16 batallas electorales

pestañitaPor María Jesús Hernández

Bienvenidos Mr. Iglesias y Mr. Rivera. Adiós a las mayorías absolutas, toca repartir la tarta. Las elecciones municipales y autonómicas de este 24M se presentan en clave nacional y los partidos tradicionales lo tienen claro. Por ello, y ante la caída de sus marcas, ponen toda su esperanza en el tirón de sus candidatos.

Las 16 batallas:

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El Partido Popular concurre a una guerra donde sólo tiene que perder. La gestión de la crisis, los recortes sociales y la corrupción -animada aún más por el efecto Rato- hacen tambalear feudos tan importantes como lo pueden ser la Comunidad de Valencia, dos décadas en su poder, y la capital del Turia, 24 años bajo la batuta de Rita Barberá. Tampoco tiene respiro en Madrid. La elección de Esperanza Aguirre -una marca por sí misma- y la de Cristina Cifuentes -la imagen de regeneración que el partido quiere dar- puede servir para mantenerse como los más votados, pero tal vez no para gobernar.

A pesar de la mejora que le otorga el CIS, al Partido Socialista no se le presentan mucho mejor estos comicios. En Asturias, la única comunidad que le quedaba -junto con Andalucía-, el PSOE pierde fuelle y Podemos y PP se acercan peligrosamente; mientras, en antiguos feudos como Extremadura o Castilla-La Mancha, aunque consiguiera ser primera fuerza, serán otros los que tengan la última palabra -llámense Podemos o Ciudadanos-.

Tampoco se presenta fácil para CiU mantener Barcelona en unos comicios donde el voto se dividirá en soberanista y no soberanista. Ada Colau, exportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), pone contra las cuerdas a Xavier Trías.

En definitiva, han cambiado las reglas del juego y todos lo tienen claro. Toca dialogar, pero las líneas rojas que marcan los recién llegados complican mucho la situación de populares y socialistas.

No obstante, primero son las batallas del 24M. Más tarde ya habrá tiempo de pactos y alianzas. Por el momento, Andalucía ya ha dado buena muestra de la elevada dificultad para formar gobiernos ante el nuevo escenario político.

 

Comunidad Valenciana y Valencia

El PP, acorralado por una izquierda dividida y Ciudadanos

“Somos imbatibles, somos los mejores”. Faltaban menos de dos meses para las elecciones municipales y autonómicas de 2011 y Francisco Camps alardeaba frente a los suyos. Las encuestas le daban de nuevo el mando y no se equivocaban. Gürtel pasaba de largo ante la estupefacción de muchos y la crisis sólo parecía asociarse al rojo estatal. Cuatro años después, la corrupción se ha llevado a Camps, los adjetivos ‘imbatibles’ y ‘mejores’ se le atragantan a su sucesor, Alberto Fabra (Castellón, 1964), y las encuestas ponen fin a un reinado ‘absoluto’ de dos décadas. ¿Qué ha cambiado?com-valenciana

La crisis ha maltratado a los ciudadanos, ya no hay Zapateros a los que culpar y los símbolos de poder se vienen abajo -véase la Ciudad de las Artes y las Ciencias o el GP de Fórmula Uno-. El proyecto económico del PP hizo aguas junto al ladrillo y se agota el rédito conseguido por “situar a Valencia en el mundo”, estandarte de su discurso.

“Era cuestión de tiempo. La caída ha sido más lenta de lo esperado debido a que el PP tenía establecida una especie de ‘red clientelar’ dentro de la sociedad, y eso tarda en deshacerse”, cuenta Jorge Galindo, uno de los fundadores del Politikon e investigador en la Universidad de Ginebra.

La clave del éxito de estos 20 años en la Generalitat -24 en el ayuntamiento de la capital del Turia- fue conseguir “identificar Valencia con el PP”, explica. “Y no sólo a través de un proyecto económico, también a través de la identidad cultural. Hizo muy bien su trabajo ganando presencia dentro de las agrupaciones falleras, en las de Semana Santa y en otras del ámbito de la sociedad civil. Y todo esto en medio de un crecimiento palpable, aunque fuera a través del boom urbanístico”.

Pero todo tiene un final.  De poco le ha servido a Fabra sacar a todos los imputados o tomar decisiones como el cierre de Canal Nou. “No ha tenido un perfil renovador, ha hecho la gestión de la crisis, pero no ha sido un nuevo Zaplana”, analiza Galindo.

La espectacular caída del PP tiene un receptor claro: Ciudadanos. El partido de Albert Rivera recoge este desafecto y el de UPyD. A la marcha de Toni Cantó hay que sumarle la de numerosos militantes que engrosan ahora las filas del partido de  ‘Naranjito’.  Su candidata es la ecologista Carolina Punset (Washington, 1971), quien ya se presentó a las legislativas francesas con la plataforma Europe Ecologie-Les Verts. Hija del reconocido divulgador científico Eduard Punset, no ha dudado en marcar distancias asegurando que en algunas cuestiones está más cerca de Podemos que del PP.

Aún así, lo que le quita el sueño a Fabra es la posibilidad de un ‘tripartito’ o incluso ‘cuatripartito’ de izquierdas. Podemos le pisa los talones al PSPV, que si consiguiera gobernar lo haría con el peor resultado de su historia. Su candidato Ximo Puig (Morella, 1959) es incapaz de remontar, a pesar de la estrategia de meter independientes en sus listas, como Fernando Delgado.

El abogado y profesor Antonio Montiel (Jaén, 1958), candidato de Podemos cercano al aparato, le ha robado la tercera plaza a la candidata mejor valorada, Mónica Oltra (Neuss, Alemania, 1969), quien lidera Compromís.

Valencia

Contra las cuerdas se encuentra también Rita Barberá (Valencia, 1948) en el buque insignia de la región. Tras cinco legislaturas en el poder, cuatro de ellas con mayoría absoluta, podría tener que pactar ‘su sillón’  o incluso llegar a perderlo (según algunas encuestas) en beneficio de Fernando Giner (Valencia, 1964), candidato de Ciudadanos. No le conoce ni el 30%, pero este consultor de empresas, sin experiencia en política, podría dar la sorpresa en estos comicios.valecia

Rita ignora lo políticamente correcto, es poco amiga de las horas extras, de las entrevistas en particular, y de los periodistas en general; y nunca necesitó saber valenciano para liderar a su ‘pueblo’. Hoy le pasará factura. Pero no será lo único, ya que comparte los males del PP de la comunidad. Ya no hay inauguraciones, ni eventos, Barberá ha estado casi desaparecida. Tampoco puede pasar de largo del tema estrella, la corrupción: su mano derecha, Alfonso Grao, dimitió por el caso Nóos.

La batalla municipal se presenta mucho peor para los socialistas, con Joan Calabuig (Valencia, 1960) a la cabeza; un hombre del aparato que ya perdió en las pasadas elecciones contra Rita y que en éstas se descalabra. Según sondeos, se encuentra prácticamente empatado con Ciudadanos y València en Comú (Podemos), con el profesor de la Universidad Politécnica de Valencia, Jordi Peris Blanes como candidato. Joan Ribó (Compromís), Amadeu Sanchis (EU) y Eduardo Gómez (UPyD) completan el puzle.

Las otras batallas:

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