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miércoles , septiembre 18 2019
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Uno de los debates que más polémica ha suscitado entre especialistas y futuros habitantes de Quayside es la privacidad. El ‘gobierno tecnológico’ de la ciudad manejará datos que van desde números de cuentas bancarias hasta las cifras de consumo de energía y agua.

El gobierno tecnológico de la ciudad del futuro

A las afueras de Toronto se construye Quayside, un espacio que conjuga innovación, avance y tecnología. Sin embargo, también ha provocado muchas interrogantes sobre uno de los dilemas modernos de la era digital: la privacidad y la protección de datos.

Imaginan una ciudad en donde no haya que preocuparse por el tráfico porque las avenidas y ciclovías se pueden ensanchar? ¿Con servicios básicos automatizados y adaptados a las necesidades y consumo de los ciudadanos? ¿Donde se pueda tener conexión a internet de gran velocidad en cualquier esquina y robots que atiendan en cualquier supermercado o restaurante? Y lo más importante, ¿que todo esto no implique un daño exacerbado a nuestro planeta?… Pues ya no hay que imaginarlo porque pronto será una realidad. La ciudad del futuro ya está en camino.

Google prepara la construcción de prueba para crear una ciudad inteligente en un barrio cerca del muelle de Toronto, en Canadá. El proyecto, desarrollado y llevado a cabo por Sidewalk Labs, filial de innovación urbana de Google, contempla numerosos avances que harán de Quayside el lugar más avanzado en todo el planeta.

El urbanismo a desarrollar a modo de prueba será de unas 4,2 hectáreas, aunque el objetivo principal es llegar a construir 325 hectáreas de un área industrial ya listas y dispuestas para que se pueda trabajar en ellas. Estas se ubican a las afueras de la gran ciudad canadiense.

Google ha invertido ya 50 millones de dólares en el proyecto y asegura que la zona será habitable para el año 2022. Sin embargo, este plan lleva años concibiéndose, buscando satisfacer las necesidades de los tiempos modernos.

El 17 de octubre de 2017 se hizo el anuncio público de la iniciativa. Dan Doctoroff, consejero delegado de Sidewalk Labs, señaló con júbilo las expectativas sobre este proyecto: “Podemos demostrar al mundo cómo hacer la vida en las ciudades menos cara, más práctica y sana, más verde y justa y, tal vez, más emocionante”.

El plan incluye la construcción de viviendas, comercios, oficinas y espacios de esparcimiento… ¿Entonces cuál es la innovación? Pues Quayside será una ciudad inteligente o smart city, en donde la conectividad y los grandes datos constituirán el centro que una a todos sus habitantes.

La pequeña ciudad piloto contará con la conexión a internet más rápida del planeta y sensores de todo tipo en sus instalaciones, lo que permitirá conocer datos importantes, como el consumo de agua, energía, administrar los espacios de estacionamientos y parques, detectar la identidad de residentes para que puedan realizar pagos con total seguridad y tener acceso completo a otros servicios.

Además –como si todo esto no fuese suficiente– los desarrolladores e ingenieros de Google quieren que el barrio sea un lugar de desarrollo para la robótica e inteligencia artificial. De esta manera, la urbe contará con robots –sí, robots– que podrán trabajar en varios servicios, como de entrega de mercancías, comercios, limpieza, entre otras actividades.

Sin embargo, lo más interesante de este nuevo macroproyecto –además del avanzadísimo aspecto tecnológico– es su cualidad de ser armonioso, sostenible y eficiente con el planeta, ya que tiene como prioridad cuidar el medio ambiente ante los crecientes embates del cambio climático.

Ciudad verde

Quayside promete ser el faro que guiará a otras grandes urbes del mundo a ser mucho más amables con el planeta y promover el desarrollo sostenible. Las viviendas y diversas instalaciones serán fabricadas en su mayoría con madera, dejando de lado los materiales de construcción tradicionales como hormigón, cemento y acero, ya que este material permite ahorrar mucho tiempo de construcción y su impacto ambiental es mínimo al ser comparado con los productos tradicionales.

El acero y el hormigón, por ejemplo, generan entre un 5% y un 8% de emisiones dañinas de CO2 a nivel global, mientras que la madera almacena el dióxido de carbono en su inmensa mayoría. Esto último va de la mano con un proyecto de repoblación forestal. La ciudad tendrá grandes espacios verdes y numerosos árboles que tienen el poder de absorber el dióxido de carbono de la atmósfera.

El proyecto ayudará a construir comunidades más inteligentes, verdes e inclusivas, según el primer ministro canadiense, Justin Trudeau. Esta iniciativa se encuentra bajo la supervisión de Waterfront Toronto, un organismo público en el que confluyen los tres niveles de gobierno: municipal, provincial y federal.

Asimismo, se prevé que los tipos de construcción disminuirán el impacto del viento y que las edificaciones serán diseñadas y ubicadas para que aumente la sombra en días soleados y calurosos, con el fin de dejar de lado aquellas grandes oficinas y hogares que gastan enormes cantidades de energía a través de aires acondicionados y sistemas de refrigeración.

Sidewalk Labs buscará que las emisiones de gases de efecto invernadero, nocivas para el medio ambiente, se reduzcan en un 73%, así como también se bajará el consumo voraz de agua en un 65% y los desechos en un 90%.

La ciudad prevé que el transporte se realice principalmente en bicicleta o en vehículos eléctricos, los cuales podrán ser de conducción autónoma. Las ciclovías y calles podrán cambiar de tamaño de acuerdo al estado del tráfico.

