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miércoles , junio 19 2019
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La universidad debe crear una ciudadanía social
La universidad debe crear una ciudadanía social

La universidad debe crear una ciudadanía social

Por Juan Emilio Ballesteros

La Universidad Pontificia Comillas no busca solo formar excelentes profesionales, sino excelentes profesionales que sientan una llamada hacia los demás. Es la denominada tercera función de la universidad que integra la transferencia de conocimientos hacia la sociedad o la gobernanza universitaria siguiendo criterios responsables y sostenibles.

Las universidades no pueden dar la espalda a los fenómenos sociales y para ello deben integrarse más en la resolución de los problemas sociales y en la inclusión de los colectivos más vulnerables. Carlos Ballesteros, profesor coordinador de la asignatura Aprendizaje-Servicio en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales (Comillas ICADE) y vicepresidente de la Asociación Española de Aprendizaje Servicio Universitario, y Carlos Prieto, director de Comillas Solidaria explican cómo se aplica este principio en la Universidad Pontificia Comillas.

¿Qué importancia tiene que la universidad se implique en los problemas sociales?

Carlos Ballesteros

La labor universitaria influye y tiene presencia en muchos ámbitos de la sociedad: es generadora de empleos e influye en los mismos; está relacionada con sus públicos internos; se encuentra integrada en la sociedad de la que participa; toma parte en procesos económicos y de adopción de decisiones; difunde el conocimiento y potencia la investigación, entre otros ámbitos. Universidad y sociedad están estrechamente interrelacionadas. Esto implica diálogo, respeto y apertura con todos los grupos de interés, aunque estas relaciones tengan sus limitaciones y puedan llegar a ser conflictivas.

Carlos Prieto

Más allá de la formación y la investigación básica, la llamada tercera función universitaria que integra la transferencia de conocimientos hacia la sociedad o la gobernanza universitaria siguiendo criterios responsables y sostenibles es una de las demandas actuales de la sociedad. Los últimos escándalos sociales ponen de manifiesto la necesidad de reenfocar el rol social universitario como transformador de la sociedad, ya que a veces las teorías e ideas emanadas de las aulas universitarias han hecho mucho para reforzar prácticas que ahora son fuertemente criticadas.

Metodología docente e innovadora

Carlos Ballesteros

El desafío del siglo XXI es crear una ciudadanía social donde la Universidad, como formadora de los ciudadanos, adquiera un enorme protagonismo. Las universidades no pueden dar la espalda a los fenómenos sociales y para ello deberían tratar de contestar algunas preguntas como las referidas al papel que deben jugar los estudiantes universitarios en el desarrollo de la sociedad; el tipo de programas o mecanismos que debe ofrecer una Universidad para promover el desarrollo de la comunidad; la manera de trascender el papel meramente académico (cognitivo) para ofrecer una verdadera educación a los hombres y las mujeres que van a tomar decisiones en puestos clave de la sociedad, entre otras.

Desde Comillas, el método Aprendizaje y Servicio pone a disposición de la sociedad el talento universitario para afrontar retos y necesidades del mundo actual, un programa que va mucho más allá de la filantropía porque resuelve carencias con soluciones reales. ¿En qué consiste?

Carlos Ballesteros

El aprendizaje-servicio de la Universidad Pontificia Comillas es una metodología docente, innovadora, en la cual el alumnado aprende mediante una acción sobre la que luego debe reflexionar a la vez que hace un bien a la comunidad. Une así el aprendizaje tradicional con el compromiso social. Supone aprender en la acción y/o poner en práctica los conocimientos adquiridos en las diferentes materias de una determinada titulación (al igual que se hace en los practicum) pero, en este caso, poniendo dichos conocimientos y habilidades al servicio del bien común y propiciando la reflexión sobre los cómos y los paraqués… En este sentido el aprendizaje-servicio es visto como un elemento fundamental en la que debe ser la misión de la Universidad moderna: formar ciudadanía crítica y constructora de un mundo diferente.

¿Estamos hablando de derechos fundamentales y universales amparados por Naciones Unidas?

