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Greta Thunberg ha logrado llevar la protesta a los grandes foros del mundo.

Los jóvenes alzan la voz por el planeta

Niños y adolescentes se declaran en huelga por su futuro. Los ciudadanos más jóvenes de la Tierra han decidido oponerse a la lentitud con la que los líderes han asumido la lucha contra el calentamiento global y el cambio climático, levantando su voz para defender el porvenir y lograr salvar al mundo de una debacle medioambiental

El movimiento Fridays For Future (Jóvenes por el Clima, en su interpretación en español) es una iniciativa que nació en Suecia en agosto de 2018 gracias a Greta Thunberg, en aquel entonces de 15 años, quien un día decidió protestar frente al Riksdag (Parlamento sueco) por su falta de acción a la hora de tomar decisiones contundentes para combatir la crisis climática.

Greta se sentó frente a la sede institucional todos los días durante tres semanas, convirtiéndose en un hito que se propagó por todo el mundo. A partir del 8 de septiembre de ese año, Thunberg decidió que continuaría protestando todos los viernes hasta que el Gobierno de su país haga algo contundente para detener la debacle climática y se adhiera al Acuerdo de París.


A través de las redes sociales, la firme postura de Thunberg se hizo viral en todo el globo, inspirando a millones de personas, jóvenes y organizaciones no gubernamentales a sumarse a la protesta. De esta manera, niños y adolescentes de todos los continentes han organizado una red de protestas pacíficas pero que lleva un mensaje muy claro hacia los adultos que gobiernan el mundo: actúen ya para salvar el planeta y nuestro futuro de la emergencia climática.

Desde que el movimiento se hizo viral, las protestas se han llevado a cabo en aproximadamente 270 ciudades de todo el mundo. Jóvenes y universitarios, niños y adolescentes han tomado las calles cerca de sus respectivas sedes de Gobierno para exigir un viraje a la grave situación que atraviesa el planeta.

El planeta se deteriora rápidamente ante los modelos económicos y de producción insostenible de las grandes potencias mundiales

Lo que comenzó con una sola niña en Suecia se tranformó en un movimiento global. Al principio muchos veían la situación como una multitud de niños que querían faltar a la escuela y protestar por una causa vacía. Sin embargo, su lucha trascendió al punto que numerosos gobiernos se han pronunciado al respecto, lo que no suele suceder con grupos mundialmente conocidos como Greenpeace o World Wild Foundation (WWF).

#FridaysForFuture

‘Jóvenes por el clima’ tuvo su momento cumbre cuando millones de estudiantes abandonaron sus aulas de clase el 15 de marzo en lo que fue la primera gran huelga estudiantil mundial de protesta dentro del movimiento viral #FridaysForFuture Las protestas estudiantiles comenzaron en capitales y ciudades como Wellington, Auckland, Camberra, Melbourne y Sídney, en donde además fueron acompañados en las calles por decenas de miles de personas. Pronto las manifestaciones se extenderían por Asia, Europa, África y Estados Unidos.

“Si no hacemos algo serán nuestras vidas las afectadas, no las de los políticos de 60 años”, dijo Callum Frith, de 15 años, estudiante de Sídney. “Necesitamos acción”.

“Lo que hace falta es que el Gobierno cambie algunas cosas, así que si vamos a una huelga en un día escolar se darán cuenta y puede que hagan algo”, dijo Inese, una estudiante de Nueva Zelanda de 14 años de edad.

En otras partes de Asia, estudiantes protestaron en Bangkok, Seúl, Tokio, Nueva Delhi y Bombay. “Como jóvenes que heredaremos la Tierra, nos reunimos aquí para exigir que el Gobierno trabaje con nosotros para resolver estos problemas”, dijo Thiti Usanakul, de 17 años, del grupo Grin Green International en Bangkok, organización social y ambiental dirigida por estudiantes.

En Seúl, más de 100 estudiantes llevaban carteles reciclados con consignas como “Too Warm 4 School” (Demasiado calor para ir al cole) y “No neguéis el cambio climático”.

