Llámelo Guerra Comercial

Por Andrés Tovar
03/04/2018

La mayoría de las fuentes económicas coinciden en el concepto de lo que es una guerra comercial. “Una situación en la que los países tratan de dañar el comercio de los demás, generalmente mediante la imposición de aranceles o restricciones de cuotas”. Por ende, si nos ceñimos al estricto censo del concepto, las tarifas impuestas por el presidente Donald Trump a las importaciones de acero y aluminio y posteriormente a los productos chinos, con la consiguiente respuesta del gobierno chino de los aranceles que se aplicarán a los productos estadounidenses son exactamente iguales a la definición de guerra comercial.

En las últimas semanas los mercados han tratado de manejar con guantes de seda el término. Obviamente por lo que implica. Pero lo cierto es que cualquiera que sea el término correcto con que se debe tratar a la actual disputa entre las dos superpotencias, un factor es indudablemente claro. Las repercusiones profundas e inmensas están emergiendo en los mercados de valores.

Como apuntó el lunes BloombergMarkets. “En un lapso de dos semanas, el presidente Donald Trump ordenó una serie de aranceles contra numerosos países. Bloqueó las adquisiciones chinas de compañías estadounidenses. Y buscó nuevas restricciones sobre futuras inversiones chinas. China respondió con aranceles propios sobre las importaciones de 128 productos estadounidenses. Los economistas advierten que el mundo está al borde de una guerra comercial total. Con represalias ojo por ojo, retórica acalorada y apelaciones a la Organización Mundial del Comercio, que puede estar mal equipada para responder”.

El efecto doppler se vio este lunes en Wall Street. Todos sus índices de referencia (Dow Jones, S&P y Nasdaq) caían entre el 1 y 3% en una sesión afectada por los renovados temores de la guerra comercial EEUU- China. A lo que se suma el mal desempeño del sector tecnológico.

La guerra comercial es para todos

Desde el 8 de marzo, los temores de la guerra comercial comenzaron a hacer denso el aire de los mercados. El presidente Trump anunció su plan para imponer un arancel del 25% sobre el acero junto con un arancel del 10% sobre el aluminio. ¿El resultado?. En las últimas tres semanas, las acciones de EEUU han bajado drásticamente. Tan sólo en la sesión del lunes, el Dow Jones, bajó 458,92 puntos, hasta 23.644,19 unidades. Mientras que el selectivo S&P 500 bajó un 2,23 % o 58,99 puntos, hasta 2.581,88 enteros. Wall Street apostó decididamente por las ventas durante la jornada y en su peor momento, unas dos horas antes del cierre, el Dow Jones llegó a restar 750 enteros, aunque después repuntó y se estabilizó dentro del terreno negativo.

Pero la guerra comercial es más que fluctuaciones en los mercados. En el fondo de todo este asunto del “todos contra todos” (o “Todos contra Trump”), el peligro real está en la estabilidad mundial de la economía. Los misiles de la guerra comercial están apuntando a todo el mundo. Las ráfagas entre EEUU y China son sólo un foco. EEUU también apunta a la producción automotriz de la UE.  A los mercados petroleros -que también se desplomaron el lunes-, a los mercados emergentes que han apuntado su desarrollo en la apertura de los mercados -el caso de los países de América Latina-. En fin, a todos.

La guerra comercial no es sólo comercial

Los sucesos de los últimos días despiertan inquietud porque vienen a amenazar algunos de los consensos que han guiado la política y la economía internacional en los últimos 70 años. Consensos que han generado un modelo donde el comercio internacional, la defensa de los principios democráticos y la consolidación de espacios multilaterales que permitieran contener los riesgos de los nacionalismos que habían estado en la base de la crisis que dio origen a la Segunda Guerra Mundial fueran contenidos.

Al ser el principal promotor de ese modelo, mirar a Estados Unidos es clave. Por ende, las acciones de la actual administración Trump ponen a dudar su compromiso con esos principios. El panorama se hace se vuelve aún más complejo si se mira el crecimiento de Rusia y China. Dos países que abiertamente han estado en contra de los principios anteriormente descritos.

Aún es temprano para afirmar si estos hechos están sentando las bases de un nuevo orden. No obstante, no es responsable no llamar al fenómeno por su nombre. La guerra comercial está dando su pistoletazo de salida prepara la incertidumbre en el escenario internacional. Por ende, amenaza con entrampar las positivas señales de crecimiento de la economía mundial. Hay que estar atentos.

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