Carlos Prieto

Por supuesto. Hablamos de y desde un enfoque de derechos. En algunos casos, como alguno de los proyectos llevados a cabo por la Clínica Jurídica de Comillas ICADE, se trabaja con colectivos privados de derechos (refugiados, empleadas de hogar, menores no acompañados). En otros, como alguno de los llevados a cabo por alumnos de Administración y Dirección de Empresas, se trabaja el acceso a derechos económicos básicos, como puede ser el de trabajo digno, a través del apoyo a empresas de inserción o los talleres de formación en economía doméstica para personas con baja cualificación o discapacidad intelectual. Desde el ICAI Social Lab, de Comillas ICAI, se apoya el acceso al agua potable, elementos de saneamiento básicos o acceso a tecnología fácil.

El ApS acompaña y guía los procesos de enseñanza y aprendizaje

Al final, ¿no se están paliando carencias que deberían cubrir como servicio público los gobiernos y administraciones del Estado?

Carlos Ballesteros

La respuesta es no por varias razones: una de carácter pedagógico. El ApS (Aprendizaje-Servicio) no deja de ser una metodología muy relacionada con el Aprendizaje basado en Proyectos, el Aprendizaje Cooperativo o el Aprendizaje basado en Retos. Desde esta perspectiva el ApS es una manera más de acompañar y guiar los procesos de enseñanza y aprendizajes del alumnado. En segundo lugar, no podemos ni queremos paliar carencias que debe cubrir el Estado y llegado el caso también se pueden realizar proyectos que precisamente vengan a evidenciar estas situaciones desde el rigor académico. En tercer lugar, ninguno de los proyectos de ApS se realiza de manera independiente sino acompañando, colaborando y respondiendo a las demandas sociales detectadas por las entidades del Tercer Sector con las que trabajamos. En este sentido, y en tanto en cuanto se pudiera entender la labor de acción social de este Tercer Sector como subsidiaria del Estado, la respuesta sería afirmativa.

Se trata de voluntarios profesionalizados. ¿No encierran ambos términos una paradoja? ¿Cómo contribuyen a las prácticas universitarias estas acciones solidarias?

Carlos Prieto

No son voluntarios profesionalizados y ahí radica en parte la confusión. Son personas que desarrollan la adquisición de sus conocimientos y habilidades al servicio de la sociedad, especialmente de las personas y colectivos más vulnerables. Este servicio se manifiesta de diferentes maneras: integrado como ejercicios prácticos en una materia, formando parte de la evaluación de la misma; como contenido de trabajos fin de grado/máster; como materia per se; como actividad voluntaria (o incluso obligatoria) paraacadémica, etc. Al igual que algunos servicios probono de profesionales en activo, o algunas manifestaciones del llamado voluntariado corporativo, o de algunas prácticas ofertadas por asociaciones de antiguos alumnos de prestigiosas universidades y escuelas de negocio, el ApS se entiende como una expresión de un compromiso.

Carlos Ballesteros

No son prácticas profesionales pues a diferencia de ellas no ponen solo el foco en la formación en habilidades profesionales y la puesta en práctica de conocimientos, sino que enfatizan la relación con las personas que reciben el servicio y en la reflexión sobre las situaciones y sus causas: es un aprendizaje para la ciudadanía. Todo ello se podría resumir en tres verbos: crear, entender, tocar. Crear porque los proyectos en los que trabajamos deben ser innovadores y suponer una creación con valor social; entender porque no hay que perder de vista la perspectiva y comprender por qué pasa lo que pasa ¿Por qué hay que actuar en lo social? ¿Cuáles son las causas y las consecuencias de la situación sociopolítica y económica, del entorno sobre la vida de las personas? y tocar porque es importante el encuentro con otras realidades, salir de las aulas y de la Universidad, conocer, compartir y ver. Esta combinación no se da en el practicum.

Excelentes profesionales que “además sientan una llamada hacia los demás”

¿Es posible que este aprendizaje sea recíproco, es decir, tanto por parte de los universitarios, que aportan su conocimiento, como de los colectivos destinatarios de las ayudas, que contribuyen con su experiencia?

