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martes , agosto 20 2019
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Un campus para ‘girar’ el futuro

Por Belén Kayser / Fotografía: Fernando Sánchez

Más de 80 jóvenes de entre 16 y 22 años reciben a Juan José Litrán, director de relaciones corporativas de Coca-Cola, como una estrella del rock en el campus montado por la marca en plena naturaleza, a unos 40 kilómetros de Madrid. Ataviado con vaqueros y camiseta y detrás de unas gafas de sol vintage, uno de los hombres fuertes del departamento de Responsabilidad Social Corporativa de la bebida va saludando con abrazos a los seleccionados por GIRA. Un programa de formación diseñado por la compañía en 2012 para “empoderar” a chicos “con menos oportunidades y recursos” y ayudarles a buscar empleo.

“Juanjo, te he traído un dibujo, como te prometí, pero es muy raro…”. Un entusiasmado joven, Kelsey Baez, se acerca al directivo de Coca-Cola, mientras éste pregunta a otros chicos qué sensaciones tienen sobre el campus y si lo están disfrutando. Litrán y Kelsey se conocieron hace casi medio año en las oficinas de la empresa, en una de las primeras fases de GIRA, en los llamados Talleres Conoce, donde se les da formación práctica sobre orientación laboral. El chico le había contado que le encantaba dibujar, pero que sus profesores creían que sus trazos eran “raros”. El directivo le regaló entonces una caja de pinturas con todo tipo de tamaños, durezas y colores. Hoy, dibujo en mano, Litrán le recuerda: “Ya te dije, no dejes que nadie te diga lo que no sabes hacer… Hazlo”. Es el espíritu que respira el programa, que tiene su inspiración en las “carencias” del sistema educativo y que incide directamente en la ayuda a jóvenes con problemas de inserción sociolaboral. “La universidad no trabaja la empatía, la empleabilidad, el hablar el público…”, explica Litrán. “Los proyectos de capacitación de Coca-Cola son herramientas para que los jóvenes den un giro a su vida. Es nuestro compromiso con la sociedad, está en nuestro ADN”.

Este giro empieza por su “entorno de seguridad”. Para algunos, llegar al campus, en Naturalcalá (Alcalá de Henares, Madrid), es la distancia más larga que han recorrido en su vida. Muchos nunca han salido de su barrio ni han conocido a jóvenes de otros orígenes sociales. Por eso, según explica la organización, incorporar al programa de formación una dinámica “en una edad clave” y de varios días fuera de su entorno, es vital. Así lo ve Fernando García, orientador laboral de la Fundación Secretariado Gitano, que ha seleccionado a un grupo de chicos para asistir al campamento. Para él, es fundamental que sean ellos mismos por unos días, sin las “limitaciones” de su entorno. Fernando está seguro de que esta “formación en valores es un comienzo que les va a hacer reflexionar”. Un punto especialmente “delicado” que preocupa a  los formadores es “la relación de expectativas y realidad”, para lo cual el equipo formado por Coca-Cola tiene un papel fundamental.

Los “facilitadores”, a los que los chavales llaman “profes”, son los encargados de guiar y activar a los alumnos desde primera hora de la mañana. Estiran, corren y hacen yoga como parte del programa de motivación y después empiezan las dinámicas de grupo, a veces a puerta cerrada, otras, en forma de teatro, gymkana u observación de estrellas, una experiencia que les ha dejado “flipadísimos”, cuentan en las mesas del comedor durante la pausa de mediodía.

Enrique Marco, uno de los facilitadores, trabaja con una pasión contagiosa y define este encuentro como “un sueño”. Aunque reconoce que “el éxito total nunca está garantizado”, su esfuerzo está encaminado a que la experiencia tenga impacto en los jóvenes a través de metas sencillas que les ayuden a conocerse mejor y saber “cómo quieren crecer”.

El objetivo del programa GIRA es garantizar el éxito laboral de los jóvenes que lo tienen más difícil y velar por ellos de forma continua. Apadrinados por Coca-Cola, tendrán un contrato laboral en hostelería, música, teatro o deporte, como parte del “gimnasio laboral” posterior al campus. Después de nuestra charla, a Enrique Marco le espera un grupo de chicos y chicas a los que animará a bailar y a recordar, con los ojos cerrados, el momento de su vida en el que han sido más felices. Antes de entrar al aula, nos despide resumiendo el alma de esta iniciativa: “Sí, la vida les ha puesto en situaciones complicadas, pero nadie les impide conseguir lo que quieren”.

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