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La población vulnerable dentro de Venezuela, necesita más ayuda internacional que mitigue la crisis humanitaria
La población vulnerable dentro de Venezuela, necesita más ayuda internacional que mitigue la crisis humanitaria

Venezolanos esperan que ayuda humanitaria deje de ser insuficiente ante creciente emergencia social

Desde julio pasado, organismos internacionales preparan un nuevo envío a Venezuela de al menos 250 millones de dólares más de ayuda humanitaria, para intentar aliviar la situación de emergencia social de por lo menos 7 millones de personas, hasta finales de 2019.

El Comité Internacional de la Cruz Roja y las Naciones Unidas anunciaron recientemente nuevos aportes y solicitaron más ayuda regional para cubrir las urgencias internas. Mientras, el Fondo Común de Respuesta a Emergencias respalda, como otras organizaciones, proyectos nutricionales para la población emigrante en riesgo.

La ayuda humanitaria que ha sido enviada al país durante los últimos siete meses, ha sido insuficiente, según los expertos. Desde febrero pasado, las llegadas de ayuda han sido esporádicas y no han logrado alcanzar a todos los sectores en salud que reclaman ser cubiertos.

En ese mes, se le prohibió el ingreso a Venezuela del primer cargamento de asistencia, promovido por el líder opositor Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y reconocido presidente interino por más de 50 países, ante la falta de respuestas del régimen de Nicolás Maduro a la emergencia.

Los organismos internacionales reconocen que la asistencia en Venezuela debe aumentar al ritmo en que se expande la emergencia.  El desafío es enorme, consideran.

Más ayuda humanitaria

Especialistas destacan señales de que la crisis humanitaria empeora en Venezuela, en medio de la hiperinflación más alta del mundo y de un salario mínimo que fluctúa con la tasa oficial del dólar, mientras llega la asistencia.

En lo que va de año, más de 5 mil pacientes renales han fallecido por la falta de inmunosupresores y por las exiguas condiciones de los pocos centros de diálisis operativos, según registros de la Organización Nacional de Trasplante Venezuela.

Mientras, 18 mil personas acuden a estos centros para recibir tratamiento. Se mantienen a la espera de la posibilidad de un trasplante de riñón de vivo a vivo (de un familiar). El procedimiento se hace solo en clínicas privadas y tiene un costo de 50 mil dólares, sin incluir exámenes y medicamentos. En 2017 el programa gratuito fue suspendido.

Desde hace ocho meses, el Seguro Social no suministra los inmunosupresores o solo lo hace en mínima cantidad, por lo que los pacientes renales corren el riesgo de perder el órgano injertado. Y hasta morir si no se van del país en busca de mejor calidad de vida.

“Por la vía de la ayuda humanitaria no han llegado medicamentos para trasplantados. Solo hay gente particular que envía de manera esporádica, donantes, pero no por ayuda humanitaria. Y es imposible que una ONG consiga medicamentos para 3 mil personas que deben tomarlos tres veces al día para su sobrevivencia”, afirma Lucila Velutini, directiva de la ONTV que ha cumplido 22 años tratando de dar esperanza de vida a las personas con deficiencia renal.

Urge la ayuda para los niños

Aparte, nueve niños con insuficiencia renal murieron, en el mismo lapso, en la Unidad de Nefrología del Hospital pediátrico J.M. de los Ríos, en Caracas; el último un menor de 12 años de edad sobreviviente de un brote infeccioso que afectó al servicio en 2017, según la ONG Prepara Familia.

El hospital es un centro a donde rara vez llegan antibióticos, madres y enfermeras reclaman asistencia por lo menos dos veces al mes, y el tanque de agua no se lava desde hace dos años. Esto en medio de la aguda crisis de agua potable en la ciudad. Esa última vez que las autoridades permitieron a la ONTV hacer el lavado, fue un horror lo que encontraron. “De allí salieron motores de carros, gatos muertos, colchones, basura.  Y ese tanque nutre las plantas de ósmosis para dializar; todo es muy triste”, relató Velutini.

A principios de septiembre, niños del servicio de Hematología seguían a la espera de trasplantes de médula ósea, tres meses después de que Maduro ofreciera enviarlos a Cuba.

Los pequeños pacientes han sido objeto de medidas de protección acordadas por la CIDH desde el año 2017, pero el régimen de Maduro ha hecho caso omiso de ese amparo. Por lo pronto, dependen de las donaciones de privados.

El personal médico y de enfermeras está migrando ante la imposibilidad de continuar laborando por los bajos salarios.

Más hospitales, media ayuda

Tampoco la ayuda humanitaria que ha llegado, ha resuelto las carencias en más de la mitad de los hospitales venezolanos. A estos acuden cada vez más venezolanos que ya no cuentan con seguro privado y que no pueden pagar la medicina privada.

Solo en cuatro meses (entre noviembre 2018 y febrero 2019) 1 mil 557 personas murieron en 36 hospitales, debido a la falta de insumos. Y otras 40 fallecieron por las fallas recurrentes de electricidad, según la Encuesta Nacional de Hospitales, elaborada por la ONG Médicos por la Salud, publicada recientemente.

