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Jugar ‘infiltrado’, el fin de la leyenda negra

Por PATRICIA MATEY

La lista de futbolistas y otros deportistas de élite que se ‘infiltran’ para poder seguir compitiendo o para tratar sus lesiones va en aumento. Touré Yayá, Sergio Ramos, ‘Kiko’, Messi, Nadal, Gabriel Batistuta…tuvieron que someterse a este tipo de tramiento en algún momento de sus carreras.

De hecho, una de las alternativas más habituales en el fútbol son estas ‘inyecciones’ que permiten a los jugadores dejar de sentir dolor en la zona lesionada y jugar sin problemas. Aunque el término “infiltración” ha saltado a los terrenos de juego en los últimos años y ya es un concepto ‘familiar’ entre deportistas y aficionados, lo cierto es que su introducción real en el campo de la medicina se remonta a los años 40 cuando se “descubrieron las propiedades antiinflamatorias de la hidrocortisona y el aligeramiento que produce la inyección de anestésicos locales en los tejidos lesionados o próximos a la zona afectada.

La infiltración es una técnica habitual en la medicina del deporte y consiste en inocular un fármaco a través de una inyección precisa en una zona lesionada con fines terapéuticos o diagnósticos”, tal y como reconocen los servicios médicos del FCBarcelona.

Manuel Villanueva, director médico de Avanfi-tulesiondeportiva.com, es el único traumátologo español y europeo cuatro veces premiado por la Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS), además es experto en cirugía ecoguiada ultramínimamente invasiva, en terapias biológicas y en medicina deportiva ecoguiada: “El sobreentrenamiento, los calendarios apretados, la elevada exigencia que supone rendir al máximo, entre otros factores, está provocando que muchos atletas sufran lesiones”.

Aunque las infiltraciones se han puesto en entredicho en más de una ocasión lo cierto es que “su uso correcto y en manos expertas tiene excelentes efectos terapéuticos y las complicaciones son excepcionales”, destaca el Dr. Villanueva. Otra cosa, insiste, es que “se empleen para enmascarar el dolor y que el atleta recurra a ellas para rendir al máximo durante la competición, lo cual puede agravar la lesión”.

Consisten en inyectar mediante una aguja fina, corticoides, analgésicos y fármacos antiinflamatorios en los lugares específicos donde se encuentran las lesiones, con el propósito de aumentar a nivel local sus efectos y permitir así la recuperación precoz de los atletas lesionados. Una aceleración en la vuelta a la actividad que no es posible lograr con otro tipo de tratamientos.

El uso de estos medicamentos está permitido por las leyes antidopaje, pero se necesita un permiso especial que se pide en la Comisión Médica Antidopaje correspondiente.

Actualmente, en el Estado español esta responsabilidad ha pasado de las comisiones de las diferentes federaciones a la Agencia Nacional Antidopaje.

Álvaro Iborra, doctor en Fisioterapia, Osteopatía, profesor del Master de Podología de la Universidad Europea, destaca que las infiltraciones de corticoides se emplean en “hombro, codo, mano, pie, cadera, rodilla, pelvis y tendinitis”. Los corticoides pertenecen al grupo de los esteroides (hormonas que producen las glándulas suprarrenales cuya función es controlar la inflamación que ocasiona el sistema inmune y el metabolismo de la sangre. “Son fármacos usados en enfermedades como la artrosis o la artritis inflamatoria, pero no deben emplearse de forma prolongada. La recomendación es no infiltrar más de tres veces en la misma zona, espaciando las infiltraciones cada 15 días”, recalca este especialista en técnicas mínimamente invasivas ecoguiadas y en terapia regeneradora tisular, además de codirector de Avanfi-tulesiondeportiva.com.

Infiltrar, pero no “a ciegas”

Los doctores Villanueva e Iborra sí insisten por, el contrario, en que el verdadero “salto cuantitativo y cualitativo en la aplicación de estas técnicas (las infiltraciones) se ha producido por el apoyo inestimable del ecógrafo.

Estos doctores son autores de cinco técnicas de cirugía ecoguiada avaladas y premiadas por la AAOS (la institución académica de mayor prestigio internacional en su campo), todas ellas aplicadas en el campo de la Medicina Deportiva, para lesiones tan frecuentes como la fascitis plantar o la tendinopatía del tendón de Aquiles. La técnica de imagen, actualmente en manos de pocos profesionales, permite así aplicar estas terapias innovadoras directamente en la zona lesionada y no aplicarlas de forma ‘ciega’, lo que disminuye el riesgo de dañar zonas sanas, multiplica su eficacia y disminuye el tiempo de recuperación del paciente”.

“Hoy en día, las infiltraciones, de estas sustancias o de las llamadas terapias biológicas se consideran un tratamiento eficaz en problemas agudos y crónicos, en medicina deportiva, como los esguinces agudos, las lesiones tendinosas, las lesiones musculares, las bursitis, la fascitis plantar o el los trastornos degenerativos o artrósicos de muchas articulaciones”, documentan.

