que no es (su obra me parece tan atractiva como tremendamente irregular, cuando no desigual), pero sí un cineasta cuanto menos atípico dentro del cine español, siempre y cuando esa atipicidad no se considere un valor artístico per se.

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