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Vista aérea muestra una mina de oro salvaje, también conocida como garimpo, en una zona deforestada de la selva amazónica cerca de Crepurizao, en el municipio de Itaituba, Estado de Pará, Brasil. 6 de agosto de 2017.

La mayor deforestación de la Amazonía brasileña en 11 años

La deforestación de la Amazonía brasileña creció 30% en el último año. El periodo registrado entre agosto de 2018 y julio de 2019 muestra que la deforestación le cobró al Amazonas 9.762 km2. La última gran deforestación fue en 2008, cuando se registraron 12.911 km2 de área deforestada.

Picos de deforestación en la Amazonía Brasileña

Los datos son recopilados por el Proyecto de Seguimiento de la Deforestación en la Amazonía Legal por Satélite (Prodes). Desde que se tienen datos estadísticos en 1988, ha habido grandes picos de deforestación:

  • 1995 con 29.059 km2 de áreas deforestadas.
  • 2004 con 27.772 km2.
  • 1988 con 21.050 km2.
  • 2008 con 12.911 km2.
  • 2019 con 9.762 km2.
  • 2017 con 7.536 km2.
  • 2012 con 4.571 km2.

Todos estos años registran el mismo periodo agosto-julio, que se escoge justamente por ser el más seco en la Amazonía. Es decir, no hay presencia de nubes y otros fenómenos que obstaculicen la observación.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Pesquisas espaciales (INPE), son nueve los estados afectados por la deforestación: Acre, Amazonas, Amapá, Marañón, Mato Grosso, Pará, Rodonia, Roraima y Tocantis.

El área deforestada podría cubrir 1.4 millones de campos de fútbol o seis veces la ciudad de Sao Paulo, de acuerdo con Greenpeace Brasil. Esta organización ambiental apunta como principal responsable a la “política ambiental desastrosa de Bolsonaro”.

Retroceso en políticas ambientales

Señala esta organización que luego de la gran devastación sufrida en la selva amazónica en  2004 (27.772 km2 deforestados), la acción conjunta del gobierno, las ONG y el sector privado revirtieron esta situación. Sin embargo, hoy las tasas de deforestación vuelven a aumentar, destruyendo el trabajo de años.

Este año 22% de las operaciones de fiscalización del Instituto brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Renovables (Ibama) fueron suspendidas. Además, la invasión en áreas protegidas va también en aumento. El 2 de noviembre denunciaba esta organización el asesinato de Paulo Paulino Guajajara en una emboscada preparada por madereros.

La muerte de Paulo Paulino Guajajara

Paulo Paulino era un guardián de la selva que se encargaba de vigilar y denunciar las invasiones ilegales. Regresaba de caza junto al líder indígena Laercio Guajajara, cuando fueron emboscados por varios hombres armados. Paulo Paulino murió y Laercio, con dos tiros, fue a parar al hospital.

La emboscada ocurrió en la Tierra Indígena Araribóia, en la región del Buen Jesús de las Selvas, en el estado de Marañón. “Paulino y Laercio son las últimas víctimas de un estado que se niega a cumplir con la Constitución Federal”, denuncia Greenpeace Brasil. 

Actividades ilegales en la Amazonía

Por otra parte, la organización ambientalista resalta que el reciente reporte del INPE acerca del aumento de la deforestación era algo que ya se había dicho en agosto. En ese momento, Jair Bolsonaro, presidente de Brasil, puso en duda los datos presentados por este instituto y destituyó al que fuera su director, Ricardo Galvão.

Ricardo Salles, ministro de Medio Ambiente de Brasil, señala que la causa principal de la deforestación en la Amazonía son las actividades económicas ilegales. Minería ilegal, ocupación ilegal del suelo y extracción ilegal maderera son las causas que apunta Salles. Resalta que todas estas suceden desde hace muchos años, reporta Global News.

Greenpeace Brasil dice que el aumento de la deforestación y el desmonte de las políticas ambientales tienen efectos negativos en la economía brasileña. Luego de la temporada de incendios, distintas empresas anunciaron la suspensión de compras de productos brasileños.

Mientras, gobiernos internacionales se oponen al acuerdo Unión Europea – Mercosur hasta tanto no mejoren las políticas ambientales de Jair Bolsonaro.

En el cierre del comunicado de Greenpeace se indica que “el mercado internacional, del cual la economía de Brasil depende, ya no quiere tener más participación en la deforestación y las violaciones a los derechos humanos”.

Por otro lado, el INPE precisa que el actual aumento de 30% de la deforestación en la Amazonía brasileña son datos estimados que aún deben consolidarse. #C16Alerta #Amazonía #Deforestación.

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About Maria Rosales

Redactora creativa con 17 años de experiencia como investigadora y editora de contenidos. Aficionada a los idiomas y entusiasta de los deportes al aire libre. Redactora en Cambio16, especialmente para las sesiones de Medioambiente y DDHH.

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