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La falta de agua en Venezuela es una de los principales signos de pobreza y de migración

Crisis de agua potable y electricidad en Venezuela potencia la migración forzada hacia América y Europa

La crítica falta de agua y de electricidad en Venezuela, entre otros servicios públicos básicos, se ha sumado a la lista de potentes razones de la migración forzada de personas que huyen de la precariedad. Y ante esto, las Naciones Unidas ha pedido ayuda internacional y nacional, a través del Plan de Respuesta Humanitaria que clama por recursos.

Al menos 23% de venezolanos de siete ciudades más importantes, emigró por la crisis de agua y de energía que agudizan las graves condiciones de vida de los venezolanos. Y 62% está dispuesto a marcharse a América Latina (41 por ciento) y a Europa (11 por ciento), en los próximos meses.

El estudio fue realizado por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), única organización que informa de modo continuo la situación, ante la omisión de cifras oficiales. Consultó a más de 4 mil 600 personas, entre julio y septiembre de 2019. Estableció también que más de 60 por ciento de los entrevistados tampoco recibe la bombona de gas o, al menos, no con regularidad, para poder cocinar mientras asedian las constantes interrupciones de energía. Y casi ese porcentaje de consultados no tiene acceso a internet, a pesar de poseer teléfonos inteligentes, indica la encuesta.

Expertos creen que la migración forzada de venezolanos, calculada en 4,5 millones de personas,  aumentará por el casi nulo funcionamiento de los servicios de agua y luz. Y también la pobreza en similar ritmo. Esto, si no hay atención urgente. Se calcula que 2,6 millones de personas viven en el país en situación de vulnerabilidad que requieren ayuda urgente. Buena parte de estas son niños.

Venezuela, en tiempos de la mayor debacle de su historia reciente, requiere al menos 400 millones de dólares para tener un plan de agua potable, en el primer año, y 1.500 millones de dólares para la energía eléctrica, según el ingeniero experto José María De Viana. Y unos cinco años mínimo para restablecer ambos servicios. Las estimaciones del Plan de las Naciones Unidas parecen insuficientes.

Falta de agua potable y energía estremecen a la ONU

“Sólo una solución política puede detener el sufrimiento en Venezuela”, expresó el secretario general adjunto para Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas y Coordinador de Socorro de Emergencia, Mark Lowcock, en su visita de tres días al país suramericano, a principios de noviembre.  El enviado de la ONU aseguró haber recibido compromisos firmes de apoyo al Plan, por parte de funcionarios del régimen de Nicolás Maduro y del Parlamento de mayoría opositora, luego de presentarles el programa de asistencia.

El plan procura abordar las necesidades humanitarias más graves. El acceso a los servicios públicos, como agua,  en cantidad, calidad y continuidad, es uno de los tres objetivos prioritarios. Bajo un enfoque de derechos.

Lowcock expresó preocupación por la carencia del agua y la electricidad, luego de visitar el hospital José Gregorio Hernández, ubicado en el populoso sector de Los Magallanes de Catia, al oeste de Caracas.  “El personal y los pacientes me dijeron que los medicamentos son escasos, que los apagones han causado que solo una quinta parte del hospital tenga electricidad, que el agua llega sólo dos días a la semana, y que cuando lo hace, algunas de las tuberías oxidadas y rotas desprenden un hedor desagradable que persiste en todo el hospital. Me dijeron que algunos trabajadores del hospital gastan más de su salario mensual sólo para ir a trabajar”.

Más recursos para enfrentar el colapso

El enviado de la ONU asentó sus impresiones en el comunicado. “El sistema de salud está al borde del colapso y muchos hospitales carecen de la infraestructura básica de agua y electricidad”. Agregó:  “Algunos pacientes gravemente enfermos, corren riesgo de muerte por infecciones adquiridas en el hospital”. Y refirió que no es posible hacer limpieza ni hacer desinfección básica.

