A la cumbre climática alternativa asistieron 57 países, entre ellos la UE, España, el Vaticano y el Reino Unido
En las faldas de la cordillera Sierra Nevada, al norte de Colombia, se está gestando un movimiento climático decidido a definir una hoja de ruta que realmente logre desmarcarse de los combustibles fósiles. En la cumbre alternativa, que se realizó en Santa Marta y a la que asistieron representantes de 57 países, se acordó pedir a los gobiernos que detallen cómo reducir su dependencia del petróleo y carbón.
Este enfoque supone un cambio con respecto a las negociaciones climáticas anuales de la ONU, que se han celebrado durante más de tres décadas a pesar del continuo aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero. La mayoría de los grandes emisores del mundo estuvieron ausentes, aunque se está invitando a otros países a unirse.
La I Conferencia para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que se celebró en esa ciudad costera, surgió de los resultados insatisfactorios de la COP30, realizada en Belém, Brasil. En medio de las tensiones registradas en la última sesión de la cita climática anual de la ONU, un grupo de naciones manifestó su inconformidad por no incluirse en la declaración final un llamado para dejar los hidrocarburos, uno de los factores clave del calentamiento global.

Este encuentro catalogado como ‘histórico’ fue organizado por Colombia y los Países Bajos. Asistieron casi sesenta naciones, entre ellas, una delegación de la Unión Europea, España, el Vaticano-Santa Sede, Australia, Austria. Así como Bangladesh, Bélgica, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Dinamarca. También Finlandia, Francia, Alemania, Islandia, Irlanda, Italia, Jamaica, Kenia, México, Nepal, Nueva Zelanda, Nigeria, Noruega, Pakistán, Panamá, Portugal, Suecia, Suiza, Turquía, el Reino Unido. Y, Tuvalu e Irlanda, que liderarán una próxima cita en 2027.
Santa Marta, fin a los combustibles fósiles
Irene Vélez Torres, ministra de Medio Ambiente de Colombia y presidenta de las conversaciones, se refirió a la jornada de seis días de deliberaciones. “Decidimos no resignarnos a una economía construida sobre la destrucción de la vida. Decidimos que la transición hacia fuentes de energía distintas a los fósiles ya no podía ser un eslogan, sino que debía convertirse en un esfuerzo concreto, político y colectivo”.
Adicionó durante la asamblea de clausura que “cuando la gente nos mire desde el futuro, no solo recordará esta conferencia. Recordará si estuvimos o no a la altura de las circunstancias de nuestro tiempo”.
Ante la ausencia de Estados Unidos, China, India, Rusia y países productores de petróleo como Arabia Saudí, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos, la asistencia se limitó a aquellos países dispuestos a comprometerse con la eliminación gradual de los combustibles fósiles. Esta “coalición de países dispuestos” representa más de la mitad del PIB mundial, casi un tercio de la demanda energética y una quinta parte del suministro de combustibles fósiles.

Casi la mitad de los países participantes son productores de combustibles fósiles y deberán detallar cómo planean reducir su producción. No existen estipulaciones sobre cómo deben estructurarse las hojas ni plazos para completar la transición. Sin embargo, reseña The Guardian, Francia se convirtió en el primer país desarrollado en publicar un plan nacional para la eliminación gradual de los combustibles fósiles.
Stientje van Veldhoven, ministra neerlandesa de Clima y Crecimiento Verde, dijo al diario británico: “Las hojas de ruta son la herramienta para plasmar la ambición con la que llegaron aquí. Habrá ritmos diferentes entre países. Debemos tenerlo en cuenta y reconocer que cada uno parte de una situación diferente y se enfrenta a desafíos distintos, por lo que no puede haber una solución única para todos”.
Transición energética cobra nuevo impulso
Durante la cumbre alternativa de Santa Marta se constituyó formalmente el Panel Científico para la Transición Energética Global (SPGET) cuyo propósito es dar mayor rigor intelectual a esos esfuerzos comunes y acelerar la transición energética hacia fuentes limpias.
La creación de este panel, impulsado por los gobiernos de Colombia y los Países Bajos, responde a un vacío crítico. La falta de una hoja de ruta técnica unificada que permita a los países dependientes de la renta extractiva abandonar el petróleo, el carbón y el gas sin colapsar sus economías. Según sus promotores, esta nueva instancia no choca con los objetivos del IPCC (Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático) cuyo equipo científico advierte de los peligros para la vida en el planeta, continuar con los patrones energéticos actuales.
Este nuevo panel tiene la misión de explicar cómo hacerlo a nivel sectorial y nacional de manera clara, firme y constante. Y haciendo caso omiso a presiones políticas y económicas.

