Alberto Garzón: “Somos la única candidatura de izquierdas rupturista, ecologista y feminista”

Por Iñigo Aduriz | Fotografía: Fernando Sánchez
Vídeo: Lino Escurís y Nicolás Leonardo
15/12/2015

Capitular El más joven de los candidatos a la Presidencia del Gobierno sale a ganar, si bien reconoce que la falta de acuerdo con Podemos podría restar a las “fuerzas de la ruptura” unos 40 escaños del nuevo Parlamento. A diferencia de algunos de sus contrincantes, Alberto Garzón (Logroño, 1985), cabeza de cartel de la candidatura Unidad Popular –que integra a Izquierda Unida y a los grupos que crearon la plataforma Ahora en Común–, sostiene que no irá a bailar o a cantar a ningún plató de televisión.

Primero fue Ahora en Común y ahora es Unidad Popular. ¿Tienen miedo de que la marca IU les perjudique? O, al revés. ¿No temen que el hecho de concurrir con otra marca dificulte que los ciudadanos les reconozcan?

Actualmente los elementos más antiguos están penalizados por una sociedad que quiere algo nuevo. Pero nosotros no vamos a tender a eso. Yo defiendo a IU y estoy orgulloso de ser parte de un proceso de esta naturaleza. Además, creo que es necesario que la gente cuando vaya a votar sepa dónde está la candidatura de IU: dentro de un proceso de confluencia más amplio. La gente no va a tener ninguna dificultad a la hora de reconocernos.

La unidad popular ha quedado descafeinada por la falta de acuerdo con Podemos.

Es evidente que cuando nosotros empezamos a buscar un espacio de confluencia dentro de Ahora en Común esperábamos que todas las fuerzas políticas de la ruptura pudiéramos compartir ese espacio. Nos hubiera gustado que participara más gente y partidos como Podemos, Equo u otras organizaciones. La de romper fue su opción, y nosotros construimos al margen de esa decisión con el resto de gente que quiere participar.

¿De qué manera se traduciría la ruptura de las negociaciones con Podemos en la pérdida de escaños en el Congreso de los Diputados?

No tenemos datos propios, pero sí hay medios de comunicación que plantean que se podrían haber perdido hasta 40 escaños sólo por el efecto de la ley electoral.

¿Por qué los ciudadanos deberían votar a su candidatura y no a la de Podemos?

La diferencia fundamental es de tradición política. Podemos apuesta por una estrategia de viaje de moderación de su discurso. Eso significa renunciar a muchas demandas históricas de la izquierda que deben ser satisfechas para que vayamos a un esquema de justicia social. La única candidatura de izquierdas rupturista, ecologista y feminista está en el espacio en el que nosotros estamos trabajando, que es más que IU, pero que incluye a IU.

Su candidatura, ¿estaría dispuesta a apoyar un Gobierno de PSOE y Podemos?

Nunca vamos a pactar por las siglas. Lo haremos en función del programa. Si se incluye la derogación de las reformas laborales de 2010 y 2012 y unas propuestas básicas para salir de la crisis, podremos hablar. Pero en este momento el PSOE parece más cercano al PP en materia laboral. Así que es improbable.

Captura de pantalla 2015-12-14 a la(s) 16.11.55¿Cuáles serán sus líneas rojas?

Naturalmente la defensa de los derechos sociales y laborales. La educación, la sanidad y las pensiones públicas.

¿Con quién no pactaría en ningún caso la candidatura de Unidad Popular?

Insisto en que no es una cuestión de siglas, sino de programa. Y parece que las actitudes de PP y Ciudadanos respecto al modelo social hacen que sea imposible llegar a acuerdos con ellos. Con PSOE y Podemos podremos pactar si aceptan unas estrategias de izquierdas y no se tuercen hacia el liberalismo.

¿Qué es lo que debería hacer el nuevo presidente del Gobierno para solucionar el conflicto abierto en Cataluña?

La única solución posible es la de la política. El presidente debe llamar a una mesa de diálogo y de negociación a todas las fuerzas y grupos para encontrar una solución compartida y establecer un nuevo marco de convivencia en el Estado español que tenga presente los intereses de las clases populares. La síntesis perfecta sería el modelo federal.

También plantean una consulta. ¿Sólo para los catalanes?

