43 años de Cambio

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por JUAN EMILIO BALLESTEROS

Nunca antes un medio de comunicación había conseguido conectar de forma tan directa con los lectores como lo hizo el semanario Cambio16 desde el mismo momento en que vio la luz, el 22 de noviembre de 1971. Aquel fue un número de 52 páginas en blanco y negro –sólo portada y contraportada iban a color– que desgranaba en su primer editorial la razón de ser de la publicación: ofrecer un enfoque privilegiado de las noticias que garantizase uno de los principios fundamentales de la democracia, la libertad de expresión.

Un repaso a la historia de Cambio16

Con la velocidad vertiginosa que la Transición democrática imprimió a un país que salía de la dictadura, Cambio16 se convirtió muy pronto en un símbolo de libertad, un emblema que los ciudadanos esgrimían con orgullo bajo el brazo como una bandera y una afirmación, un gesto de desafío y complicidad, la apuesta inequívoca por el cambio. Se trataba de que el gobierno y las instituciones asumieran como normal lo que ya era normal en la calle. Y, en ese sentido, la revista contribuyó a contar lo que estaba pasando de una manera valiente y audaz, llamando a las cosas por su nombre.

“Cambio16 aportó un nuevo lenguaje, una nueva forma de tratar la información, una osadía informativa y, sobre todo, contar historias de una forma distinta. La Transición fue posible por el papel moderador de la prensa y, en ese sentido, el papel de Cambio16 fue fundamental. En sus páginas se ensayó la batalla política que desembocó en la Constitución de 1978”. José Oneto, Director 1975-1985

Cambio16 fue un empeño colectivo por reivindicar el periodismo como la herramienta más eficaz para salvaguardar los derechos y libertades de los ciudadanos. Consciente de que el régimen de Franco tocaba a su fin y de que era preciso tomar partido por la democracia, Juan Tomás de Salas, su fundador y el periodista que logró aglutinar el impulso necesario para su lanzamiento –16 personalidades de la vanguardia intelectual y democrática que constituyeron el núcleo del proyecto editorial y que prestaron el guarismo a una cabecera que no habría obtenido el plácet de la censura sin este subterfugio–, vio en el periodismo el instrumento necesario para el cambio y recuperó, en la más clásica tradición anglosajona, su condición de cuarto poder que garantiza la calidad de los valores democráticos.

Nace así un estilo ágil y directo que contribuye desde la objetividad y la veracidad a la formación de una opinión pública independiente y plural, respetuosa y abierta. Toda una escuela de periodismo por la que han pasado los profesionales más prestigiosos de las últimas décadas, donde aprendieron que la curiosidad y el ingenio son tan eficaces como una buena pluma y que había que salir a la calle para descubrir las grandes historias, preguntar a la gente, indagar, olfatear y contarlo todo desde la perspectiva de un espectador imparcial pero comprometido. De esa manera, Cambio16 se convirtió muy pronto en uno de los mayores éxitos editoriales de la historia del periodismo en España.

“Había en Cambio16 una mezcla de convicciones democráticas y de sentido de la innovación que generaba un impulso vertiginoso. No teníamos nada más que esperanzas e ilusiones. Todo estaba por hacer, porque el periodismo de la dictadura no servía como referencia. Había que inventarlo todo de la nada. La falta de medios la suplíamos con entusiasmo; la falta de tradición, con imaginación”. Pedro J. Ramírez, Director de Publicaciones Grupo16, 1986-1989

El semanario logró reunir a duras penas cinco millones de pesetas de la época para su lanzamiento y siempre estuvo a expensas del secuestro preventivo, una circunstancia que dañaba su línea de flotación financiera y provocaba la asfixia económica de la publicación. No obstante, los continuos roces con la censura contribuyeron a engrandecer el aura de libertad de la revista. Una viñeta del rey Juan Carlos caracterizado como Fred Astaire bailando sobre Manhattan, con motivo de su histórica visita a la sede de Naciones Unidas en junio de 1976, se libró del secuestro gracias a la intervención del propio jefe del Estado. Otros números no tuvieron tanta suerte. En noviembre de 1978, la publicación fue secuestrada tras una querella del empresario Ramón Mendoza, cuyo nombre aparecía en un reportaje sobre presuntas actividades de espionaje de una empresa suya –Prodag– y los servicios secretos de la extinta URSS –KGB–. El 19 de mayo de 1980, se prohibía la difusión de un artículo de Carmen Rico Godoy en el que enjuiciaba al nuevo Gobierno de UCD.

Quizás el secuestro más sonado de Cambio16 tuvo lugar en abril de 1983, con el periodista José Oneto en la dirección, que llegó a afirmar que se trataba del atentado más grave contra la libertad de expresión cometido en España desde la aprobación de la Constitución en 1978. Dos ediciones de la revista (correspondientes a los números 593 y 594) fueron secuestradas por el denominado caso Almirón. El artículo en cuestión se refería a los crímenes del conocido dirigente de la Triple A Rodolfo Eduardo Almirón, designado por Manuel Fraga Iribarne –entonces presidente de Alianza Popular– como jefe de su escolta personal.

