Los turistas cada vez más eligen viajes sostenibles porque mejoran de forma concreta su experiencia. Naturaleza, trenes y destinos menos saturados lideran las preferencias
La sostenibilidad se consolida como un criterio que eleva la calidad de los trayectos. Un informe de Trip.com elaborado con 8.777 personas de 29 países revela que el 56,8% opta de forma deliberada por alternativas responsables. El 75,4% valora el criterio al planificar. La gente busca vivencias auténticas y menos saturadas.
Expedia Group, por su parte, encuestó a 7.000 viajeros en 7 mercados y encontró que el sobreturismo y el impacto ambiental guían las decisiones de las nuevas generaciones. El 94% acepta moverse fuera de horas pico para reducir aglomeraciones. El 83% respalda medidas que limiten el acceso a sitios populares. Por eso los destinos reciben un permiso explícito para gestionar la demanda de otra manera.
Los fenómenos meteorológicos extremos obligan a ajustar planes con frecuencia. El 29,9% de los encuestados de Trip.com retrasó o reprogramó un viaje. El 23,6% cambió la estación y el 21,9% modificó el destino. Debido a estas alteraciones, la flexibilidad se vuelve parte rutinaria de la planificación. Y es que el clima ya forma parte de la lista de requisitos.

Un estudio de la Universidad Católica del Norte en el Valle del Elqui y Pichidangui-Quilimarí muestra que tres de cada cuatro turistas valoran el entorno natural y los viajes sostenibles. Cerca del 80% pagaría más si encuentra mejores condiciones de calidad y sostenibilidad.
Hilton anticipa para el próximo año un mayor interés por escapadas que permitan desconexión y crecimiento personal. El 76% de los viajeros siente que un viaje programado les da un objetivo y el 74% elige alojamiento según la experiencia que espera vivir. Casi ocho de cada diez afirman que el aire fresco es esencial para relajarse.
Naturaleza y destinos tranquilos marcan las preferencias
Explorar la naturaleza y los espacios al aire libre es la opción sostenible que más enriquece el viaje, según el 41,6% de los encuestados de Trip.com. Esta preferencia responde al anhelo de desconexión real y de contacto directo con el entorno. Además, los viajeros perciben que estos escenarios elevan la calidad de su experiencia personal.
Los trayectos en tren escénico atraen al 34,1% porque combinan menor impacto ambiental con paisajes atractivos. La gente valora el tiempo de desplazamiento como parte del disfrute y no solo como un medio. Lo más positivo es que estos viajes reducen la presión sobre carreteras y aeropuertos.

Elegir destinos poco conocidos convence al 32,7% de los participantes. Evitan las multitudes y descubren lugares con mayor autenticidad. En consecuencia, el turismo se reparte mejor y los visitantes obtienen vivencias menos masificadas.
Los alojamientos con prácticas ecológicas sólidas captan al 31,9%. Los viajeros buscan hoteles que demuestren compromiso real con el entorno. Asimismo, la elección refuerza la sensación de coherencia entre valores y acciones.
Viajar en temporada baja interesa al 29,6%. La gente prefiere menos afluencia y precios más accesibles. De este modo, los destinos reciben visitantes de forma más equilibrada a lo largo del año.
El clima extremo y la movilidad limpia cambian los planes
Los fenómenos meteorológicos extremos han obligado a reprogramar viajes en el 29,9% de los casos. Otro 23,6% cambió la estación y el 21,9% modificó el destino. Debido a estas alteraciones, la flexibilidad se vuelve indispensable.
El 56% de los viajeros se siente atraído por destinos con buen transporte público o movilidad de bajas emisiones. Buscan reducir su huella de carbono sin renunciar a la comodidad. Por eso valoran las ciudades y regiones que ofrecen alternativas limpias.
La protección del patrimonio natural y cultural motiva al 50,6%. Los turistas quieren que los lugares que visitan se preserven para el futuro. En efecto, esta preocupación se traduce en elecciones más cuidadosas.

El 37,2% prioriza destinos con menor riesgo de trastornos climáticos. La seguridad climática ya forma parte de la lista de requisitos. Así, la planificación incorpora variables ambientales de forma rutinaria.
Estos ajustes no solo protegen al viajero. También alivian la presión sobre destinos saturados y permiten una distribución más justa del turismo.
Los jóvenes marcan la diferencia en la disposición a pagar
El 32,9% de los viajeros solo acepta pagar entre un 1% y un 5% extra por opciones sostenibles. El precio sigue siendo una barrera para muchos. Sin embargo, la sensibilidad no implica rechazo total a la sostenibilidad.
Casi seis de cada diez personas de la Generación Z y de los millennials sí están dispuestos a pagar más por experiencias responsables. Esta brecha generacional es clara y contundente. En otras palabras, los más jóvenes asumen el costo como inversión en calidad y coherencia.
Según Expedia, el 91% de la Generación Z afirma que factores ambientales o sociales influyeron en sus planes del último año. Entre los millennials la cifra baja al 62%. La sostenibilidad es casi automática para los más jóvenes.

El 94% de estos viajeros aceptaría moverse fuera de horas pico para reducir aglomeraciones. Igualmente; el 83% apoya medidas que limiten el acceso a sitios populares si eso protege el patrimonio. Dan permiso explícito a los destinos para gestionar la demanda.
Más del 60% de ellos gastó entre 251 y 750 dólares en su último viaje de naturaleza. Ese dinero llega de forma directa a comunidades locales y refuerza el valor económico del turismo responsable.
Un cambio de conciencia que beneficia a todos
El estudio de Hilton sobre tendencias 2027 muestra que los viajeros buscan desconexión, crecimiento personal y equilibrio. El 76% siente que tener un viaje programado les da un objetivo. Además, el 74% elige alojamiento según la experiencia que espera vivir.
Casi ocho de cada diez afirman que el aire fresco y las actividades al aire libre son esenciales para relajarse. El 54% pasa más tiempo en la naturaleza cuando viaja que en casa. Estas cifras confirman que el bienestar y la sostenibilidad van de la mano.

En Chile, los turistas del Valle del Elqui y Pichidangui-Quilimarí priorizan descanso, gastronomía local y cultura. Las brechas detectadas apuntan a mejorar información digital, señalética y cuidado ambiental.
Expedia lanzó el fondo Trails Fund para restaurar senderos, parques y costas. La industria responde con acciones concretas. Asimismo, los destinos que protegen su entorno atraen a un público dispuesto a invertir más. El turismo sostenible ya no es un sacrificio. Es la vía para viajar mejor, cuidar lo que se ama y dejar destinos vivos para las siguientes generaciones.





