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El asesinato de Javier Cárdenas en México

“Que nos maten a todos”: El asesinato de Javier Cárdenas en México

Por Cambio16
16/05/2017

El asesinato de Javier Cárdenas en México es el quinto periodista en 2017, nuevamente los ojos del mundo voltean a Mexico uno de los países más peligrosos para el ejercicio del periodismo.

Este lunes 15 de mayo, el periodista mexicano Javier Valdez Cárdenas, quien informó sobre las sangrientas guerras de los cárteles de la droga de México desde hace más de una década fue asesinado a plena luz del día cerca de su oficina en la ciudad mexicana de Culiacán. Fue el quinto periodista asesinado en ese país en lo que va de este año.

Javier Valdéz era conocido como el gran cronista del narco mexicano

Valdez, quien escribió un libro sobre los peligros de cubrir las actividades de los cárteles de la droga y de los políticos sucios asociados con ellos, conocía los riesgos de su profesión demasiado bien. Después del asesinato de Miroslava Breach, la tercera periodista asesinada en 2017, Valdez tuiteaba: “A Miroslava la mataron por lengua larga. Que nos maten a todos, si esa es la condena de muerte por reportear este infierno. No al silencio”.

Valdez pertenecía a esa especie imprescindible de reporteros que se niegan a ser silenciados a través de sobornos o amenazas de violencia. Su valor fue reconocido en 2011, cuando el Comité de Protección de Periodistas le otorgó su internacional Premio a la Libertad de Prensa. Valdez es el autor de una nutrida bibliografía del narco mexicano, con libros tales como Narcoperiodismo, Huérfanos del Narco, Miss Narco y Malayerba, el último que había escrito y que promocionaba recientemente. También llevaba las riendas de un medio de comunicación independiente, Ríodoce, con sede en Sinaloa. Fue a las puertas de su sede donde fue asesinado.

Valdez era además conocido internacionalmente por ser una fuente valiosa para los reporteros internacionales que tratan de reconstruir la debacle de la influencia del narcotráfico en México. Varios de los ex colegas lamentaron la muerte de Valdez en Twitter:

“Triste por esta noticia. Uno por uno, los periodistas más valientes y mejores mexicanos están siendo asesinadas para hacer su trabajo debe hacer más”. Nick Miroff, del Washington Post.

“El periodista mexicano Javier Valdez, asesinado hoy, me dijo que Culiacán se mantuvo a flote con dinero del narco”. Randy Archibold, de The New York Times.

Hay poca información hasta ahora sobre quién mató a Valdez, o por qué. El presidente de México, Enrique Peña Nieto, dijo este lunes que ha girado instrucciones personalmente a la policía federal mexicana para ayudar a las autoridades locales a investigar “este crimen indignante”.

Pero si el caso de Valdez corre con la misma suerte de los muchos otros periodistas que han sido asesinados en México hace poco, hay una buena probabilidad que los asesinos nunca sean castigados. De las cerca de 800 denuncias sobre agresiones contra periodistas presentadas en México entre 2010 y 2016, sólo tres han tenido algún veredicto, de acuerdo con estadísticas del gobierno reportados por el informativo digital mexicano Animal Político.

Marcado por la muerte

El 29 de marzo de 2017, Armando Arrieta Granados, jefe de redacción del periódico La Opinión de Poza Rica, del estado mexicano de Veracruz (sudeste). El directivo fue atacado con tiros de pistola nueve milímetros en la colonia Agustín Lara de Veracruz, estado con costas al Golfo de México, llegando a su domicilio luego de haber cerrado la edición del día.

El caso de Arrieta Granados es un ejemplo de lo que ha sido una escalada de la violencia contra los profesionales del periodismo en México. En ese mismo marzo, tres profesionales de medios de comunicación mexicanos fueron asesinados: Ricardo Monluí Cabrera, en Veracruz, Cecilio Pineda, en Guerrero (sur), y Miroslava Breach, corresponsal del diario nacional La Jornada en Chihuahua (norte). A ellos se suma en la lista de los asesinados Maximino Rodríguez Palacios en Baja California Sur y Valdez Granados.