“Creo que la educación ambiental debería ser obligatoria desde la escuela primaria”, dijo Bang Tae-ryung, estudiante surcoreano de Secundaria de 15 años. “Aunque aprendemos deberíamos saber más sobre el porqué y cómo podemos resolver el problema”.

Campaña a través de redes

Asimismo, los jóvenes también se adaptan y utilizan las vías que les brinda la tecnología. En la rica ciudad-estado de Singapur, donde las leyes estrictas regulan las reuniones públicas, los estudiantes planearon una campaña virtual a través de las redes sociales.

En Europa también se llevaron a cabo importantes protestas en las principales ciudades para luego llegar a Estados Unidos y varios países de América Latina y África.

La iniciativa logró repercutir de tal manera en la opinión pública global que gobiernos del mundo tuvieron que sentarse con las representaciones estudiantiles y hacer declaraciones antes los medios de comunicación. Algunos políticos vieron estas acciones con buenos ojos y otros no tanto.

La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, quien ha prometido 100 millones de dólares para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, apoyó las huelgas y afirmó que los adolescentes no deben esperar a la edad de votar para hacerse oír.

Sin embargo, esta actitud contrastó con la de los políticos en Australia y Reino Unido, quienes han criticado a los estudiantes por parar las clases. “Para actuar sobre temas que creen que son importantes deberían hacerlo después de clase o los fines de semana”, dijo Dan Tehan, ministro de Educación de Australia, antes de las protestas en Melbourne.

“El planeta no muere, lo estáis asesinando”, rezaba un cartel sostenido por una chica frente al Congreso de los Diputados de Madrid. España ha sido un importante escenario para la campaña mundial de Fridays for Future. Ese 15 de marzo se desarrollaron más de 60 concentraciones y manifestaciones pacíficas en 58 localidades.

“Si no hacemos algo, serán nuestras vidas las que resulten afectadas, no las de los políticos de 60 años. Necesitamos acción”

Madrid fue la ciudad en donde se registró la protesta más grande del país dentro de esta campaña, que también fue liderada por el Sindicato de Estudiantes, que convocó manifestaciones en la Puerta del Sol. La concentración desembocó en una marcha hasta el Congreso de Diputados bajo un sol que calentaba las calles, ubicando la temperatura a 20 grados, aproximadamente. “Este calor en invierno no es normal”, gritó la muchedumbre.

En las ciudades Cataluña y Andalucía tampoco faltaron las manifestaciones. Y es que los jóvenes, tanto adolescentes como universitarios, se han organizado en sus respectivas ciudades y localidades para, con irreverencia y firmeza, alzar su voz por el planeta.

Filiales organizativas de Fridays for Future se pueden encontrar en Madrid, Barcelona, Bilbao, Málaga, Valencia, Sevilla, Granada, Girona, Zaragoza y muchas otras ciudades, cuyos jóvenes decidieron ser parte de esta ola a través de redes sociales, en donde comparten información de interés y se organizan para llevar a cabo la siguiente protesta.

El movimiento liderado por Greta Thunberg ha cambiado la percepción de muchos hacia los jóvenes de hoy. La activista sueca, que padece el síndrome de Asperger (condición ubicada dentro del espectro autista), ha logrado lo que muchos ni se atreven a intentar. Hoy es una figura mundial de superación y noble emprendimiento, al punto de que ha sido nominada al premio Nobel de la Paz.

La premisa de estos jóvenes que protestan por el futuro del planeta es simple y a su vez complicada: salvar al planeta de la destrucción climática. Esta generación de niños y adolescentes, quienes forman parte de la llamada “generación Z” o “posmileniales”, han obtenido su fuerza del entorno en el que nacieron.

En redes sociales, las generaciones más longevas han hecho alarde de cómo las últimas camadas de millennials y postmillennials carecen de actitud para enfrentar el mundo de hoy o, mejor dicho, el mundo que desean cambiar.