Lowcock señaló que la ONU, en su apoyo al esfuerzo humanitario en Venezuela, ha recibido más de 155 millones de dólares en lo que va de 2019, pero requiere más dinero para atender todas las necesidades de la población vulnerable. “Nuestro Plan de Respuesta Humanitaria de 223 millones de dólares, sigue sin recursos y la mayor limitación para brindar asistencia humanitaria sigue siendo la financiación. Todos deben hacer más”.

La urgencia por conseguir ayuda económica ha llevado a considerar la asignación de dinero venezolano para contribuir más a la acción humanitaria. Aún “reconociendo las diferencias políticas”. “Esto requerirá que las partes interesadas den una mayor prioridad a la reducción del sufrimiento inmediato de la población de este país”, dijo.

Sin embargo, es complicado ante la falta de acuerdos de Maduro con la oposición en buscar opciones para la población.  “Hay una dificultad. Al no ser esos recursos donación sino creación de deudas nacionales, significa que, para ser legítima, tienen que tener la aprobación de la Asamblea Nacional”, coinciden diputados y De Viana, expresidente de la empresa de aguas, Hidrocapital.

Agua que no has de beber

De Viana, coordinador técnico de Servicios Públicos del Plan País, proyecto de gobierno de Juan Guaidó, afirma que no existe voluntad de los organismos venezolanos para resolver el problema del agua potable y otros servicios.

“No es solo que tenemos servicios de mala calidad, sino que además lo que estamos enfrentando es que hay negación de los servicios”, afirma. Y se refiere al agua. Venezuela tiene en este momento embalses llenos de agua cruda y paradójicamente ciudades sedientas que no la reciben en meses ni la cantidad necesaria, afirma.

Caracas, capital de Venezuela, por ejemplo, recibe 8 mil litros menos por segundo que hace 20 años. Los sistemas están en peores condiciones que hace dos años; y además las plantas de tratamiento entregan agua sin estar debidamente clorada. “El Complejo Petroquímico de El Tablazo, en Maracaibo, no tiene capacidad de producir cloro”. Tampoco hay reactivos oportunos y suficientes para tratarla.

Más pobreza por agua, mayor migración

La falta de agua está ocasionando que comunidades busquen fuentes alternas para vivir. Mientras venezolanos con algo más de recursos compran botellones del líquido sin examen ni certificación, los menos pudientes toman “aguas negras”. De Viana explica. “En todo barrio pobre del país existe un manantial que brota de la tierra, la gente la ve de buen aspecto porque las arenas tienen capacidad de filtrarla, pero en la mayoría de casos conocidos en barrios de Caracas y del Tuy medio, de Guarenas, mucha de esas fuentes son retorno de aguas negras que se fugan del sistema de cloacas. El hecho de que el agua esté clara no quiere decir que sea potable”.

En Petare, sector del este de Caracas que concentra no menos de 600 barrios humildes, los cisterneros cobran en dólares el llenado de los depósitos de agua azules entregados por el régimen hasta octubre pasado.

Según De Viana, no importa dónde vivan, los venezolanos son más pobres y emigrarán. “Hay una cara de la pobreza que conocíamos poco y es que no importa dónde usted viva, si usted no recibe agua potable su condición es de extrema pobreza. Y hay gente que lo que desea es vivir en un lugar que cuente con los servicios básicos”.

Mientras ciudades como Maracaibo quedan desiertas al huir su población hacia el centro del Venezuela, en busca de agua, electricidad o telecomunicaciones, las autoridades guardan silencio ante la descreída población que va quedando en el país. “El Estado actual es muy extraño, porque no importa la gravedad del descubrimiento, no existe del lado oficial ni siquiera una declaración de solidaridad humana”.

Para más información visite: Cambio16

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About Olgalinda Pimentel

Periodista caraqueña, egresada de la UCV en 1978, con experiencia en el manejo de las fuentes política, judicial-policial y ciudadana. Desde 1982, me he desempeñado principalmente en el área de la investigación periodística en esas áreas.

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