La estrella de Cambio16 comenzó a apagarse justo cuando la prensa diaria comprendió que esta forma de entender el periodismo funcionaba también en los periódicos. La irrupción de Diario16 y El País significó el declive del semanario, que a partir de 1978 inicia un retroceso del que no se pudo recuperar bajo la gestión de Juan Tomás de Salas. Después de numerosos intentos de reflotar la cabecera, abandonado por unos y traicionado por otros, incapaz de conseguir financiación, acuciado por las deudas, el fundador de la revista arroja la toalla después de intentar in extremis algunas operaciones de salvamento que no cuajaron.

Mientras Diario16 cae sucesivamente en manos de empresarios oportunistas que no consiguen reflotar el periódico, el editor Manuel Domínguez Moreno se hace con la gestión y los derechos de edición de Cambio16 y la edición andaluza del periódico del Grupo16, que ya zozobraba sin remedio. El naufragio fue también el final de Juan Tomás de Salas, que fallecía el 22 de agosto de 2000 a los 62 años, víctima de un cáncer. Se produce entonces la primera resurrección de la cabecera: bajo el impulso de Domínguez se lleva a cabo la refundación de la publicación, que se encontraba en situación de quiebra y con la redacción ubicada en un oscuro sótano, abocada al cierre.

En medio de este reajuste se produce un hecho singular que, en gran medida, va a condicionar las difíciles decisiones que se adoptarán para garantizar la supervivencia y el futuro de la cabecera: Gorka Landaburu, delegado en el País Vasco de Cambio16, resulta gravemente herido en un atentado de la organización terrorista ETA, que ya había amenazado previamente al periodista.

“Cambio16 es el referente de toda la prensa que después fue democrática. Antes que El País y que Diario16, antes que muchos periódicos. Siempre he escrito de una forma libre en Cambio16 y eso a ETA nunca le gustó, por eso intentó asesinarme. Eso reafirma nuestras convicciones de que a través de la prensa se puede defender la libertad y la democracia. Seguimos en ello”. Gorka Landaburu, Director 2001-2014

La noticia sacude a la profesión periodística. Una carta bomba le había estallado cuando se disponía a abrirla en su domicilio donostiarra de Zarautz. «Soy periodista. Me habéis destrozado las manos, me habéis dejado ciego del ojo izquierdo, cicatrices por todo el cuerpo, pero os habéis equivocado: no me habéis cortado la lengua», con la misma entereza que respondía a los terroristas, Landaburu asumió la dirección del semanario en su nueva etapa.

“Cambio16 para mí siempre ha sido el gesto de la libertad, el símbolo de la libertad. Con ese gesto expresaba en la calle voluntariamente que yo era una persona que estaba en contra del sistema, en contra del régimen, que creía lo que decía la revista porque Cambio16 nació como símbolo de libertad e independencia y esto es algo que sigue manteniendo despuésde 43 años”. Manuel Domínguez Moreno, refundador de Cambio16 y presidente del Consejo Editor

En esta segunda época, la cabecera vuelve a recuperar su posición de liderazgo y multiplica su oferta informativa con la aparición de las ediciones de Cambio16 en catalán –Canvi Setze– y en euskera –Aldaketa Hamasei–. También se recupera otra revista emblemática del tardofranquismo y la Transición democrática, Cuadernos para el Diálogo, fundada por Joaquín Ruiz Giménez en 1963, que fue un auténtico vivero de periodistas hasta 1978, cuando desapareció ofreciendo su última exclusiva, el texto de la Constitución Española, servido por uno de sus más célebres cofundadores, Gregorio Peces Barba.

La crisis global y la importancia cada vez más pujante de los mercados impulsan nuevos proyectos: Cambio Financiero (cabecera de referencia en el mundo de las finanzas), CineArte16 y una edición de la revista en República Dominicana.

En apenas una década, Cambio16 evidenció una capacidad de reinvención que ha posibilitado no sólo la expansión del grupo editorial, sino también la globalización de una marca que, 43 años después de su lanzamiento, sigue siendo un referente de buen periodismo.

LOS 16 FUNDADORES DE CAMBIO16

Juan Tomás de Salas. Fundador de la revista. 55 acciones.

José Luis Barreiros Conde. Industrial gallego, amigo de Luis González Seara. 60 acciones.

Blas Calzada. Economista, antiguo miembro del Felipe. 11 acciones.

Luis María de la Fuente. Empresario. Llegó de la mano de José Félix de Rivera. 55 acciones.

José Félix de Rivera. Industrial sevillano. Conoció a Salas en Colombia. 25 acciones.

Domingo Garnelo Vázquez. Empresario gallego. Invitado por Barreiros. 55 acciones.

Romualdo de Toledo. Amigo de Juan Tomás de Salas desde tiempos del FLP. 14 acciones.

Enrique Sarasola. Empresario vasco. Amigo de José Félix de Rivera. 11 acciones.

Luis González Seara. Catedrático de universidad. 55 acciones.

Juan Huarte. Empresario navarro. Invitado por Blas Calzada. 50 acciones.

Alfredo Lafita. Abogado del Estado y compañero de colegio de Salas. 55 acciones.

Antonio García Ferrero. Economista. 11 acciones.

Miguel Ortega. Abogado y funcionario del Estado. Compañero de colegio de Salas. 11 acciones.

César Pontvianne. Empresario salmantino. 22 acciones.

Miguel Muñiz. Economista. Conoció a Salas en París. 5 acciones.

Alejandro Muñoz Alonso. Abogado y catedrático de Ciencias Políticas. 5 acciones.

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