"Una mujer, un voto", el legado de las 'Sufragettes'

‘LOST IN TRANSLATION’
Por Marta Jurado
17/12/2015

Curiosidades, malentendidos históricos o el origen de determinadas expresiones que rara vez aparecen en los libros de texto…

“Yo voto”. Nosotras votaremos este domingo ejerciendo nuestro derecho a elegir representantes de Gobierno. Pero esta realidad no ha sido una constante en la Historia y sigue sin serlo en muchos países como Arabia Saudí.

La película, Sufragettes, que se estrena este viernes en los cines españoles, recuerda el camino recorrido en la Inglaterra de principios del siglo XX por un grupo de mujeres que luchan por el sufragio femenino. Del francés, sofrage, que deriva del latín suffragium y significa voto, este derecho se conquistó en el territorio británico parcialmente en 1918 y finalmente en 1928. En España, el voto femenino se aprobó en 1931, “gracias al personalidades como Clara Campoamor”, recordaba este martes la periodista Joana Bonet en el preestreno de la película en Madrid, organizado por la Fundación Vicente Ferrer.

Desde el punto de vista de una madre, esposa y empleada de una lavandería interpretada por Carey Mulligan, la película retrata el viaje hacia la conciencia política de esta joven, que se irá acercando al movimiento Women´s Social and Political Union (WSPU) creado por Emmeline y Christabel Pankhurst en 1903, más conocido como suffragettes. Sus actuaciones, que llegaron a ser unas de las más influyentes dentro del activismo político a favor del reconocimiento de los derechos de la mujer, defendían ‘acciones, más que palabras’, tal como recita el personaje de Emmeline Pankhurst interpretado por una Meryl Streep, que aparece en la cinta tan solo como un ‘flash inspirador’.

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Es importante aclarar que entre finales del siglo XIX e inicios del XX, se originaron en Reino Unido dos movimientos paralelos en defensa del sufragio femenino: sufragists y sufragettes, aunque en español se traducen ambas como sufragistas. El primero fue el grupo moderado encabezado por Millicent Garret Fawcet, fundadora del National Union of Women’s Suffrage Societies. Y por otro lado, el WSPU, creado posteriormente por Pankrust ante la falta de resultados de la estrategia moderada. Este otro movimiento era partidario de acciones más radicales, desde la desobediencia civil acuñada por Henry David Thoreau a explotar buzones, perseguido por las autoridades.

La película dirigida por Sarah Gavron, recalca además aspectos que pueden ser desconocidos para algunos, como que no todas las sufragettes eran mujeres, las detenciones injustificadas de manifestantes y las duras condiciones de su paso por prisión, que incluía la alimentación forzada durante las huelgas de hambre, tal como señala Jacqui Turner, profesor de historia moderna de la Universidad de Reading. El guión no se olvida tampoco de los políticos que parecían apoyar a las mujeres como Lloyd George, pero que finalmente no escucharon sus aportaciones.

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