No obstante, estos jóvenes liderados por Thunberg han demostrado que los cambios son necesarios y urgentes. De esta manera, la campaña #FridaysForFuture que se hizo viral en cuestión de horas es la demostración de que los jóvenes de hoy buscan trascender las críticas de aquellos que no los entienden y han logrado algo nunca antes visto: congregar a millones de estudiantes en diferentes partes del mundo, desde España hasta Tailandia, pasando por diferentes lenguas, idiomas, idiosincrasias y culturas, pero todos con el mismo afán de unirse para salvar el mundo y asegurar el futuro.

El mundo se nos va

Lamentablemente, el mundo va hacia un despeñadero. La humanidad no ha sabido tomar las medidas necesarias para detener el progresivo deterioro ambiental. Informes de la ONU y otras organizaciones afirman que a pesar de algunas importantes iniciativas, las medidas tomadas no son suficientes para detener una catástrofe global.

La promesa de la conferencia sobre el clima de París 2015 de limitar el aumento a 2 grados centígrados requiere una reducción radical en el uso de carbón y de los combustibles fósiles.

El documento Perspectivas del medio ambiente mundial (GEO por sus siglas en inglés) es uno de los informes más recientes y preocupantes del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, que hizo una radiografía de la situación climática global, arrojando preocupantes resultados.

“Se requieren medidas urgentes ya”, advierte el documento, que asegura que la humanidad no está ni cerca de cumplir con las metas establecidas de cara al año 2030 y 2050. El estado ambiental del planeta se deteriora rápidamente ante los modelos económicos y de producción insostenible de las grandes potencias mundiales.

Un aspecto importante a considerar es que las personas tienden a creer que la debacle mundial acabará con las formas de producción, las economías globales y la flora y fauna terrestre. Sin embargo, todo esto, junto con la grave contaminación ambiental, influye de manera drástica en la salud de los humanos y multiplica la morbilidad de la población mundial.

Expertos explican que cumplir los Acuerdos de París será mucho más rentable para los mercados mundiales, algo que contradice a los escépticos del cambio climático. El informe afirma que alcanzar dicha meta le costará al mundo cerca de 19,5 billones de euros (22 billones de dólares), pero se ahorrarían aproximadamente 47,8 billones de euros (54 billones de dólares) por la reducción de muertes y graves enfermedades a causa de la contaminación por combustibles fósiles.

Por otra parte, la contaminación del aire también juega un papel mortal en la vida humana. “La contaminación del aire es el principal factor ambiental que contribuye a la carga mundial de morbilidad”, indica el GEO. Asimismo, la organización arroja la alarmante cifra de que la contaminación del aire, a través de partículas finas, causa alrededor de 6 y 7 millones de muertes prematuras. Y si al impacto económico nos vamos, las pérdidas humanas de mano de obra y profesional, así como de gastos en políticas sanitarias y de salud pública, le cuesta a la economía global unos 4,5 billones de euros.

A este oscuro panorama se le agrega la situación de la pérdida de la biodiversidad en todo el planeta a causa de la contaminación, entre ellas la marina a través del plástico. La destrucción del ecosistema oceánico podría derivar en la desaparición progresiva de especies, aunado a la pesca criminal o sobrepesca industrial que acaba con la fauna marina, provocando graves consecuencias en las economías que dependen de la explotación – que debe ser sustentable– de los océanos.

La contaminación también afecta gravemente a la agricultura, añadiéndole el mal uso del agua dulce para el cultivo de alimentos. El agua cada vez es de menos calidad debido a la contaminación de ríos y acuíferos subterráneos, haciendo la actividad agrícola más difícil y escasa. Al igual que en el caso de los océanos, la sobreexplotación de la tierra hará que en un mediano y largo plazo los terrenos fértiles del planeta se desertifiquen, provocando mayor pobreza y hambruna en los lugares más deprimidos del globo terráqueo.

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About José Ricardo Calvo

Venezolano nacido en Caracas. Periodista en Cambio16 con especial dedicación a la fuente internacional. También redacto sobre temas del área política, deportiva, financiera y de información general. Cobertura de la coyuntura política y socio-económica de Venezuela. Escribo y analizo sobre Fórmula 1.

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