Infografía Artículo19.org (México)

Datos de la organización Artículo 19, que documenta ampliamente los abusos al ejercicio de la profesión periodística y la libertad de prensa en México, precisan que desde el año 2000 a la fecha, 105 periodistas en México han sido asesinados en posible relación con su labor periodística. De estos, 31 se han registrado durante el actual mandato del presidente Enrique Peña Nieto: 8 en Oaxaca y 7 en Veracruz, entidades con el mayor número de asesinatos en este sexenio. Del total de periodistas asesinados, 97 son hombres y 8 son mujeres.

La situación con los periodistas es todavía más difícil debido a la impunidad. Más del 95% no se han solucionado, no se conoce al autor material y menos al intelectual. Y cuando no se castiga a los responsables se crea un clima que incentiva a que se sigan perpetuando. El clima de inseguridad contra los profesionales de la comunicación de México se agrava a medida que se alejan de la ciudad capital. Allí la inseguridad es mucho mayor. Las presiones de los políticos, de la Policía o del crimen organizado a veces son las mismas y se refuerzan unas con otras.

Cifras aportadas por el Senado de México indican que, de los 604 casos que investiga la FEADLE, solo se han logrado tres sentencias condenatorias. Es decir, el 99,5% de los casos terminan impunes. Por otra parte, la Federación Internacional de Periodistas (FIP) informó a finales de 2016 que México era el tercer país del mundo con más periodistas asesinados.

De alto riesgo

México se ha convertido en un país en donde ejercer el periodismo supone un alto riesgo para la integridad física y la vida. Así lo denuncia la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en su informe anual de 2016.

“Hay zonas de México en las cuales hoy día los periodistas se encuentran sometidos a una fuerte intimidación originada fundamentalmente por grupos delincuenciales”, explica el texto, que denuncia que existen fuertes intereses para “suprimir cierta información de los medios” y difundir aquella que sirve a los “intereses criminales”. En ese contexto “de riesgo especial”, se vuelve una tarea casi imposible que los periodistas “realicen investigaciones y publicaciones sobre temas como crimen organizado, corrupción, seguridad pública y asuntos similares”, apunta la CIDH.

El informe -que analiza la situación de la profesión en todos los países de América- enfatiza, según el diario mexicano La Jornada, que “al menos desde 2010” se ha confirmado a México como “el país más peligroso para ejercer el periodismo en toda la región”. Tanto en 2015 como en 2016, más de uno de cada cinco asesinatos de periodistas en América Latina (22%) tuvieron lugar en el país azteca.

XALAPA, VERACRUZ, 06ENERO15.- Periodistas de Xalapa de congregaron en la Plaza Lerdo en donde encendieron veladoras por el asesinato del editor de periódico "La Unión" Moisés Sánchez Cerezo y en conmemoración del primer aniversario de la muerte del reportero Gregorio Jiménez. FOTO: RUBÉN ESPINOSA /CUARTOSCURO.COM

El estudio posee un apartado titulado “Zonas silenciadas: regiones de alta peligrosidad para ejercer la libertad de expresión“, en el que se menciona al estado mexicano de Tamaulipas junto con el municipio de Mazatenango en Guatemala y varias localidades paraguayas que se encuentran en la frontera con Brasil . De acuerdo a la CIDH, en estas regiones especialmente sensibles (aunque, por supuesto, no solo en ellas) se dan una serie de factores comunes. Entre ellos se destaca el accionar de grupos criminales -centralmente ligados al narcotráfico-, que tienen distintos niveles de respaldo o connivencia con el poder político local.

Asimismo, debido a esto último, existe una endeble respuesta estatal ante la problemática. Los distintos poderes del Estado se encuentran inmersos en la misma dinámica, lo que limita o anula su capacidad de acción. En ese sentido, el organismo interamericano muestra su preocupación en torno a los “índices de impunidad” que tienen los crímenes contra periodistas, que rondan el 90% en “países como México, Guatemala y Honduras”.