Luis Vidal Arquitectos: lo mejor de la flexibilidad y la planificación

Por Juan Emilio Ballesteros
16/06/2018

Para Luis Vidal (Barcelona, 1969) es fundamental que los edificios que construimos sean habitables, eficientes y sostenibles. En ocasiones, por ejemplo en un hospital, lo más importante puede ser un gesto saludable, como abrir una ventana. En realidad, es el uso al que está destinado el factor que determina la funcionalidad de un diseño. El arquitecto es un solucionador de problemas que acepta el reto de aportar alternativas sencillas a desafíos complicados. El espacio, el color, la luz y el tiempo. Afronta la realidad como un todo distinto de la suma de las partes que la componen. Una visión en cierto modo holística que le lleva a formularse preguntas simples. ¿Para qué sirve un grifo?… Para suministrar agua. El resto se reduce a un ingenio innovador galardonado por su originalidad: la Línea Grifería Noken Mood, el mejor producto de baño del año 2013.

Ese espíritu creativo, que se sitúa en la concepción de cualquier proyecto, en su idea primigenia, lo aprendió de su padre, un ingeniero que se hizo arquitecto con el que diseñaba y aprendió a dibujar y hasta a construir en maqueta. Comprendió entonces que la creatividad consiste en innovar, aportar algo nuevo, aceptar el desafío y resolverlo de la mejor forma posible, de la manera más inclusiva e integradora para la sociedad. Un nivel de exigencia que aspira a la perfección, su mayor virtud y, en la misma medida, su gran debilidad.

Muy pronto asumió que uno de los centros neurálgicos de la ciudad de las personas, inteligente y conectada, es su puerta de enlace con el resto del mundo, de entrada y de salida: los aeropuertos, su gran pasión. Tuvo la certeza de que el resto de la metrópoli tendría que parecerse a esta instalación, que intuía como un gran centro comercial donde de vez en cuando despega algún avión. Esa visión la plasmó en el proyecto de la T4 del Aeropuerto de Barajas del que fue director. Con los planos bajo el brazo se presentó en Londres, donde se había licenciado en Arquitectura por la University of Greenwich, a la búsqueda de un socio internacional de prestigio. Tenía 26 años y convenció al mismísimo Richard Rogers, que vio en él a un gran profesional capaz de combinar el talento en el diseño y la capacidad de gestión. En realidad, Vidal lo describe como el combinado perfecto entre la fuerza improvisadora de los españoles y la competencia para planificar de los anglosajones: si eres capaz de combinar ambas actitudes, lo mejor de la flexibilidad y la planificación, estarás marcando un código profesional y genético. “Es lo que me diferencia de otros arquitectos”, suele decir.

De este criterio surge su estudio como marca personal: luis vidal + arquitectos, que da forma a su filosofía y estrategia. Una arquitectura inclusiva, innovadora e inspiradora, en la que las necesidades de los usuarios se sitúan en el centro de todos sus proyectos y planes. Esta noción se visualiza en aeropuertos, como en la Terminal 2 de Heathrow (votado el Mejor Edificio Público de Arquitectura del mundo y recientemente galardonado como Mejor Terminal del mundo en los Premios Skytrax 2018), donde se hizo un uso inteligente de la luz, el sonido y la circulación intuitiva. En hospitales, como Vigo (ganador en 2010 del Premio International de Diseño & Salud al Proyecto Hospital del Futuro) y el Hospital Infanta Leonor de Madrid, con el objetivo de calmar tanto a los pacientes como a sus familias a través del uso claro de rutas, señalítica y de conexiones visuales directas. En proyectos como el complejo de oficinas del Campus Palmas Altas en Sevilla, se buscaba espacios abiertos que además permitieran una mayor interacción y colaboración entre los empleados. El edificio, diseñado junto a RSHP, les valió un premio RIBA.

Hoy, desde sus estudios en Madrid, Londres, Houston, Santo Domingo y Santiago de Chile, vislumbra nuevos proyectos prodigiosos, ya sea esbozando en Tokio la casa del año 2050 sin tecnología, el rizo de la paradoja, o modernizando la terminal E del aeropuerto de Boston, transformando el aeropuerto de Denver o renovando el aeropuerto de Dallas Fort Worth. Pasión y tenacidad para armar el futuro. 

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