Carlos Ballesteros

No solo es posible, sino que es deseable e incluso ampliable más allá de alumnado y colectivos. La literatura científica es abundante y muestra claras evidencias del impacto en el alumnado. Sin embargo, hay pocos estudios aún que hablen del impacto en las organizaciones, sus profesionales y beneficiarios. Y aún menos estudiada está la perspectiva del impacto (aprendizaje) del profesorado, de los profesionales que colaboran probono o de la Universidad como institución. Trabajar en un proyecto, en un problema concreto y real aporta valor a las organizaciones en tanto en cuanto abre sus miras y perspectivas con la mirada desde fuera; aporta valor al profesor que ha debido replantear su metodología y conocer problemas reales de personas de carne y hueso e incluso devanarse los sesos con el alumnado para contribuir en la solución desde la perspectiva de la materia académica sobre la que pivota el aprendizaje; aporta valor al profesional que acompaña desde lo técnico pero se encuentra con la realidad social alejada de su día a día y de su quehacer en la empresa. Es precisamente este enfoque global el que estamos trabajando en una investigación que previsiblemente dará sus primeros resultados el próximo otoño/invierno.

¿En el fondo, aquí subyacen principios éticos y valores basados en el convencimiento de que otro mundo es posible, más igualitario y solidario?

Carlos Prieto

El aprendizaje-servicio en la Universidad Pontificia Comillas es, de alguna manera, un elemento identitario de nuestra universidad pues recoge las mejores tradiciones de la pedagogía ignaciana y se encuentra dentro de la apuesta estratégica de Comillas por la formación integral. Comillas no busca solo formar excelentes profesionales, sino excelentes profesionales que sientan una llamada hacia los demás. Y vincula la pedagogía ignaciana y la declaración institucional con lo que el ApS resuelve de una manera integrada. La apuesta por el ApS que se viene haciendo en Comillas tiene que ver con la propia misión de la universidad: qué tipo de profesionales queremos formar y para qué queremos formarlos.

La metodología contempla cuatro fases: acción voluntaria, formación social, reflexión y acompañamiento. ¿Cómo se desarrollan?

Carlos Ballesteros

No se habla de fases, en tanto en cuanto secuencia, como de elementos. La acción voluntaria se relaciona con que es una oferta que se hace al alumnado, aunque también existe como asignatura obligatoria que “cierra” un grado, que le da visión global. La formación social y la reflexión se manifiesta en la oferta de seminarios, talleres y jornadas que aportan instrumentos para favorecer la participación comunitaria a través del acercamiento a la realidad. Incluyen formación, pero también reflexión y análisis, y quieren invitar a generar procesos de transformación personal a través de los cuales los participantes puedan modificar sus creencias, perspectivas y/o conductas al adquirir una mayor conciencia. Pretenden hacernos conscientes, de manera rigurosa, de los problemas más acuciantes que sufre nuestra sociedad, y darnos orientación y herramientas prácticas para abordarlos.

Carlos Prieto

Todo ello, desde la perspectiva de nuestros propios estudios. Se trata de que, ahora y en nuestro futuro profesional, seamos agentes de cambio social no solo como ciudadanas y ciudadanos, sino además como profesionales. Algunos ejemplos son el seminario de Ingeniería aplicada al desarrollo y a la lucha contra la pobreza o de Defensa de los Derechos Humanos en ámbitos de exclusión social; el taller de Teatro del Oprimido y Transformación Social o el 4×4: Herramientas básicas para la enseñanza de español a personas inmigrantes y refugiadas. El acompañamiento se entiende desde la figura de un tutor –a menudo antiguo alumno, en algunos casos profesor– que se convierte en el referente de un grupo de alumnos tanto para la resolución del proyecto asignado como para acompañar la reflexión en el encuentro con la realidad social de alumnos a menudo poco acostumbrados a ella.

Un amplio panorama de proyectos

El objetivo se centra no solo en los colectivos en riesgo de exclusión, sino también en el impulso tecnológico de las comunidades subdesarrolladas. Agua y energía parecen los ámbitos urgentes de actuación, ¿pero qué problemas se atienden?