Pero si hay una tecnología emergente e innovadora en el campo de la medicina regenerativa que forma también parte del ‘mundo de las infiltraciones’ esa es, precisamente, la que han ‘puesto de moda’ atletas como Nadal o Jesús Navas: las infiltraciones de plasma rico en factores de crecimiento. A estas se ha sumado, más recientemente, el Orthokine o suero autólogo condicionado, del cual Kobe Bryant es su beneficiario más famoso.

Plasma rico en factores de crecimiento (PRFC)

“Los factores de crecimiento son proteínas, localizadas en el interior de las plaquetas y en el plasma sanguíneo, con un papel clave dentro del proceso de reparación y regeneración de los tejidos. Su aplicación favorece y acelera los procesos de cicatrización y curación. Para su aplicación, se extraerá sangre al propio paciente, como para un análisis de rutina, que se somete a un proceso de centrifugado y posterior separación y activación de la fracción de plasma rico en plaquetas. Luego, bajo anestesia local o un bloqueo periférico de la zona a tratar, se administra, bajo control ecográfico, en el lugar exacto de la lesión”, explica el Dr. Villanueva.

El procedimiento dura 30 minutos aproximadamente y suelen realizarse tres inyecciones con un intervalo de descanso entre una y otra de 7-15 días. Entre sus aplicaciones más destacadas está el tratamiento de las lesiones musculares, acelarando la recuperación y en el caso de tendinopatías degenerativas evitando pasar por quirófano en la mayoría de los casos. La respuesta al tratamiento, depende de cada paciente y cada caso, pero se estima que su eficacia se sitúa en el 70%-80%”.

“La combinación de este tratamiento con técnicas de regeneración tisular como la Electrolisis Percutánea Intratisular (EPI) está permitiendo elevar los porcentajes de éxito en alguna de estas lesiones por encima del 80%, con resultados comparables con algunos procedimientos quirúrgicos, pero sin la necesidad de operar”, detalla el Dr. Iborra.

Orthokine

Sin embargo, y en palabras del traumatólogo internacional, “lo que verdaderamente está suponiendo una revolución en el campo de las infiltraciones es la llega de orthokine. Este es también un medicamento autólogo, obtenido a partir de la sangre del propio paciente”.

Se trata del tratamiento que ha frenado la retirada de deportivas como Kobe Bryant o Fred Couples, y que “ya no es exclusivo de atletas de élite”, destacan los especialistas consultados.

Kobe Bryant ‘está de moda’, pese a que su retirada se dislumbraba. Su historia clínica está plagada de lesiones. Más de veinte desde su debut en 1996. De todas ellas, los tobillos (ocho lesiones) son su punto flaco. Pero si su caso tiene desde el punto de vista médico un especial interés es porque se achaca al doctor Peter Wheling la capacidad de recuperación y renovada juventud del atleta. Este científico es el responsable de la introducción de un nuevo tratamiento, bautizado como Orthokine, que recibió Kobe en 2011 cuando estaba a punto de poner fin a su carrera.

“Se trata de Suero Autólogo Condicionado, una variante o evolución del Plasma Rico en Factores de Crecimiento (PRFC) desarrollado por Orthogen (Düsseldorf, Alemania). La diferencia principal es que la sangre que se obtiene del paciente se incuba durante unas horas a temperatura corporal (37º) en unas jeringas especiales que contienen perlas de cristal. La sangre en contacto con estas perlas de cristal genera Factores de Crecimiento, igual que en el PRFC, pero también grandes cantidades de la proteína IL-1ra, que es el principal anti-inflamatorio natural de nuestro organismo. Es, precisamente, esta ‘combinación’ lo que confiere a la terapia una especial ventaja en artrosis avanzadas, dolorosas y con inflamación, tanto en las articulaciones como en la espalda y también en tendinopatías”.

Respalda su valía científica, la lista de más de 50 estudios clínicos publicados, en los que se posiciona como la terapia más eficaz para tratar artrosis avanzadas y dolorosas, consiguiendo una gran reducción en el dolor, una mejora de la movilidad de los pacientes y unos resultados más duraderos que otras terapias empleadas hasta la fecha.

Estos mismos resultados son los que han llevado a un gran número de deportistas de élite de baloncesto, como Kobe, béisbol, fútbol americano, golf, rugby o tenis a tratar sus lesiones, tanto de las articulaciones como de los tendones o ligamentos, con este tipo terapia.

La ventaja de estos tratamientos afirman los especialistas es que han dejado de ser exclusivos de atletas de élite.

Otro campo, aún con pocos estudios, es el de las células madre, cultivadas o no cultivadas, cuyo elevado coste de producción y tratamiento y la falta de estudios amplios la convierte en una terapia de aplicación muy restringida, explica finalmente el Dr. Villanueva.

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