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lunes , agosto 26 2019
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Un soplo de aire fresco en la música clásica

Por Paola Pedraza

El joven pianista Eduardo Frías logra conmover los corazones con un sublime balance musical entre la técnica y el sentimiento personal. Lleno de variaciones en los matices y en el tempo, imprime una expresión y una personalidad muy particular: vivaz y soñadora; ligado a la partitura, pero con una generosa revelación.

En un mundo en el que la música clásica ha perdido fuerza para los jóvenes, el maestro Frías apuesta por mantener viva la tradición musical clásica, creyendo que aún hay mucho por hacer para educar musicalmente a las nuevas generaciones.

Pese a su juventud, el joven prodigio de la música clásica española ha participado en diferentes escenarios internacionales, en Europa, América y África, siendo el único representante de España en el PIANOFEST y siempre consiguiendo la complicidad de su público.

De la mano de Sony Classical tuviste la oportunidad de debutar en el Carnegie Hall en New York, una de las salas de conciertos más famosas del mundo ¿Qué representó esta experiencia para ti?

Es uno de los hitos de la carrera de cualquier músico. Lo revivo a menudo como compositor y, también, con mis amigos. El hecho de entrar en los pasillos, ver los carteles de los músicos que han tocado allí y mi foto en el edificio, utilizar el camerino donde también han estado las grandes figuras de la música es un hecho irrepetible.

¿Podrías decir que ese ha sido el pico más alto de tu carrera hasta ahora?

En cierta forma, sí. Hay muchos puntos altos de la carrera como, por ejemplo, cuando haces el primer ensayo con una persona importante, aunque sea en tu casa. Que un gran director de orquesta te escuche en un aula y te dé su aprobación será siempre un momento muy importante en la vida de un músico.

En tu primer álbum –Little great stories– te inspiraste en el pianista español Jorge Grundman. ¿Por qué?

Me parece que la mejor manera de honrar a los compositores contemporáneos es grabando su música, pues, a través de la historia, se han escuchado a los mismos artistas. En la época de Beethoven, se escuchaba a Beethoven; en la época de Mozart, a Mozart y, en la actualidad, seguimos tocando música de hace 200 ó 300 años.

Creo que ahora mismo hay compositores muy importantes, no solo españoles, sino internacionales, que vale la pena destacar. Jorge Grundman es un músico con una gran carrera que va a estrenar una obra en el festival internacional de Arte Sacro. El año pasado, por ejemplo, estrenó otra obra y, continuamente está tocando. Suena en emisoras de radio de Estados Unidos y nacionales, como Radio Nacional Canal Clásico, en donde le dedicaron un monográfico. Esta música necesita ser expuesta y que mejor forma que grabarla.

Estudiaste en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, ¿pero desde cuándo te apasiona la música?

A los tres años tuve un violín. Pero era tan pequeño que no sonaba nada y me dije: el violín no es para mí. Comencé con el piano a los cinco años. Desde entonces, creo que no ha habido un solo día en el que no haya tocado.

Colaboras con Hinves Pianos, la firma más importante del mundo y, además, tienes nuevos planes con Steinway & Sons. Cuéntanos qué es Spirio, tu último proyecto.

La marca madre es Steinway, y se distribuye por todo el mundo. Desde 2013, Hinves Pianos tiene la concesión en España. Ahora cuentan con un espacio en Madrid con una espectacular exposición de pianos. Los mejores pianistas del mundo visitan este establecimiento. Spirio es un proyecto novedoso y diferente que rompe con la filosofía clásica y tradicional de Steinway: ahora “el piano toca solo”. Tuve el gran privilegio de estar en la lista de artistas mundialmente reconocidos que tocaron y grabaron el gran repertorio para Steinway.

Cada tecla del Spirio está individualizada y tiene muchas posiciones dentro del poco calado que esta recorre. Por lo tanto, cada grabación revive la interpretación original de su autor con sus matices característicos. La playlist que tiene el piano está conectada por Bluetooth a un iPad y sus piezas están interpretadas por el mismo autor. Una exclusividad que se visualiza también en los detalles de fabricación del instrumento. Las maderas especiales del Spirio, lo hacen un elemento único y de lujo.

¿Qué panorama hay en España para las nuevas generaciones de intérpretes de música clásica?

En España nunca ha habido una generación tan rica, consagrada y buena de intérpretes jóvenes como ahora. En la Joven Orquesta de la Unión Europea, la mayoría de músicos son españoles. Estamos hablando de una orquesta de altísimo nivel que compite con potencias como Alemania e Inglaterra. Las cosas se están haciendo bien. En los años 90 por ejemplo, hubo un boom de orquestas españolas. Ahora, tenemos auditorios en casi todas las ciudades y esto nos ofrece una gran riqueza cultural y musical. Evidentemente hay cuestiones que mejorar. España nunca ha sido un país tradicionalmente musical, como sucede con la tradición austriaca o la belcantista italiana. Pero hay muchísima afición.

¿Qué piensas de los niños prodigio?

A estos niños hay que tratarlos bien. Cuando se habla de un niño prodigio, siempre hay que considerar una doble vertiente: desarrollar su vocación y su carrera o privarle de su vida normal. Porque la vida del concertista y del músico de élite supone dormir fuera de casa 200 noches al año, viajar a 100 países y no ver a su familia. Para un niño puede llegar a ser una situación compleja. Pero son los padres quienes tienen la importante labor al decidir qué desarrollan o a qué le dan importancia.

¿Sigue siendo elitista aprender piano o música clásica en España?

Aprender música clásica es muy caro, eso es innegable. Los precios de los pianos son muy altos en general. El Spirio por ejemplo, cuesta alrededor de 130.000 euros, más todos los detalles que quieras añadir para personalizarlo. Pero, si te quieres comprar un piano de estudio normal, tendrías que preparar 15.000 euros como mínimo, añadir viajes al extranjero, hoteles y los viáticos en general. Es una carrera cara y exige mucho esfuerzo. Por ejemplo, en el conservatorio las clases son personalizadas, al punto de que la ratio de clases es de uno a uno. Tienes un instrumento y un profesor para ti solamente. Eso no pasa en ninguna universidad del mundo.

¿Por qué el sistema educativo en España no proyecta a los niños con música clásica?

Estudios científicos demuestran que la música desarrolla ciertas partes del cerebro. Siempre lo hemos sabido. Solo por eso, merecería estar como asignatura en el plan de estudios de los colegios. Pero tristemente, como decía el famoso pianista italiano Maurizio Paolini, “vivimos en una época en la que todo necesita ser justificado económicamente”. Invertir en cultura y en música arroja beneficios que se visualizarán en las siguientes generaciones.

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