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Estudiantes colombianos protestaron en octubre pasado contra la corrupción y la represión policial

Colombia se suma con paro nacional a los reclamos sociales que agitan a Latinoamérica

Ninguna otra convocatoria de protesta social ha despertado en Colombia tanto miedo y expectación como la de este jueves 21 de noviembre. Y no es para menos. En menos de 50 días, América Latina ha sido centro de violentas revueltas a partir de justos reclamos de las poblaciones, azuzados por factores ideológicos. Comenzó en Ecuador y le siguió Chile, en 20 días, y aún no paran. Se le sumó Bolivia, descontenta por un fraude electoral que ha ocasionado su división. Y ahora le toca el turno a Colombia.

El Comando Nacional Unitario, que agrupa a nutridas centrales obreras, organizó para el jueves una gran movilización contra pretendidas reformas laborales y económicas que prepararía el gobierno de Iván Duque, según la Agencia de Información Laboral. Las autoridades aseguran que no existe decreto alguno para regular ambas áreas. Sin embargo, las organizaciones de trabajadores insisten en que voceros del Ejecutivo han dejado claro que se busca flexibilizar la ley laboral y debilitar el sistema de pensiones a favor de los fondos privados, según informa El País.

Desde Bogotá se asegura que la marcha será una suerte de “desahogo colectivo”, en el que sindicalistas, trabajadores, profesores, estudiantes e indígenas tendrían quejas que expresar. Inclusive contra las subversivas FARC. Y ya han creado los hashtag #hay100razonesparamarchar y #ColombiaNoPara, entre otros, que plenan la red Twitter.  La movilización está convocada desde octubre, mes en el cual comenzaron las protestas en América Latina. Las autoridades ya están alertas. También ONG internacionales. Y es que inquieta lo que pueda ocurrir en el país, de histórica violencia y división social, en el cual la acción guerrillera no ha cesado, pese a los intentos de paz.

Paro en Colombia por demandas variopintas

El paro nacional de este jueves 21 en Colombia es tema prioritario de los medios bogotanos, desde hace una semana. “Es necio y tardío que el Gobierno trate de convencer al país de que no ha dicho lo que ha dicho”, afirmó el presidente de la central de trabajadores, Diógenes Orjuela. Y la ministra del Trabajo, Alicia Arango, replicó “Ni una sola letra se ha escrito sobre ellas”.

Mientras, propuestas de asociaciones privadas han enardecido los ánimos y la solidaridad de colombianos. Estas son pagar solo 75% de salario a los jóvenes que se inician en el mercado laboral; anular la indemnización por despidos y otros beneficios laborales; o rebajar impuestos al sector empresarial y aumentarlo a la clase media y trabajadores.

Colombia registra 3,3% del PIB en el tercer trimestre, uno de los más altos de la región, pero la tasa de desempleo se mantiene en dos dígitos.

Hasta reinas de belleza y cantantes se han sumado a la convocatoria, por otras razones. Entre estas el asesinato de ocho menores durante el reciente bombardeo en Caquetá; las continuas muertes violentas de dirigentes sociales y de excombatientes de la guerrilla.

No obstante, en el medio político existe la convicción de que los reclamos están alentados desde las fuerzas políticas Alianza Verde, partido de la alcaldesa de Bogotá, Claudia López; y Cambio Radical, adversos al partido oficialista Cambio Democrático, de Duque.

Desde la presidencia Duque ha hecho un llamado a no permitir la violencia social en Colombia.

Violencia persiste en Chile

Mientras Colombia se prepara para la movilización, en Chile persistían focos de agitación este martes al cumplirse un mes de los reclamos sociales que devinieron en violencia brutal y un saldo trágico: 23 muertos y 2 mil 381 heridos, de los cuales 222 tienen graves lesiones oculares, según el último informe del estatal Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH), difundido hoy.

Los sucesos que iniciaron el 18 de octubre son considerados el estallido social más grave desde el fin de la dictadura militar de Augusto Pinochet, en 1990.

Desde el lunes, las calles de Santiago, capital del país suramericano, se llenaron de manifestaciones, aunque sin la magnitud de las protestas de semanas anteriores que dejaron 15 mil detenciones, de las cuales más de 3 mil se realizaron durante saqueos.

Los chilenos aún expresan la desconfianza hacia la agenda social anunciada por el gobierno de Sebastián Piñera, y con el acuerdo parlamentario sobre una nueva Constitución, según los reportes.

Desde este lunes, una misión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) visita al país para investigar las centenares de denuncias por abusos, torturas, violencia sexual y homicidios por parte de las fuerzas de seguridad, informó DW.

Las manifestaciones se iniciaron con el aumento de la tarifa del metro de Santiago, a lo cual se sumaron reclamos por bajos sueldos, pese a que Chile es uno de los países con mejores indicadores macroeconómicos. A los días, la violencia sin precedentes tomó las calles. El gobierno convino en iniciar reformas y una nueva Constitución.

En tanto, en Ecuador, el presidente Lenin Moreno logró asegurar una tensa calma social. En Bolivia, por su parte, los cocaleros seguidores de Evo Morales, quien renunció tras el fraude electoral, insisten en encender las calles contra el gobierno interino de Jeanine Áñez.  Mientras, los bolivianos esperan el diálogo auspiciado por la UE y la ONU para resolver la crisis que inició hace un mes.

 

Para más información visite Cambio16.

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About Olgalinda Pimentel

Periodista caraqueña, egresada de la UCV en 1978, con experiencia en el manejo de las fuentes política, judicial-policial y ciudadana. Desde 1982, me he desempeñado principalmente en el área de la investigación periodística en esas áreas.

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