El presidente del PP, Pablo Casado
El presidente del PP, Pablo Casado

A arrimar el hombro

Análisis Interpretación de la noticia basada en evidencias. Incluye datos y proyecta el desarrollo de los eventos. Se sustenta en informes objetivos, pero ofrece interpretaciones y conclusiones. 
Noticias Basada en hechos, observados y verificados por el periodista o por fuentes. Incluye múltiples puntos de vista, sin la opinión del autor. Si incorpora análisis, se etiqueta como noticias y análisis.
Opinión y Firmas Incluye también editoriales. Aporta ideas y saca conclusiones basadas en la interpretación de hechos y datos. El autor expone su punto de vista sobre un tema. Puede incluir citas.

En unas de sus intervenciones televisivas semanales, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, afirmó que “en esta crisis provocada por la COVID-19 todos nos hemos equivocado, yo el primero… Nos tenemos que reinventar”. Esta autocrítica es quizás la que ha faltado a nuestros gobernantes. Los titubeos, vacilaciones, contradicciones y muchas veces la falta de claridad en las informaciones emitidas han provocado el efecto contrario a lo deseado: cierta confusión y duda en la opinión pública. Se podían haber hecho las cosas mejor, es evidente, pero también es muy fácil decirlo ahora, sin tener en cuenta la verdadera dimensión de todo lo acontecido. Se debe criticar al Ejecutivo por su gestión, aunque en términos generales la queja principal provendría del exceso de información y de la sobreexposición de los responsables del gabinete de crisis. También hemos de reprochar la actitud de una oposición que se ha dedicado exclusivamente a torpedear la labor del Gobierno más que a arrimar el hombro. Es evidente que la falta de comunicación entre el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y Pablo Casado, jefe de la oposición, no permite vislumbrar un armisticio político ni una cooperación, hoy más necesaria que nunca.

El Partido Popular sigue sin encontrar su espacio de oposición digna y responsable. Mientras Casado tiende la mano tímidamente al presidente Sánchez, por otro lado el PP en sus informes internos busca el fracaso político del Gobierno, alimentando el acoso y derribo permanente. Esta actitud no es de recibo, como tampoco lo es utilizar los muertos de la pandemia para obtener réditos políticos. Al PP, que es un partido de gobierno y orden que ha llevado las riendas del país durante 15 años, hay que exigirle altura de miras y responsabilidad. Hay que pedirle más colaboración y compromiso frente a la mayor crisis que jamás ha vivido nuestra joven democracia. Llegará, no cabe la menor duda, el tiempo de rendir cuentas y pedir explicaciones por los errores cometidos. Pero ahora, más que nunca, es la hora del consenso, del asentimiento y hasta de la complicidad. En un incendio, cuando se quema la casa común, no se trata de salvar los muebles, sino el edificio.

Sin unión y colaboración difícilmente saldremos del tsunami en el que estamos sumergidos. Esta imagen de división y descalificaciones no es el mejor ejemplo para una sociedad que ha mostrado su civismo y solidaridad, confinándose y aplaudiendo todas las tardes desde sus balcones. Como reflejan las encuestas, la gran mayoría reclama acuerdos y pactos para volver cuanto antes a la normalidad.

Este gran mazazo y conmoción que ha provocado el coronavirus nos ha alcanzado de lleno, dejándonos totalmente aturdidos y, por ahora, sin respuestas claras. La pandemia nos ha hecho descubrir que dependemos de los trabajadores que más hemos denigrado y que eran los menos considerados y peor pagados. En esta larga lista se encuentran las enfermeras, los celadores, los tenderos, los barrenderos, los de la limpieza, los cuidadores de nuestros mayores, etc. Todos estos oficios son los que nos han permitido conllevar con alivio y menos crispación nuestro confinamiento. Tenemos que cuidar a quienes nos cuidan.

La Unión Europea se juega su futuro

Esta crisis con decenas de miles de fallecidos, que no han podido despedirse de sus familias, nos ha puesto frente a una cruda realidad y ha destapado las vergonzantes, inadmisibles e insostenibles políticas erróneas y especulativas de nuestras residencias de mayores. Lo ocurrido con los geriátricos es un escándalo que tendrá sus consecuencias para que no vuelva a repetirse.