Carlos Prieto

El agua y la energía son objetivos prioritarios porque la falta de acceso a estos recursos básicos es un problema acuciante para millones de personas. Como decíamos más arriba, trabajamos desde una perspectiva de derechos y queremos que nuestros alumnos, en este caso los de Ingeniería, sean conscientes del desequilibrio en el que vivimos y que limita, cuando no impide, las posibilidades de una vida decente y digna para una parte importante de la humanidad cuando tenemos los medios para que no sea así. Desarrollar conocimientos académicos diseñando e implementando sistemas de riego inteligentes, formando a otros en el uso de energías renovables o desarrollando Apps que contribuyan a la solución de problemas sociales (proyectos todos ellos útiles en nuestro entorno y en países empobrecidos) mejora el aprendizaje del futuro ingeniero, pero también le hace consciente de las necesidades existentes y de la capacidad que tendrá para cambiar la realidad desde su ejercicio profesional futuro.

¿Hasta qué punto este programa está a la vanguardia tecnológica y de innovación, con propuestas tales como el reparto de medicamento con drones en zonas aisladas o el impulso de fuentes de energía renovable?

Carlos Prieto

El principal reto radica en entender bien el problema sobre el que se trabaja, lo que casi siempre implica hacerse consciente de que la solución técnica tiene que ser útil en contextos donde las carencias sociales, la escasez de recursos y otros elementos condicionan el escenario.

¿Cómo se financian los proyectos? ¿Se pueden catalogar como inversión socialmente responsable para las empresas?

Carlos Prieto

En este modelo, el mundo profesional no aporta necesariamente dinero sino know-how, pero este aporte puede ser incluso más significativo para la intervención social que el económico y, en ese sentido, desde luego se trata de una actividad catalogable como socialmente responsable. El otro actor fundamental son las organizaciones sociales con las que colaboramos y las personas que se benefician de su trabajo: los proyectos de ApS no desembarcan en una realidad social sin conocerla e importando soluciones, sino que se diseñan en alianza con organizaciones expertas y como aporte a su trabajo.

Participación por tres vías diferentes

Las entidades colaboradoras están vinculadas a los jesuitas en Madrid. ¿En qué tipo de proyectos se centra la ayuda?

Carlos Prieto

Desde el curso 2013 se han ofertado actividades de ApS al Tercer Sector. No solo a organizaciones vinculadas a la Compañía de Jesús. El panorama de proyectos es tan amplio como el propio tercer sector: mujeres víctimas de trata y violencia, migrantes y refugiados, menores no acompañados, emprendedoras en ámbito rural, infancia desprotegida, poblaciones de países en vías de desarrollo, huérfanos a causa VIH, personas privadas de libertad… en definitiva, cualquier situación de vulnerabilidad.

¿Cómo valora la Universidad la actitud y aptitud de los participantes para determinar tanto idoneidad como resultados?

Carlos Ballesteros

Los alumnos de Comillas participan en este tipo de proyectos por tres vías diferentes: de forma voluntaria, desde su segundo año de carrera; en el contexto de una asignatura de su currículo académico que desarrolle todo o parte de su contenido con la metodología de ApS; o en el contexto de una asignatura propia, en el último año de carrera, en la que tiene que contribuir a resolver una necesidad social poniendo en juego sus conocimientos y habilidades profesionales. Si su participación es voluntaria, son entrevistados y se les asignan proyectos en función de sus conocimientos y habilidades. En los otros dos casos es precisamente el contexto del desarrollo de un conocimiento académico el que determina su idoneidad. En todos los casos, los resultados esperados están predeterminados y se evalúa su logro al final del proceso, así como el aprendizaje adquirido y la sensibilización social que se ha ganado con el proceso.

Carlos Prieto

Con los otros participantes en el proceso, el mundo profesional y las organizaciones del Tercer Sector, también se desarrolla un proceso previo de conocimiento: queremos trabajar en uno y en otro caso con instituciones que compartan con nosotros un enfoque de derechos, comprometidas a fondo con la transformación social y profesionalmente competentes. También es muy importante identificar juntos la diferencia entre el ApS y un voluntariado clásico o unas prácticas académicas: en este tipo de proyectos todos estamos siendo de forma simultánea educadores y agentes de cambio social.

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