jueves , abril 2 2020
Noticias Basada en hechos, observados y verificados por el periodista o por fuentes. Incluye múltiples puntos de vista, sin la opinión del autor. Si incorpora análisis, se etiqueta como noticias y análisis.
La información errónea
Los datos falsos pueden propagarse más rápido y ser más dañinos que el propio virus

La información falsa es el “gran enemigo visible”

Los brotes de enfermedades pandémicas crean siempre un terreno fértil para que los estafadores se aprovechen de los temores del público con tratamientos falsos o no probados. También han servido para que personas, a veces sin mala intención, apelen a especulaciones o confíen en información errónea. El COVID-19 no es diferente.

En cualquier caso, sea por desconocimiento o con oscuras intenciones, los rumores se esparcen incluso más rápido que la enfermedad. Para protegerse es fundamental mantener la calma acudir a fuentes confiables y verificar la información adecuadamente.

Peor el remedio que la enfermedad

Y a lo largo de la historia se ha comprobado que la información errónea puede causar tanto o más daño que la enfermedad a la que se combate al difundir remedios milagrosos tóxicos o aconsejar la interrupción de tratamientos médicos.

No debe olvidarse que acudir a medicamentos o tratamientos no aprobados por las autoridades sanitarias podría tener peligrosas consecuencias.

¿Qué se sabe?

Lo primero para protegerse de falsas informaciones sobre supuestas medicinas para el COVID-19 es informarse de cuán cerca está la ciencia realmente de descubrir una cura o un  tratamiento eficaz. Hasta el momento ninguna autoridad ha aprobado medicamentos para tratar esta nueva cepa del coronavirus.

En el mejor de los casos, los científicos tardarán de 12 a 18 meses para descubrir la efectividad de cualquier tipo de vacuna o medicamento antiviral. La estimación se ha hecho con base en los ensayos clínicos que varios laboratorios, como Gilead, Regeneron y Takeda, están realizando.

No hay que ser demasiado confiados

En este contexto, no es de extrañar que surja una enorme cantidad de ofertas de curas milagrosas. Los estafadores suelen aplicar estrategias ya utilizadas y resulta pertinente recordar qué ha ocurrido en anteriores crisis sanitarias.

En el caso del zika, por ejemplo, fueron ofrecidos parches, pulseras y pegatinas, afirmando que podían repeler a los mosquitos responsables de la transmisión del virus Era falso..

Antes de que existiera una vacuna contra el ébola, las autoridades sanitarias de los Estados Unidos advirtieron sobre los tiendas en línea que comercializaban veneno de serpiente, vitamina C, nanoplata y hierbas, como “curas garantizadas”

En 2003, en medio del brote del SARS, hubo numerosas promociones de varios sitios web para ofrecer a precios especiales purificadores de aire, suministros de limpieza e incluso kits de prevención. Afortunadamente fueron retiradas  por las autoridades.

¿En quién confiar?

No basta con saber que los entes oficiales, como la Organización Mundial de la Salud, el Ministerio de Sanidad, la Comisión Europea o la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos de los Estados Unidos, entre otros, son los autorizados para brindar información confiable. También es necesario distinguir cuáles son sus canales de comunicación.

Buscar en sus sitios web oficiales o sus cuentas certificadas en las redes es fundamental para evitar engaños. La FDA ha advertido que muchos estafadores se hacen pasar por funcionarios de organismos oficiales, para engañar a los incautos.

Cuidado con las redes

A través de sus vastas redes de medios sociales, una ola de inexactitudes se ha ido extendiendo sobre el coronavirus COVID-19. Desde el ofrecimiento de remedios caseros no verificados para combatir el virus hasta avisos  que piden a las personas que eviten alimentos como el helado y el pollo, o difundir  teorías de conspiración. Los teléfonos están inundados de información errónea.

Desde el brote de coronavirus en diciembre en China la información errónea, especialmente a través de WhatsApp, ha aumentado de manera exponencial.

Un mensaje que aparentaba ser un aviso de UNICEF pedía la semana ásada evitara tomar helados y otros alimentos fríos. También recomendaba lavar la ropa con frecuencia porque “el coronavirus cuando cae sobre la tela permanece nueve horas (sic)”.

Otro recomienda una gran ingesta de vitamina C. Un mensaje similar advierte a las personas que “no aguanten sed, porque una vez que la membrana de la garganta se seque, el virus invadirá su cuerpo en 10 minutos”.

En WhatsApp circulan numerosos vídeos que aparentan ser escenas de China, desde imágenes de hombres acribillados hasta cadáveres abandonados en las calles para mostrar el impacto del coronavirus. Las agencias de verificación de hechos han desmentido muchos de estos vídeos como imágenes antiguas, simulacros e incluso escenas de películas.

Recomendación final

Lo más grave de creer en información errónea es que puede llevar a las personas a automedicarse y tomar medidas contraproducentes que podrían contribuir a una mayor propagación del brote o a agravar sus efectos adversos en el organismo.

“Los precios bajos y las entregas rápidas pueden exponerlo a medicamentos falsos, robo de identidad y fraude”, explica Tariq Sarwar, representante de la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios del Reino Unido.

La recomendación es simple. Escuchemos a los expertos en salud pública y a los médicos sobre la manera de evitar el virus y, si es necesario, cómo tratarlo. Cualquiera que intente venderle un remedio en las redes sociales probablemente solo esté tratando de vaciarle el bolsillo. Evite ser víctima de la información falsa.

Para más información visite: Cambio16

Lea también:

La cura del coronavirus: una carrera contra el tiempo y el engaño

La cura del coronavirus: una carrera contra el tiempo y el engaño

Sobre Dimas Ibarra

Areas of Expertise:

Mundo
Energía
Política
Ambiente

Location Expertise:

Venezuela
España
Iberoamerica

Official Title:

Redactor Jefe de Cambio16

Phone Number:

+34 914 201 199

Email Address:

[email protected]

Avatar
Venezolano, radicado en Venezuela. Licenciado en Comunicación Social en la Universidad Católica Andrés Bello. Redactor jefe de la sección de energías fósiles y renovables, para las versiones digitales e impresas de Cambio16 y Energía16. Redactor de la revista Cambio Financiero. Amplia experiencia como periodista y productor audiovisual, en la Industria Petrolera y diversos medios y agencias de comunicación. Asesor en el área de comunicación organizacional y vocería. Membresía: Asociación de Revistas ARI, Colegio Nacional de Periodistas (CNP) y Sindicato Nacional de la Prensa de Venezuela (SNTP).

Check Also

F1 y médicos de Inglaterra

Ingenieros de F1 y médicos diseñaron a velocidad respiradores mecánicos

Los dispositivos no son invasivos y el paciente no requiere cuidados intensivos