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El Día Mundial de la Alimentación es propicio para difundir información sobre las mejores prácticas para obtener alimentos, conservarlos, prepararlos y consumirlos en forma balanceada/Pixabay
El Día Mundial de la Alimentación es propicio para difundir información sobre las mejores prácticas para obtener alimentos, conservarlos, prepararlos y consumirlos en forma balanceada/Pixabay

Día Mundial: “Alimentación sana para un mundo hambre cero”

Este 16 de octubre se celebra el Día Mundial de la Alimentación, que tiene entre sus propósitos concienciar a los pueblos del mundo sobre el problema alimentario en todo el planeta, además de fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza.

El día coincide con la fecha de la fundación en 1945 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONUAA), más conocida como FAO. Esta misma proclamó el Día Mundial de la Alimentación en 1979. El lema utilizado este año es “Una alimentación sana para un mundo hambre cero”.

La fecha es oportuna para sugerir tanto en el hogar como en las escuelas se enseñe sobre las mejores prácticas para obtener alimentos, conservarlos, prepararlos y consumirlos en forma balanceada. Así como sobre cuánto se recomienda consumir de cada alimento, cómo se combinan y cuáles son sus nutrientes fundamentales.

En la oportunidad caben algunas reflexiones, entre ellas sobre la necesidad de incrementar la participación de los estados y gobiernos en el desarrollo de programas dirigidos a introducir mejores prácticas en el sector alimentario. También sobre la malnutrición, entre ellas la infantil, bien por exceso o por defecto. Además sobre la contribución del sector de alimentos a la generación de emisiones de efecto invernadero. Y sobre la sempiterna preocupación universal acerca de la desnutrición infantil.

Participación de estados y gobiernos

La aspiración de la seguridad alimentaria, junto a la de seguridad hídrica, es una de las más sentidas por los pueblos de todo el mundo.

En esta dirección, los estados tienen la imperiosa tarea de establecer programas para la alimentación que de manera permanente instruyan a los productores, procesadores y distribuidores de los sectores agrícola, pecuario y pesquero sobre el uso de prácticas adecuadas para la obtención y provisión alimentaria. Como por ejemplo el empleo de técnicas de conservación del agua y el suelo y de las especies vegetales y animales. También evitar el uso de componentes contaminantes, entre ellos algunos fertilizantes y pesticidas. Todo en función de que mejoren la calidad de sus productos para el bienestar de los consumidores. Y con ello puedan, además, incrementar sus rendimientos e ingresos. Esto precisa capacitación y asistencia técnica promovidas por parte de los gobiernos en todo el mundo.

La malnutrición

La misma FAO ha revelado recientes cifras según las cuales cerca de 820 millones de personas repartidas en todo el planeta padecen hambre y falta de alimentación adecuada. Pero que al mismo tiempo un número mayor presenta problemas de sobrepeso y obesidad. Estas proporciones se han mantenido sin variación durante algunas décadas.


Como reflexión, conviene tener en cuenta que no solo el hambre es un problema mundial. También el sobrepeso y la obesidad son causas de un inadecuado e insuficiente desarrollo físico y mental. Sus consecuencias reducen en forma importante las posibilidades de desarrollo personal y movilidad social. Aumentan también la presión arterial con altos riesgos para la salud. E incluso hasta podrían derivar en padecimientos como la diabetes.

Alimentación y cambio climático

En ocasión de este día universal, los grupos locales de Amigos de la Tierra citan el más reciente informe divulgado por el Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático (IPCC). Según el mismo, la alimentación mundial es causante de entre 25 y 30 por ciento del total de las emisiones de gases de efecto invernadero. Por lo que concluye que esta contribución a la crisis climática es resultado de un modelo de agricultura y ganadería industrial sin una planificación y sin miramientos a los límites planetarios.

Las estimaciones, por una parte, incluyen las emisiones de entre 10 y 12 por ciento de las actividades agrícolas y ganaderas. De otro lado de entre 8 y 10 por ciento del uso y el cambio de uso de la tierra, incluyendo la deforestación y la degradación de las turberas. Y además las emisiones de entre 5 y 10 por ciento procedentes de las actividades de la cadena de suministro.

La malnutrición infantil

En esta fecha comprometida con alimentación mundial igualmente caben algunas reflexiones sobre la malnutrición infantil, por abundancia o por escasez.

El número de menores de edad que pasa hambre baja en el mundo, salvo en África, y el de los que sufren sobrepeso, crece en todos los continentes.

Según cifras del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), alrededor de un tercio de los niños menores de cinco años en el mundo no se desarrollan sana y adecuadamente. Se estima que casi 200 millones de ellos sufren de falta de alimentación y desnutrición en alguna de sus formas (crónica o aguda), mientras que 40 millones viven con sobrepeso. El número de menores que se alimentan menos de lo debido se ha reducido en todos los continentes salvo en África. Mientras que los que están por encima de los kilos saludables han aumentado en todo el mundo, incluido el continente africano.

Blanca Carazo, directora de programas de Unicef España, declaró: “La última vez que Unicef abordó este tema en el informe anual fue hace 20 años. Lo hemos vuelto a hacer ahora porque el escenario ha cambiado. Las miradas están puestas en la obesidad. El de la alimentación es un tema que hay que poner en la agenda en este contexto cambiante”.

Por su parte Trudy Wijnhoven, especialista de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en nutrición y sistemas alimentarios, subraya: “Los patrones de nutrición se han modificado. Los niños cada vez comen más fuera de casa. Hay que fijarse en los colegios. En mi época no había en ellos máquinas de vending. Esto es un ejemplo de uno de los cambios, que no siempre es positivo”.

Para la Unicef, el acceso a productos ultraprocesados se ha multiplicado y se han puesto al alcance de las personas con menos recursos. Por otro lado, los conflictos, las crisis humanitarias y el cambio climático prolongan las hambrunas sobre todo en África subsahariana. Aunque estima que las cifras no aumentan en el resto de los continentes. Solo Unicef trató a más de 3,4 millones de niños con falta de alimentación y desnutrición severa en 2018. El hecho de que el hambre infantil se haya reducido en general no se puede calificar de éxito.

“Muchos más niños y jóvenes sobreviven, pero eso no quiere decir que prosperen”, concluye el informe global.

Para más información visite Cambio16.

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About Esteban Yepes

Periodista, egresado de la Universidad Central de Venezuela. Especializado en temas de Economía, Cultura y Relaciones Internacionales

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