Durante el monitoreo de febrero a julio fue reportado una leve mejoría en abastecimiento de medicamentos, debido a la ayuda humanitaria de la Cruz Roja, Media Luna Roja y distintas agencias de la ONU. Sin embargo, el estudio advierte una “normalización de la escasez”, es decir, un desabastecimiento sostenido de 50% en seis meses. “Esto quiere decir que el ¨no hay¨ se convirtió en parte del funcionamiento normal de los hospitales a lo largo y ancho del país”.

Lo mismo para el indicador de número de camas operativas de emergencia.

La encuesta destaca el servicio irregular de agua y electricidad en los hospitales. Los niveles de recorte en ambos servicios han alcanzado cifras históricas, en estos meses: 70,8% de intermitencia de agua y de 6.8 de horas sin energía eléctrica, en promedio, en el mes de julio, según el estudio.

Centro de referencia, más carencias

El Hospital Universitario de Caracas, centro de salud de referencia nacional,  ocupa en la encuesta el tercer lugar con menos porcentaje de desabastecimiento en el servicio de Emergencia. No obstante, la urgencia se mide por la cantidad de baños.  Hay zonas de servicios enteras que están cerradas porque no hay disponibilidad de estos espacios: o no hay agua o se han robado las piezas de lavamanos y sanitarios.

Por esta razón, por ejemplo, el servicio de Medicina Interna, uno de los más demandados por pacientes de todo el país, cuenta con 300 camas pero solo pueden usarse 50.

“Así no puede haber hospitalización. Los pasillos están oscuros o poco iluminados, porque no pueden reponerse los bombillos quemados o se los han robado”, señala la médico infectóloga María Eugenia Landaeta. En su servicio, dos de los cinco baños están dañados. Y eso es un problema porque los pacientes con enfermedades infecciosas no se pueden aislar”.

Afirma que es muy poca la ayuda que llega para los programas de VIH-Sida, tuberculosis, malaria, entre otras. Algunas provienen de donaciones y de la Organización Panamericana de la Salud. Por eso, es poco el tratamiento a fondo que puedan prestar, mientras las consultas están llenas. “Este hospital se está convirtiendo en un gran ambulatorio”.

Los servicios de Neurología y Gastroenterología del HUC llevan meses cerrados.

Ayuda humanitaria insuficiente

Hasta la fecha, no hay registro que permita saber la cantidad de ayuda humanitaria enviada a Venezuela, en estos siete meses.  Sin embargo, si se analizan los datos de las Naciones Unidas en cuanto a escalamiento del proceso de ayuda en lo que va de año, puede concluirse que ha sido insuficiente.

“La cantidad efectiva de recursos financieros de la ayuda nos indica que lo que ha ingresado no llega a 8 por ciento o 9 por ciento de los fondos que han sido donados, y es mucho menos de lo que se necesita”, indica el médico José Félix Oletta, coordinador de la asociación Alianza Venezolana por la Salud , una coalición de la sociedad civil que defiende el derecho a la salud.

Lo que ha ocurrido en Venezuela es una situación de subestimación de recursos, frente al empeoramiento de los indicadores, porque la ayuda no ha sido proporcional a las necesidades, según dijo Oletta, para sustentar su balance. Y citó el caso de la malaria.

“Hay una situación muy comprometida, en forma simultánea, en varios estados venezolanos, a pesar del esfuerzo hecho por organismos internacionales como Cruz Roja Internacional, Médicos sin Fronteras y el Fondo Mundial para el control de Tuberculosis, Malaria y Sida. Eso nos indica que la cantidad de recursos son insuficientes. Las estimaciones no llegan a 20 por ciento, solo para malaria y su ataque que debe ser simultáneo en todo el país”.

Cerrar la brecha ayuda-Estado

Mientras tanto, el equipo técnico de la Comisión especial para el seguimiento de la ayuda humanitaria, que fue designada en febrero por la Asamblea Nacional, mantiene contacto permanente con el sistema de Naciones Unidas y la Cruz Roja Internacional, para facilitar el proceso. Ambas son agencias de asistencia a países en emergencia.

“Cada una hace lo que puede y como puede”, señaló el médico Julio Castro, coordinador del equipo técnico e integrante de Médicos por la Salud. El grupo ya trabaja activamente.

“La mejor manera de que la ayuda sea eficiente y se cierre la brecha entre la asistencia y un Estado competente, es que cesen las causas que generaron esta tragedia. Mientras sigamos en la vía de generar necesidad, no va a haber ayuda humanitaria capaz de atenderla”.

La crisis humanitaria de salud fue declarada por la AN, en enero de 2016. En marzo de 2019, declaró estado nacional de emergencia en Venezuela

Amnistía Internacional, en nombre de más de 5 mi activistas de derechos humanos de Venezuela y de más de otros 100 países, ha pedido a Naciones Unidas crear una comisión de investigación que garantice la vigencia de los derechos humanos en Venezuela. Entre ellos el de la salud

 

Para más información visite Cambio16

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About Olgalinda Pimentel

Periodista caraqueña, egresada de la UCV en 1978, con experiencia en el manejo de las fuentes política, judicial-policial y ciudadana. Desde 1982, me he desempeñado principalmente en el área de la investigación periodística en esas áreas.

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