La cuestión de los datos

La ciudad manejará sistemas de macrodatos o big data, en donde se buscará obtener, a través de rápida conexión y diversos sensores, la mayor información posible que pueda ser usada para medir y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Sin embargo, ha nacido la interrogante: ¿Qué va a pasar con todos esos datos personales y quién tendrá acceso a ellos?

La privacidad es uno de los aspectos que más preocupa a expertos y futuros habitantes de Quayside, teniendo en cuenta los pasados escándalos con Facebook y Cambridge Analytica. Por todo su estado avanzado de conectividad digital, los datos de las personas, que van desde cuentas en redes sociales, cuentas bancarias y hasta el consumo de energía y agua, estarán a disposición del ‘gobierno tecnológico’ de la ciudad para tomar acciones que mejoren la vida de los ciudadanos.

Estas informaciones personales y delicadas estarán bajo la custodia de un procesador central, pero siempre existirá la preocupación de que alguien pueda acceder a ellos para diversos fines. La seguridad es un importante punto a atender, ya que estos datos no solo podrían ser utilizados por empresas de análisis de comportamiento, sino por hackers o criminales que deseen tener acceso a cuentas de dinero e información privada de determinadas personas.

La llamada ciudad del futuro estará ajustada a la legislación de Canadá. En manos de consultores independientes se encuentra actualmente todo el desarrollo de un exhaustivo trabajo sobre lo concerniente a la seguridad digital.

Sidewalk Labs se ha defendido de las personas que critican este hecho al asegurar que su intención no es manejar esos datos para venderlos al mejor postor. Asimismo la empresa se mostró “fuertemente comprometida con la protección y la privacidad”.

No obstante, el escepticismo cunde ante este escenario futurista. La Asociación Canadiense para las Libertades Civiles llamó a tener absoluta precaución: “Ellos creen que si tienen suficientes datos resolverán todos nuestros problemas y hay que ser escépticos sobre esas afirmaciones”.

Google también ha asegurado que la seguridad y protección de datos personales es un punto fundamental a seguir en este proyecto. Quayside, según Sidewalk Labs, estará ajustada a la legislación canadiense y está en desarrollo un trabajo con consultores independientes que se encargan de toda la parte de seguridad digital.

Entre esos consultores se encuentra Ann Cavoukian, excomisionada de defensa de la vida privada de Ontario, quien renunció al proyecto por el tema de la seguridad y privacidad de las personas. “Imaginé que crearíamos una ciudad inteligente para la privacidad, no una ciudad inteligente para la vigilancia”.

Sociedad y gobernabilidad

El proyecto estará bajo la supervisión de Waterfront Toronto, un organismo público formado por los tres niveles del gobierno canadiense: el gobierno municipal, provincial y federal.

Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, ve con buenos ojos el macropoyecto de la ciudad inteligente y prometió que el proyecto crearía “tecnologías que ayudarán a construir comunidades más inteligentes, más verdes y más inclusivas”.

Sin embargo, el aspecto social y de gobernabilidad también genera incertidumbre y algunas críticas por parte de expertos, quienes dudan sobre el margen y rango de acción que tendrán los tres niveles de gobierno.

Muchas inquietudes siguen creciendo sobre quién gobernará este barrio y futura ciudad, lo que genera aún más escepticismo sobre Sidewalk Labs y la privacidad ciudadana. Y es que la firma, que pertenece a Alphabet, forma parte de todo un sistema gigantesco de información digital a través de Gmail, el correo electrónico más usado; YouTube, página de vídeos más visitada; y Google, motor de búsqueda más utilizado en el planeta. A esto se le agrega Android, sistema operativo desarrollado por Google.

La ciudad puede ser un gran paso para nuevos desarrollos tecnológicos que nadie imaginaba hace tan solo 10 años, pero aún no queda claro cuál es la verdadera intención de Alphabet. Muchos críticos afirman que Quayside, en el largo plazo, puede pasar de ser un lugar de innovación a convertirse en un laboratorio de experimentación social en donde se le dé mayor control a empresas y compañías privadas sobre lugares, personas y políticas para su beneficio económico.

Jathan Sadowski, investigador en ética de las tecnologías y ciudades inteligentes de la Universidad de Sídney, advierte de que “las ciudades no son plataformas con usuarios ni negocios con accionistas: son lugares reales con gente real (…). Google quiere dirigir ciudades sin haber sido electo por nadie”.

A esto se le suman las preocupaciones sobre los pormenores del contrato firmado entre Waterfront Toronto y Sidewalk Labs, el cual no es público hasta ahora. Las administraciones de otras ciudades dentro de Canadá se han mostrado poco satisfechas con este nuevo gran emprendimiento tecnológico. El responsable del desarrollo de la ciudad inteligente de Montreal y concejal de esa ciudad, François Croteau, denunció la opacidad en el manejo del proyecto de Quayside y criticó la situación: “Para nosotros, Toronto es un ejemplo que no seguiremos”.

Sin duda alguna, la ciudad inteligente de Quayside es otro gran paso tecnológico para el desarrollo de ciudades más inteligentes, en donde sus ciudadanos podrán tener una mayor calidad de vida y, lo que es igual de importante, que el planeta agradecerá por su protección al medio ambiente. Sidewalk Labs aún tiene tiempo para trabajar en conjunto con expertos y profesionales acerca de la seguridad y privacidad de los individuos que decidan habitar estos innovadores espacios, así como para dar garantías y responder a las importantes interrogantes planteadas.

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