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La pobreza energética desconecta al país del desarrollo y de las inversiones globales en el sector renovable en América Latina
La pobreza energética desconecta al país del desarrollo y de las inversiones globales en el sector renovable en América Latina

“Pobreza energética” en Venezuela empuja hacia más carencias y mayor migración

En medio de la agudización de la crisis que no parece acabar, Venezuela ha incorporado desde marzo pasado, otra raya roja a su lista de escasos haberes: la pobreza energética, otra calamidad social que está ocasionando desplazamientos internos, y mayor migración forzada de venezolanos.

Este es el concepto con el que el ingeniero Álvaro Yaber define la crítica situación en este país suramericano, al no tener acceso a la energía las 24 horas del día. Hay indisponibilidad del servicio eléctrico, falta de acceso y los que tienen carecen del servicio.

“El desarrollo económico y social de Venezuela está comprometido como nunca por la falta de energía”, asegura el experto.

Venezuela  ha venido apagándose progresivamente, debido al creciente deterioro de su infraestructura, luego de las cuatro crisis eléctricas ocurridas en los últimos 19 años. La última, con cuatro interrupciones masivas entre marzo y abril de 2019, dejó al país funcionando con apenas 3.000 MW y pérdidas por más de un trillón de dólares, según datos de especialistas.

La capacidad instalada en todo el país se ubica entre 13 mil y 8 mil megavatios

El complejo hidroeléctrico del Guri, que suministra la mayor parte de energía la país, funciona a medias con dificultad. Mientras, otras grandes obras están fuera del parque de la hidroelectricidad: unas están a medio terminar, otras están paralizadas y otras saqueadas. Y las plantas termoeléctricas no funcionan por la falta de combustible.

Pobreza energética en Venezuela

La pobreza energética tiene que ver con las carencias de las características esenciales de la energía: que sea asequible, confiable, segura y amigable con el ambiente. Estos no existen en Venezuela.

Además ha sido progresiva, como la de la pobreza de la población que hoy alcanza 87%, según un estudio social Encovi, de la Universidad Católica Andrés Bello. Y la mantiene y activa. La pobreza es imposible de superar si no hay acceso a la energía, según la ONU. La falta de acceso a la energía ocasiona pobreza e impide cumplir con Objetivos de Desarrollo Sostenible, como el de bienestar.

En Venezuela, este tipo de pobreza hace que la gente acuda a extremos anacrónicos para alimentarse y calentar sus casas, en caso de ser necesario, como la quema de troncos, pedazos de madera y papel. Estos son altamente contaminantes y además dañan la salud de las personas.

Pero además, sin energía, la población tampoco cuenta con servicios adecuados, como los de agua y salud.

Una encuesta realizada en 104 hospitales de 22 estados venezolanos, estableció que ninguno de los servicios reportó normalidad en esos centros públicos, entre noviembre de 2018 y julio de 2019.  Hubo 70,8 por ciento de intermitencia en suministro de agua, y 6.8 horas en promedio sin energía eléctrica. Más de 30 fallecimientos están asociados a los apagones ocurridos entre marzo y abril de 2019, según el estudio de la ONG Médicos por la Salud.

Emigrar para no ser más pobre

La pobreza energética ya provoca mayor desplazamiento de venezolanos, advierte Yaber. Por ejemplo, el estado Zulia ha tenido una creciente movilización de personas hacia otras ciudades, en los últimos meses. De ser la región de mayor producción petrolera, ahora es una de las más empobrecidas y abandonadas. Reporta una indisponibilidad de 97 % de energía todos los días.

“Muchos habitantes de Maracaibo, que padecen la falta de energía casi todo el tiempo, están invirtiendo en viviendas en Caracas. La razón es que buscan un lugar donde haya garantía de mayor suministro eléctrico, porque la vida cotidiana se hace imposible”.

En Caracas, capital del país y centro de poder, se evita el riguroso racionamiento con el que se castiga a las otras ciudades importantes. “Es la última que figura dentro de las decisiones del bote de carga”.

La indisponibilidad de energía afecta duramente los sectores industrial y comercial. De 17 mil industrias, clientes formales de Corpoelec, la estatal eléctrica, solo quedan 2 mil. Y estas están operando con apenas 20% de su capacidad, según información de Conindustria.

