Un estudio de Harvard proyecta que para 2030, el 32% de las ventas de estos coches serán eléctricos. Cifra impactante al compararlo con el 8% de 2025
El panorama de la movilidad global avanza hacia una transformación inevitable hacia los vehículos eléctricos, incluso en EE UU a pesar de las recientes medidas adoptadas por el gobierno federal para eliminar los incentivos a su crecimiento.
Un estudio elaborado por investigadores del Instituto Salata para el Clima y la Sostenibilidad de la Universidad de Harvard proyecta que para 2030, el 32% de las ventas de vehículos nuevos en Estados Unidos serán completamente eléctricos.
Esta cifra impactante cuadruplica el modesto 8% registrado en 2025. Lo verdaderamente destacable de este pronóstico no es solo la magnitud del porcentaje, sino el contexto adverso en el que se proyecta. Al demostrar que la electrificación del transporte posee una inercia propia que va mucho más allá de los vaivenes políticos temporales.

Esa previsión no significa que las medidas adoptadas por el actual gobierno, que se opone al apoyo federal a los vehículos eléctricos, no tengan ningún impacto. Los investigadores señalaron que, de no haberse adoptado esas medidas en EE UU, los vehículos eléctricos representarían una proporción aún mayor de las ventas de coches nuevos en 2030, llegando a un estimado del 48%.
“A largo plazo, todo apunta a una adopción basada en el mercado, pese a las medidas adoptadas por la administración de Donald Trump que reducen la presión sobre las ventas de vehículos eléctricos”, afirmó Elaine Buckberg, investigadora principal del Instituto Salata, en el Centro Belfer para la Ciencia y los Asuntos Internacionales.
El informe “Simulación del impacto de los cambios propuestos por la política de Trump en la adopción de vehículos eléctricos” fue escrito por Buckberg. Junto a James Stock, profesor Harold Hitchings Burbank de Economía Política, y Cassandra Cole, ex estudiante de doctorado en economía.

Crecen venta de vehículos eléctricos en EE UU
El estudio analizó el impacto de diversas legislativas adoptadas por el gobierno desde enero de 2025. Normativas que eliminaron los créditos fiscales para la venta de vehículos eléctricos y la instalación de nuevos equipos de carga. Asimismo, revocaron la facultad de California de imponer normas de emisiones más estrictas que las exigidas por el gobierno federal, entre otras medidas. Varias de estas medidas están siendo impugnadas ante los tribunales.
Los investigadores modelaron el impacto de cada una de las medidas, siendo la más importante la eliminación del crédito fiscal por compra.Esto reducía hasta 7.500 dólares el precio de un vehículo eléctrico nuevo. Y que, por sí sola, representa una reducción estimada de 6,2 puntos porcentuales en la cuota de mercado de los vehículos eléctricos en las ventas de vehículos nuevos de 2030, reseña The Harvard Gazette.
Esta medida también le ahorraría al gobierno 169.200 millones de dólares en ingresos perdidos por los créditos fiscales durante la década comprendida entre 2026 y 2035, cita el artículo. Buckberg, ex economista jefe de General Motors, afirmó que el análisis demuestra que las medidas del gobierno ralentizarán, pero no detendrán la esperada aceleración en la adopción de vehículos eléctricos. La razón más inmediata es que muchos compradores potenciales, si bien agradecen el crédito fiscal, comprarían los autos incluso sin él.

Quizás, a largo plazo, los cambios más significativos sean aquellos que hacen que estos autos sean cada vez más competitivos con los vehículos de gasolina. Entre ellos destacan los avances en la tecnología de baterías, que permitirán a los fabricantes de automóviles ofrecer vehículos eléctricos con mayor autonomía sin aumentar el precio.
Incidencia de los conflictos internacionales
La Agencia Internacional de Energía, en su informe de julio sobre las perspectivas mundiales de los vehículos eléctricos, afirmó que las ventas a nivel mundial superan a las de EE UU y se espera que alcancen el 29% de las ventas mundiales de automóviles este año. Un 10% más que en 2025. Este aumento en las transacciones se produce en un momento en que las ventas totales de automóviles han disminuido a nivel mundial.
Buckberg afirmó que la adopción global de los vehículos eléctricos se ha visto impulsada en parte por la guerra con Irán, la interrupción del suministro de petróleo. Y, por supuesto, el aumento de precios que conlleva.
De hecho, el informe de la AIE señala que las ventas en Australia, Brasil, India, Corea y Vietnam se han duplicado aproximadamente desde que comenzó la crisis energética mundial, según las mediciones realizadas entre marzo y junio de 2026 en comparación con 2025.

“La adopción de vehículos eléctricos está en aumento”, sostiene Buckberg. “En 2025, hubo 25 mercados donde las ventas de vehículos eléctricos superaron el 10%. Y alrededor de una docena donde superaron el 20%”.
Los informes globales de la AIE -como el Global EV Outlook- indican que la adopción de vehículos eléctricos continúa rompiendo récords a nivel internacional. Con China y los mercados emergentes liderando el ritmo de crecimiento. Consolidando una transición energética en el transporte que avanza de forma sostenida a pesar de los cambios regulatorios en diferentes regiones.
Atributos y atractivos consolidados
¿Qué es lo que impulsa este crecimiento récord a pesar de la retirada de subsidios? La respuesta reside en la maduración tecnológica y la competitividad económica de los propios vehículos. Las barreras tradicionales de los primeros años —como la escasa autonomía y los precios prohibitivos— se están desmoronando gracias a los avances vertiginosos en la tecnología de baterías.
Hoy en día, las mejoras en la densidad energética y la optimización de los costos de producción permiten a las marcas ofrecer vehículos eléctricos con autonomías muy superiores sin encarecer el producto final. Como resultado, el perfil del comprador ha cambiado radicalmente. Los primeros usuarios adquirirían un eléctrico como un segundo coche exclusivo para trayectos urbanos cortos. El conductor actual utiliza su vehículo eléctrico exactamente igual que uno de gasolina. Integrándolo en su vida diaria para viajes largos y uso intensivo.

Además, la menor necesidad de mantenimiento debido a la simplicidad mecánica de los motores eléctricos y la independencia frente a la volatilidad de los precios del petróleo consolidan un atractivo financiero que los incentivos fiscales temporales jamás podrían garantizar por sí solos.
A pesar del optimismo generalizado que desprende el estudio de Harvard, los investigadores insisten en que aún quedan retos significativos por resolver. El obstáculo principal de los consumidores ya no es el precio de adquisición a largo plazo, sino la incertidumbre en torno a la infraestructura de carga.
La ansiedad por encontrar puntos de recarga fiables y rápidos sigue frenando a un sector de la población que duda en dar el salto definitivo. Superar este bache requiere una apuesta en común. Que los gobiernos estatales y las empresas privadas colonicen los «puntos ciegos» geográficos. A través del uso de herramientas de datos en tiempo real que optimizan la inversión en nuevos terminales de energía.
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