De esta terrible tragedia que nos ha cogido con el pie cambiando, hemos de aprender y sacar las conclusiones pertinentes. No se va a permitir ni aceptar que se reproduzcan recortes como los ha habido en sanidad. Que en los presupuestos del Estado o de cualquier autonomía esta misma sanidad aparezca como gasto. No son gastos como no lo son en educación, en ciencia o el cambio climático. Son y deben ser considerados como inversión y tienen que ser blindados con nuevas leyes. Esta es una de las grandes lecciones que tenemos que aprender.

En el reverso de la medalla está Europa, la Unión Europea. Su papel es fundamental para mitigar el impacto y las consecuencias de la crisis. La UE se juega su propio futuro. Un fracaso dejaría a los pies de los caballos unas instituciones cuyo prestigio se ha quebrado en los últimos años. Los acuerdos que se van a producir en las próximas semanas no van a satisfacer a todos y como siempre habrá que buscar el equilibrio que permita salir adelante. La UE se enfrenta al mayor reto desde su fundación. No se trata de mendigar ni de simples ayudas, sino de poner en marcha y avalar un plan extraordinario jamás concebido en Europa, basado en la solidaridad y valores que son propios de la Unión. Todos nos vamos a endeudar y ese será el principal problema.

Desde la Comisión Europea son conscientes de que solo unidos saldremos reforzados. Nos necesitamos para mantener el proyecto europeo. Una vez más, la política no puede ser el problema, sino la solución. La respuesta que se dé evidenciará la fortaleza o no de las instituciones europeas. Ahora bien, si exigimos a la UE responsabilidad y que haga sus deberes, también hemos de dar ejemplo y mostrar que somos aptos para llegar a pactos y amplios consensos. Cualquier desacuerdo, división o distorsión interna, además de inasumible, no sería aceptada ni dentro ni fuera de nuestras fronteras. Será entonces cuando Bruselas tome nota.

Lea también:

Pacto Verde para un mundo nuevo. Cambio16, edición 2.267

Puede adquirirla impresa, en digital, suscripción digital y suscripción total.

 

Dateline:

Madrid, España

Conforme a los criterios de
Saber más

Sobre Gorka Landaburu

Areas of Expertise:

Política
España
Mundo
Opinión
Derechos Humanos

Location Expertise:

Bilbao, España
País Vasco, España
París, Francia

Official Title:

Presidente del Grupo EIG y Director de Cambio16

Phone Number:

+34 914 201 199

Email Address:

[email protected]

Avatar
Español. Licenciado en Idiomas (Francés). Idiomas hablados: Español, Vasco y Francés. Experto en temáticas de: Política, España, Mundo, Opinión y Derechos Humanos. Presidente del Grupo EIG Multimedia S.L., miembro del consejo editorial y director de Cambio16, versión digital e impresa, y miembro de la Fundación Víctimas del Terrorismo. Con más de 40 años de experiencia y trayectoria periodística. Trabajó en medios de comunicación como la agencia EFE, el semanario Opinión, Radio Louxembourg, Le Matin, Radio France, agencia Reuters, Radio Euskadi y Diario de Andalucía. Colaborador en Radio Euskadi, 59 segundos, Protagonistas de Luis del Olmo, Hora 25, Radio Nacional, Ana Rosa Quintana y con las revistas L’Express y Stern. Premios y reconocimientos: Premio Bravo de la Conferencia Episcopal 2001, Premio Protagonista 2002, Premio Canal Sur 2003 y Premio Internacional Reporteros Sin Fronteras “100 héroes” 2014. Membresía: Asociación de Revistas ARI.

Check Also

¿Experimentar con animales o lograr una vacuna? He ahí el dilema

Dilema ético, ¿experimentar con animales o lograr una vacuna?

Sin las pruebas de laboratorio en animales es imposible garantizar que una vacuna es segura e inofensiva.