Trump contra Obama
Trump contra Obama

¿Por qué Trump quiere acabar con Obamacare?

POR CAMBIO16
15/10/2017

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A finales de la semana pasada, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, tomó dos decisiones que hieren de muerte a la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio, también conocida como Obamacare.

Las acciones vienen en dos grandes marcos: En primer lugar, hay una creciente competencia entre las aseguradoras de atención médica. Una medida que probablemente sacará por completo a las personas más jóvenes del mercado de seguros por el aumento de los costos.

En segundo lugar, durante la noche del jueves, se hizo el anuncio sobre la suspensión de los subsidios federales que se entregaban a las compañías de seguros para incentivarlas a cubrir a los estadounidenses de bajos ingresos.

Para entender las razones detrás de las decisiones de Trump  es por el apodo que recibió la ley de salud: Obamacare, nombrada así por el expresidente Barack Obama quien pudo cristalizarla. Esa es la motivación de Trump para eliminarla.

La vida política de Trump, que se remonta a principios de esta década, está basada completamente contra todas las cosas de Obama. Debido a que para muchos seguidores del hoy presidente, Obama representa lo opuesto a Trump, incluyendo ​​la visión multicultural del país y del mundo.

Así que la mejor manera de distinguirse en la política republicana durante el mandato de Obama era oponerse, literalmente, a todo lo que estuviera relacionado con él. Incluyendo su propia legitimidad para ser presidente, debido las afirmaciones carentes de hechos sobre el lugar donde había nacido.

La artillería de Trump contra Obamacare

Trump entendió que la bandera de Barack Obama era justamente Obamacare. La propuesta era simple: pon al gobierno federal en el centro de tu vida e insiste que él, no tú, sabe mejor cómo cuidarte a ti y a tu salud.

Durante el período de la campaña presidencial de 2016, en todos los discursos, presentaciones en público y por redes sociales, Trump prometió deshacerse de Obamacare.

Afirmaciones tales como “vamos a revocar y a reemplazar a Obamacare”, “Obamacare es un completo y total desastre. Se va a acabar. Vamos a crear un excelente plan de atención médica, así sea con cuentas de ahorros para el cuidado de la salud, tenemos muchas opciones diferentes”, “Terminaremos con Obamacare y lo reemplazaremos, créanme, con algo bueno”, “Créanme. Derogar y reemplazar a Obamacare”, era lo que rondaba en cada discurso por parte del actual presidente de los Estados Unidos.

 

En marzo pasado, en su cuenta de la red social Twitter, sacó a relucir su artillería: “Obamacare está implosionando. ¡Es un desastre y 2017 será el peor año, por mucho! Los republicanos se unirán y salvarán la situación”.

Aparte de los ataques a Obamacare, ha continuado con su decisión de desclasificar el acuerdo nuclear de Irán, retirarse de los acuerdos climáticos de París, apoyar el oleoducto Keystone XL, su plan para terminar DACA, entre otras determinaciones políticas de este gobierno, que apenas lleva un poco más de nueve meses.

El problema con este enfoque es que estar en contra de todo lo que hizo el último presidente no es un plan proactivo de soluciones políticas.

Los simpatizantes de Trump lo elegieron para traer el cambio necesario en Washington. Borrar el legado de Obama es solo parte de esa promesa. La segunda mitad consiste en incluir soluciones conservadoras sobre las que el Partido Republicano cree que podrían funcionar mejor.

Trump sigue teniendo el apoyo de los conservadores dentro y fuera de Washington, justamente por forzar el fracaso de Obamacare. Pero, si los republicanos en el Congreso no pueden encontrar la forma de aprobar algún tipo de plan de reemplazo significativo, entonces esta decisión será una suerte de ‘Espada de Damocles’ pendiendo sobre ellos.

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