Un análisis de T&E afirma que las aerolíneas de bajo costo impulsaron el crecimiento de emisiones en el continente
El cielo europeo vuelve a estar muy congestionado y con una factura ambiental bastante más pesada que años atrás. A pesar de los constantes discursos sobre descarbonización y la llegada de aviones que prometen consumir menos, la realidad de los números cuenta una historia distinta. Las emisiones de la aviación en Europa dejaron atrás los registros previos a la pandemia y el gran motor de este incremento es la expansión masiva de las aerolíneas de bajo costo.
Los aviones emiten principalmente dióxido de carbono (CO2), vapor de agua, óxidos de nitrógeno y pequeñas cantidades de dióxido de azufre y hollín. Las emisiones derivadas de la quema de queroseno, generan el 13,9% de los gases del transporte, según la Comisión Europea. Este porcentaje lo convierte en la segunda mayor fuente de gases de efecto invernadero del transporte, solo por detrás del de carretera.
Al contrario que otros medios como el ferrocarril,su contaminación sigue en crecimiento continuo, debido al auge de los vuelos baratos. Un análisis del centro de estudios Transport & Environment (T&E), muestra que el aumento de las emisiones de CO2 de Ryanair alcanzaron las 16,6 megatoneladas (Mt) de dióxido de carbono en 2025. Una cantidad similar a las emisiones anuales totales de un pequeño país europeo como Croacia. La aerolínea transportó algo más de 200 millones de pasajeros en 2025, en comparación con los 140 millones de 2019.

La empresa irlandesa opera 3500 vuelos de corta distancia al día, prestando servicio a aproximadamente 230 aeropuertos en más de 40 países de Europa. Así como a Marruecos, Jordania y Turquía.
Crecen las emisiones de la aviación
El sector de la aviación en Europa emitió más emisiones en 2025. En su conjunto emitió 195 millones de toneladas de CO2 en los vuelos de salida el año pasado. Lo que supone un aumento del 2 % con respecto a los niveles anteriores a la paralización internacional por la covid.
Aunque la UE y el Reino Unido han intentado gestionar algunos de los costos medioambientales a través del sistema de comercio de derechos de emisión (ETS), T&E afirmó que el sistema no tiene en cuenta la mayor parte de la contaminación del sector, ya que solo incluye los vuelos que se realizan íntegramente dentro de Europa.

Esto significa que los vuelos de larga distancia operados por aerolíneas tradicionales, que consumen más combustible, quedan fuera de su ámbito de aplicación. Las aerolíneas que operan principalmente en Europa pagan más en este sistema: Ryanair, por ejemplo, paga un promedio de 50 euros por tonelada de carbono, mientras que Lufthansa paga alrededor de 20 euros. Solo el tráfico entre Londres y Nueva York generó casi 1,4 millones de toneladas de CO2 en 2025, pero no está incluido en el Sistema de Comercio de Emisiones.
T&E quiere que el mercado de carbono se extienda a todos los vuelos de salida para aumentar los ingresos públicos y acelerar la lenta descarbonización de la aviación. Según la empresa, esta medida podría cuadruplicar los 4.100 millones de euros recaudados para los estados de la UE para 2030, y financiar la producción de combustible de aviación sostenible y medidas para evitar las estelas de condensación. Las columnas de nubes que forman los aviones en determinadas condiciones y que podrían agravar el calentamiento global.
Bajos costos, más vuelos y contaminación
Desde 2005 las emisiones de la aviación en Europa han aumentado en más de un 30 % mientras que los vuelos que despegan de ese continente equivalen al 23 % de las emisiones de la aviación global, lo que hace que sea la tercera región con mayores emisiones por detrás de Asia -31 %- y Norteamérica -25 %, precisa T&E.
Además señala que las 10 rutas intercontinentales más contaminantes que parten de aeropuertos en Europa, como Londres–Nueva York y Fráncfort–Shanghái, quedan fuera de la tarificación del carbono. Solo Londres–Nueva York, la ruta más contaminante, generó alrededor de 1,4 millones de toneladas de CO2 en 2025, lo mismo que las 10 rutas más contaminantes con salida de la UE combinadas.

Según Transport & Environment, cuando un avión abandona el Espacio Económico Europeo (EEE), la UE pierde la capacidad de aplicar un precio al carbono de las emisiones de ese vuelo.
El analista Giacomo Miele sostiene que el hecho de que “las emisiones de la aviación hayan alcanzado un nuevo máximo es una señal clara de que el sector no tiene intención de corregir su comportamiento”. Considera que el mercado de carbono no es responsable de los incrementos enormes en los precios de los billetes de avión, sino que lo es la dependencia de la aviación de los fósiles.
El impacto ambiental de la conectividad
Aunque la industria de la aviación ha aprovechado la inestabilidad en Oriente Medio para presionar por la suspensión de impuestos y regulaciones climáticas, los datos sugieren que el verdadero culpable del encarecimiento de los billetes no es el compromiso ambiental, sino la volatilidad de los combustibles fósiles.
De hecho, mientras que cumplir con el mandato de combustibles sostenibles apenas suma 3 euros al costo por pasajero, el precio del combustible tradicional —que prácticamente se ha duplicado tras el conflicto con Irán— añade unos 90 euros en vuelos de larga distancia. Como señala Miele, los precios suben por la dependencia del petróleo y no para frenar el cambio climático. Calificando el nuevo récord de emisiones como una prueba de que el sector no planea reformarse por cuenta propia sin que se dejen de subvencionar sus viejas prácticas.

Por su parte, Ryanair defiende su posición argumentando que el aumento de sus emisiones totales es una consecuencia inevitable de ser la aerolínea con mayor crecimiento en el continente.
Según un portavoz de la compañía, este crecimiento se apoya en una flota de aviones nuevos y más eficientes. Esto permitiría que sus emisiones por pasajero sean menores que las de las aerolíneas tradicionales. Desde su perspectiva, el modelo de bajo costo no solo ofrece tarifas competitivas, sino que está desplazando a competidores menos eficientes, intentando equilibrar su expansión masiva con una mejora en la intensidad de su huella de carbono.
La compañía aérea sostuvo que, si se incluyen todos los vuelos, se sitúa por detrás de Lufthansa, Air France/KLM e IAG (propietaria de British Airways) en cuanto a emisiones totales.
Las alas de las economías emergentes
La Agencia Europea de Medio Ambiente afirma que las emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea procedentes de la aviación internacional “se han multiplicado más del doble desde 1990”. Esto se debe, en parte, a que el número de pasajeros aéreos en Europa y en el mundo “se ha triplicado desde esa fecha”.
A ello se suma que el aumento del comercio con las economías emergentes “ha dado lugar a unas distancias de viaje más largas”.
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