Ante esta situación, la migración forzada de venezolanos por la emergencia humanitaria, continuará. Los migrantes venezolanos son 4 millones 612 mil personas, según la OEA.

“No podremos superar el 80% de la pobreza en Venezuela si no tenemos energía”, remata Yaber.

Fallas y pérdidas eléctricas

En Venezuela, la mayor parte de energía es generada por la hidroelectricidad, debido al abundante recurso hídrico. Sin embargo, desde 2007 las regulaciones y el plan socialista eléctrico aplicados han generado el cortocircuito en toda la línea de funcionamiento, según expertos. Esto es: el sector eléctrico, relativo al marco legal y a los actores; el sistema, referido a la gestión y operación de la infraestructura que genera, transmite y distribuye la energía a las casas; y el servicio, que contempla el círculo comercial y la facturación.

“Todo eso nos ha llevado a la pobreza energética”, afirma Yaber, profesor de la USB, durante el II Foro de Proyectos de Hidroelectricidad, organizado por la Academia de Ciencias. Allí destacó que la pérdida de energía aumentó de 34% en 2013 a más de 50% en 2019. Ante esto, la demanda tuvo un retroceso de 20 años, desde 2013. De 18.696 megavatios ese año, la demanda cayó a 11.500 megavatios, es decir, 38%.

El experto precisa que hay cantidad de pérdidas técnicas. Y también robo y hurto de energía, a diario. “Se hacen trampas en los medidores y hay conexiones ilegales a los cableados públicos. Además, no se está cobrando el servicio y eso ocasiona pérdidas enormes a la empresa eléctrica” .

Los males de infraestructura

Todo el sistema eléctrico venezolano está atado a las operaciones de la central hidroeléctrica el Guri, la planta más grande del bajo Caroní, en el estado Bolívar. Otras grandes obras como Tocoma y la represa Uribante Caparo están paralizadas a pesar de la cuantiosa inversión.

El Guri, de asegurar 50 mil gigavatios hora al año, no genera más de 40 mil gigavatios en la actualidad. No está claro si se debe a problemas de generación o de transmisión, porque no hay información oficial. Lo que sí saben los expertos es que ha dejado de producir 10.000 megavatios al año y que es ineficiente.

“Está en su cota máxima, y hay descargas por alivio. Es agua que se pierde y deja de generar energía que es necesaria”, señala el ingeniero hidrometeorologista Valdemar Andrade Pereira. Y lo han advertido también otros expertos.

El segundo apagón nacional, registrado en marzo de 2019, causó daños en la sala de máquinas 2 que regula la energía producida y la frecuencia eléctrica a escala nacional. Y también en unidades del patio de transmisión de Guri. Y estos se registran en el funcionamiento de los relojes eléctricos, según Andrade Pereira. “La hora en esos relojes se adelanta o  retrasa, y eso significa que está cambiando la frecuencia de 70 hertz por segundo. Eso hace que aumente la capacidad de transmisión de energía eléctrica”.

Horas menguadas

El ingeniero Luis Ceballos asegura que existen equipos en la fase de transmisión que están dañados, pero no se requiere importar porque los repuestos existen en el país. Y dice no entender por qué no los cambian, pues de hacerlo podrían generar mayor energía eléctrica.

Tampoco hay mantenimiento en las instalaciones. “En un año las operaciones han empeorado, y no por falta de recursos hídricos, sino por falta de atención”,  destaca Andrade Pereira.

Pese a esto, el régimen de Nicolás Maduro no realiza inversiones. Anuncia trabajos en el sistema eléctrico, pero la estatal Corpoelec responsabiliza a las sanciones de tener las cuentas bloqueadas para realizar compras. Ninguna adquisición necesaria se ha hecho desde que ocurrieron los apagones a lo largo de 2019.

La pobreza energética ha desconectado al país de las inversiones en el sector renovable en América Latina. “Un retroceso sin precedentes en el uso de energía limpia”.

Para más información visite Cambio16

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About Olgalinda Pimentel

Soy caraqueña y periodista, egresada en 1978 de la UCV, con experiencia en el manejo de las fuentes política, judicial y ciudadana. Desde 1982 cuando me inicié en El Diario de Caracas (1979-1995) hasta la actualidad me he desempeñado principalmente en el área de la investigación periodística.

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