La composición del nuevo panel es un reflejo de la justicia climática que se busca y el alcance cierto de una transición energética. Reúne a los mejores científicos del mundo, pero con una fuerte representación de naciones del Sur Global y pequeños estados insulares como Tuvalu y Vanuatu, que enfrentan el cambio climático no como una estadística, sino como una amenaza existencial inmediata.
Expertos en clima, economía y tecnología asesorarán a los responsables políticos que intentan o pretenden consolidar planes para abandonar la era de los combustibles fósiles. Basado en parte en el modelo del comité británico sobre el cambio climático. Incluye objetivos nacionales y sectoriales para la eliminación de los combustibles fósiles, en consonancia con escenarios que prevén que el calentamiento global se reduzca a 1,5 °C para finales de siglo.
Crean panel científico en defensa del clima
El panel estará presidido por Vera Songwe, copresidenta camerunesa del Panel de Expertos de Alto Nivel sobre Financiación Climática. Ottmar Edenhofer, director alemán y economista jefe del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático. Y Gilberto M Jannuzzi, profesor brasileño de sistemas energéticos en la Universidade Estadual de Campinas.
Jannuzzi afirmó que aún había tiempo para lograr una transición energética. “Técnicamente, no hay problema. El problema radica en cómo difundir la información y conseguir la financiación”, comentó.
La creación de este panel se produce tras los llamamientos del presidente de la COP30 en Belém para establecer hojas de ruta que aceleren la transición hacia la eliminación de los combustibles fósiles y la lucha contra la deforestación.

André Aranha Corrêa do Lago señaló entonces que “animamos a los gobiernos y a las instituciones a que aprovechen los análisis, los informes de políticas y la colaboración a nivel nacional del panel para fortalecer las contribuciones a nivel nacional. Así como fundamentar las estrategias sectoriales y acelerar la implementación de transiciones energéticas justas y ordenadas en diferentes contextos nacionales”.
Los anfitriones colombianos y holandeses de la reunión de Santa Marta también expresaron su apoyo a la iniciativa, que ha sido convocada por Johan Rockström del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático y Carlos Nobre de la Universidad de São Paulo.
Rockström sostuvo que la presencia de un tercio de los países del mundo en Santa Marta contribuiría a mantener la transición energética (abandonar los combustibles fósiles) en la agenda global y demostraría cómo lograrla. “Estos son problemas que tienen solución y que pueden crear un futuro mejor para las comunidades locales”, señaló. “El panel científico puede desempeñar un papel fundamental. Al proporcionar información actualizada sobre las medidas necesarias año tras año”.
Ingresos económicos sin hidrocarburos
Elaborado por expertos internacionales en conjunto con funcionarios locales, el plan señala que una transición rápida hacia energías renovables más económicas y eficientes aportaría beneficios a largo plazo para la seguridad energética, la salud, el clima y la economía en su conjunto. Según este documento, reducir el uso de combustibles fósiles en un 90 % para 2050 permitiría que la demanda de energía siguiera creciendo. Generando al mismo tiempo beneficios económicos directos estimados en $280.000 millones en los próximos 24 años.
El plan afirma que, si bien se necesita una inversión inicial considerable para lograr esta transformación, a principios de la década de 2040 esto comenzará a generar ahorros netos anuales para la economía colombiana. Los autores recalcaron que este esquema debe ser debatido y perfeccionado. Manteniendo la esperanza de que contribuya significativamente al debate nacional.
Al respecto, el profesor Piers Forster, director del Centro Priestley para el Futuro Climático de la Universidad de Leeds, declaró su entusiasmo por la hoja de ruta, señalando que demuestra la rentabilidad de eliminar gradualmente la gasolina y el diesel. Así como la conveniencia económica de construir infraestructuras de energía renovable, subrayando que ahora existe una comprensión global sobre la importancia de la seguridad energética.

Forster expresó su deseo de que otros países sigan este ejemplo y desarrollen sus propios consejos climáticos y rutas de acción. Colaborando con las naciones para que desarrollen la capacidad interna necesaria para liderar sus propios procesos. En vista de que cada una comprende mejor sus propias oportunidades, obstáculos y sensibilidades políticas.
Hojas de ruta integrales
La elección de Santa Marta como sede no es accidental. Al ser una ciudad que alberga ecosistemas vulnerables y comunidades indígenas que han advertido sobre el desequilibrio ecológico durante siglos, la ciudad se convierte en el «epicentro de la paz con la naturaleza». La ministra Vélez Torres, destacó que este panel busca asegurar que la transición energética sea una realidad técnica y no solo una meta diplomática.
El panel ha sido tajante en su primera declaración. La transición energética no puede ser un conjunto de promesas aisladas de los Ministerios de Ambiente. Se requieren hojas de ruta integrales que involucren a todas las ramas del Estado. Las principales exigencias del equipo científico incluyen:
Desmantelamiento de barreras legales y financieras. Identificar y reformar los tratados internacionales de inversión que protegen a las empresas petroleras. Y, castigan a los estados que intentan legislar a favor del clima.
Rutas de salida de la ‘trampa de la deuda’. Para que los países en desarrollo dejen los fósiles, la ciencia advierte que se necesita una arquitectura financiera que no los obligue a extraer recursos para pagar deudas externas.
Transformación de la oferta y demanda. No basta con reducir el consumo. El panel pide planos concretos para detener la expansión de la infraestructura de producción, alineándose con el Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.
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