La consulta debería ser para el pueblo que quiere independizarse. Es el pueblo catalán el que tendría que tener el derecho a decidir. Naturalmente nosotros defenderíamos el no a la independencia porque tenemos más cosas en común con las clases populares de Cataluña que con los grandes empresarios bien sean catalanes o madrileños.

¿Qué aportaría IU al proceso de reforma de la Constitución?

Hacemos una propuesta de carácter radical: la incorporación de los derechos laborales como derechos fundamentales y como garantía positiva. El Estado tiene que ser empleador de último recurso. Queremos que si uno no tiene trabajo pueda ir a la administración y decirle: ‘Tienes la obligación de garantizarme un puesto’.

¿Considera realista plantear España como una república en este momento?

Yo creo que sí. Un debate entre monarquía y república tendría muy pocos adeptos en la visión monárquica. En nuestro país hay una tradición política democrática que implica aceptar que no hay ninguna familia por encima de las demás. El referéndum es posible. No lo consideramos una prioridad, naturalmente, pero en la revisión total de la Constitución debería estar.

Plantean la creación de un millón de empleos por parte de la administración. ¿Cómo podrán trabajar los otros tres millones de parados?

El trabajo garantizado es una medida de emergencia social que permite estimular la economía y crea puestos también en el ámbito privado. Completaríamos esa medida dedicando 12.000 millones de euros para una renta mínima garantizada para aquellas personas que no tengan ingresos superiores al 70% del salario mínimo.

En materia educativa, ¿ve posible alcanzar un gran pacto que impida que cada gobierno haga su propia ley?

Sí. Ahora mismo parece poco probable porque tenemos a unos partidos que han estado pensando siempre en el ciclo electoral y no en el ciclo generacional. Es necesario hacerlo e ir hacia una educación que no discrimine en función de la renta, que permita a los hijos de los trabajadores acceder a la universidad y a los másteres, y al mismo tiempo que sirva para formar trabajadores y para educar en ciudadanía.

Las ayudas del Estado, ¿sólo deben ser para los colegios públicos?

Hay que acabar con los centros concertados. Que desaparezcan de forma progresiva aunque estableciendo un estatuto de protección para los trabajadores. La financiación y el suelo del Estado son para la escuela pública.

¿Es posible un modelo sostenible de la sanidad pública?

Para empezar deberíamos derogar la ley aprobada por el PSOE que abrió la puerta a las externalizaciones y las privatizaciones. La inversión en sanidad debería alcanzar el 6,7% del PIB para poder garantizar unas reformas que incluyan otras medidas como la racionalización del gasto en medicamentos.

¿Cómo solucionar las desigualdades que existen entre territorios en la prestación de estos servicios básicos como son la educación y la sanidad?

Los derechos sociales deben ser los mismos en cualquier parte del Estado. Hay que garantizar que haya una coordinación y espacios unitarios, y que no se pueda tener acceso a unos medicamentos en un lugar y en otro no. Habría que homogeneizar criterios.

Si IU lograra estar en el Gobierno, ¿Qué haría para solucionar el conflicto que se mantiene en Siria?

No apoyaríamos ninguna intervención en el país. Ayudaríamos a pacificar una región que está totalmente destruida y tendríamos que llegar a acuerdos internacionales para que hubiera una tregua, teniendo presente que una de las grandes amenazas es el ISIS, una organización a la que sí habría que combatir.

¿Cuál sería un buen resultado para su candidatura? ¿Con qué se conformaría?

La única hipótesis que contemplamos ahora mismo es ganar, pero en un escenario volátil es imposible hacer una predicción. Creemos que vamos a tener mejor resultado que el que marcan las encuestas.
 
¿A qué cree que se debe esa reticencia que existe en distintas fuerzas políticas a la hora de definirse ideológicamente entre la izquierda y la derecha?

Probablemente a una concepción espectacu-larizada de la política en la que prima más lo visual que la idea de convencer a la ciudadanía. También empuja a intentar captar un voto del centro modificando el discurso y el mensaje.

¿Qué se debería hacer en la próxima legislatura para que los ciudadanos vuelvan a ilusionarse con la política?

Estamos acostumbrados a políticos que disimulan quiénes son para ganar votos. La gente quiere sinceridad. Ese es el único camino.

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